jueves, 30 de enero de 2014

BANQUETES Y ENTIERROS.

Dicen que estoy triste,

las botellas de cava
descorchadas en racimos verdes
taciturna taberna a codos
son uniformes de guerrilla.

Si...

En los campos de refugiados:
Alepo,
buscan niñas de quince años
para reclutar su himen en una noche.

Si...

Abren las casas con coces
como los pescadores de las ostras del lujo,
usurpando el honor de un linaje ante la mirada masculina de la impotencia.

Suele ser un trueque en la guerra,
labios vaginales que son usados para dañar la moral
sin importarles el canje de su cuerpo.

El apellido familiar
tiene boca de mujer.

Seré soldado por la causa,
desde los Balcanes hasta el Líbano,
desde suburbios y exclase media,
desde Colombia selvaje y la Palestina vestida de pañuelos
que lloran cada entierro,
la ablación de una lengua,
se mire por donde se mire,

y aún me preguntas,
por qué estoy triste...

Grandes se fueron 
y yo lloro por las que no tienen ni nombre.


miércoles, 29 de enero de 2014

MUÑECA DE ADORNO.

Mi madre de niña
me cantaba una canción de arriero,
al compás de Tramontana.

No tengas miedo, hija de la brujas,
aunque de un hilo de seda,
pendan tus pies y de cabeza  hacia la humareda de un aquelarre,
no tengas temor,
niña que los fantasmas si existen
y sabrás distribuirlos pues huelen a margarina de merienda.

No tengas miedo, me decía mi abuela, del mal de ojo con cara de bondad,
pues tu corazón aunque arado es de titanio.

Por eso fuimos duras contigo, para que aprendieras a levantar el centeno con la mente,
asir la escoba por su extremos,
hablar con los gatos,
a parir amapolas sobre rocas,
a cocinar tulipanes de bulbo amarillo
y sacar la receta maldita,
del filtro de Tristón e Oseo, del agua de los jarrones
y de las ranuras de las aceras.

Teme más de lo vivo desprecio que de lo muerto callado.

Y allí en la hoguera
con la ropa prendida
apesta a colonia de supermercado
me van incendiando
como una muñeca de plástico,

¿No oyes?

Como cruje el plástico.

¿No hieles?

Es la goma quemada.

No, no poseo pavor.

Soy libre.

Porque lo que no te mata te hace más fuerte.



HE DORMIDO:

he dormido en la cuneta de portales sobre terrazo

he dormido en estaciones marítimas y pasillos de barco

en el suelo amordazada

he dormido

he dormido en un sofá de aeropuerto
sillas de un bus metro y salas de espera
he dormido
en la piedra de un quirófano
y hasta derecha montada como un elefante.

He dormido sobre tu hombro
acunada en tu brazo
espalda con torso
he dormido
y nunca quise despertarme
para vivir el sueño de una vida
de estar contigo como ruina

he dormido al amparo de un libro
del olor de las cosas
de tu callada amputación

sólo si por un momento
usted se diese cuenta
de lo he dormido
cada pálpito bajo tu porche
sólo la minúscula vocal de este destierro

se daría cuenta
que dormir no quisiera
vivir en vela
esperando su regreso
como el de un muerto
que ya sabes que jamás el camino de vuelta
emprenderá a esta cama

he dormido. REINALDO CORTÉS.

COMO EN UNA PELI DE WOODI

La peregrinación del Mercadona prosigue
en el mismo túnel
dos señoras sin pestañas con gorro de lana,
una estadística que se topa con los morros de azúcar.

La idea, de que en un lugar 
donde la mayoría de productos
que son de una marca
hacen que el ente humano
no divague
y tenga una única posibilidad de error.

Añoro Granini en vuestra fauces 
estratégicamente postradas.

Un zumo de arándanos
que le vierta un poco de sangre
a esta pena.

Y en la cola
bajo la tierra marrón de abrigo,
mis gafas de aumento
observando la pequeñeces de las cosas
de este cuadro impresionista de Monet sacarina.

Un señor compra sin bolsa,
espuma de afeitar, cuchillas y una pastilla de jabón
con forma de lágrima sepultura.

Le dice a la cajera
de una cadena de servicios completos
la sonrisa de arrastrar los tomates de la vida.

Que ya no le queda esperanza
que no la ha encontrado en las estanterías,
le han puesto a su amado la morfina,
la inyección letal
de una regulación de empleo.

Ella mientras embolsa la vida 
le asiente y le ofrece
una paquete de chocolate relleno.

Hasta mi turno.

Ya no hablamos del tiempo,
ni siquiera del amor,
es en tres productos a tira de ticket
lo que somos y nuestra existencia.

Querida compra una familia,

pero me conformé en la foto apastelada
de una caja de galletas. Y hay cola.

Azúcar y sacarina.

martes, 28 de enero de 2014

EXCESO DE CONFIANZA.

I

Mi visión del mundo es piramidal.


II

Entramos a la caverna Mercadona en pasillos exquisitos por colores:
La zona de la fermentación cal, el panel de los chocolates lumínico...

Estoy tranquila,
paulatinamente Hidra se va achicando hasta quedar en gota azul
pero de eso hablaré otro día.

Mientras adoro los envoltorios cacaos
y tu cateto sólo miras el peso-gramo de las tortitas de arroz,
barritas energéticas,
como pilares de pechos turgentes y fibra endurecida.

Apareció la hipotenusa de un efebo de cabeza rapada,
tus ojos se desviaron
mi boca se alzó a su barbilla
la nuca rebotó en el mentón.

Por qué no abres la compuerta del pantano
y anegas con la evidencia.


III

Proseguimos por el damero,
estoy muy tranquila,
demasiado.

El colmillo perfora tu lóbulo.

Ríes como los envoltorios de los sucedáneos
y te cuelgas como un bijoux de marfil de tu propia oreja.

La frase suena a la impertinencia

¿No cree tanta paz en mi personalidad?

¿Es así,chirrías, cómo besas a los otros?

¿Te gusta jugar?

Nuestro sexo es de cocina precocinada,

carne congelada puesta en un microondas contra natura,

es el hábito de un exceso de confianza

sin monasterio ni clausula posible,

demasiado por tan escasos ingredientes dirían las ofertas,

 los tarros rojos de pigmentos,

los fiambres puestos a tono encima de camas-bandeja.

Jugar nos ha gustado siempre,

somos esos trozos de grasa y tocino

atravesados de buenas intenciones.

Nuestra Troya...

Consiste en pedir de que queremos la tortilla
de champiñones o patatas,

cubrir una necesidad

y poco más
sin a ta du ras.














POEMA DE MARCELA LOKDOS:RECORRIDOS COTIDIANOS.

Todo incluye
largos recorridos obligados
Ir de la cama al lavabo
para cepillarse los dientes
Correr con los ojos
detrás del segundero
Salir, conducir, llegar
trabajar, volver a salir
Volver a llegar
Saludar la mesa tibia
y abrir las plantas
El pan es un recorrido deleitable
también tus labios
Y el pan de tus labios
Las cenas de a tres
en el stress de las cenas impares
El quejido de la vajilla
bajo la perseverancia de las aguas
El contacto de mi beso en azulejos
Un vicio rojo como la noche
sobre el redoble de las lamparas
Leer a Lluïsa en el espejo
Y acomodar mi pelo
para que le diga a la almohada
que aun te siento latir
en cada vacío que me sobrevive
3
                           Marcela Lokdos.

lunes, 27 de enero de 2014

FOTOZOO

I

Aranda dijo,

quiero que escribas un poema.

Y nació una sinfonía de cuerdas vocales cortada.


II

Querido Sun:

Sabed que no hay día, que no piensa en ti, 
en tus ruinas de grecas distancias,
en tu mirada de Hades consumado,
te piensa cada pendiente
cada estrofa anudada al sostén.

Los arrecifes coralinos que separan calles orinadas de perro,
la escuela de niños hormiga reflejados ahora en los cristales de aula,
el bollo con mortadela aburrido del juego en una "Ele".

Que no piense cada teja de la azotea,
la esponja de la bañera con sales de Saturno:
Amanecer acuífero de un poso de cabellos anudados
que atascan este camino de raíces profundas,
que comunica mi grifo con tu lavabo.

Sabed que pienso en cada tragaluz,
cortina pinzada,
tele reflejo en el portal de aluminio,
tendederos anoréxicos
y sombras de aves zancudas.

Pienso y no dudo
que esta partida hacia la amnesia es necesaria,

a veces, miro tu foto y le ruego una sonrisa,
pero sólo escupe escoria,
no entiendo de política,
de los domingos con traje de luces
toreando esperas innecesarias.

Si me preguntan haré de Judas mi comparsa,
alegando que no pienso en ti ni miga,
ni los garajes cerrados vía a tu casa,
ni los comercios que son nichos.

Diré que te he olvidado para seguir mintiendo
a la angina,
a la traquea,
a la campanilla,
al mugido, aire y voz.

De que te amo a pesar del silencio
de oídos parabólicos
que blasfemaron tres veces
en un corral.


viernes, 24 de enero de 2014

El almadar: Azul.lejos, primer poemario de Llüisa Lladó

El almadar: Azul.lejos, primer poemario de Llüisa Lladó: Castellón 17 de diciembre de 2013 AZUL.LEJOS / LLUISA LLADÓ Ayer tarde, con una gran afluencia de público, y de la mano de ...

EN CASA Y CON GASEOSA

I

Poema en occità:

Poc a poc
pas a pas
no pas de tot
pas de tu.

II

 Sushi cor:

Hizo una bola con su cuerpo
poco a poco
paso a paso
no paso de todo
paso de ti
arroz basmatti modelado
de nieve oscura por la contaminación

creando la figura sasangasana
con los pliegues y las articulaciones

luego desenvainó su daga
acercando a la corteza eucaliptos de su brazo 
extrajo una mondadura epitelial

Esa lengua como los mosquitos 
en celo de cero positivo encima de su vértebra.

Fue...
El plato más sibarita
de sus vitrinas de juegos de poder.

Sushi cor.


III

Y ese gato que me mira desafiante sin miedo alguno
pero recelosa observo puma
antes de dar ningún
de ti paso
poco a pócope
posa a sapo.

Atropellamiento
en plena encrucijada, no creo en ranas con traje de buzo
estoy con la guadaña en pleno apogeo.

No te desprendas del escudo tortuga,

soy más cancerígena
de lo que crees...

Pertenezco al Club Sushi cor.

IV

Me preguntas...

¿Quién soy?

Si yo lo supiera
no existiría la poesía...

Quizá en mi pretensión de autopista,
mestiza isleña,
el trauma de No rma,
la pasión que a Callas,
los vicios de Ava lija,
Cat on a Hot Tin Roof
durante una década.

Todo ello
genéticamente en una cubeta
para ser un molotov
Lla ma dó LLuïsa.


V

Arade mercurial
deja que vea el mundo a través de tus gafas.

VI

Poc a joc ar a rol
ja
no
hi
ha
foc sensa rencor of Sushi.


jueves, 23 de enero de 2014

DESFASES LUNARES

I

Qué difícil
tomar la carne
con las yemas
ocultas
tras dedales.

II

No, no soy un salvamanteles
en el tendedero,

no intentes pinzar
la boca.

III

Edith se extravió 
en una ascensor de finca,
él era el sádico que la llevó a jugar a las ratas,
era mayo de rayo de cayó de gallo
que cacareó por tres veces,

sentada en suelo
con utensilios 

con la sombra de un lobro babeante
que la asediaba por todos los caminos que emprendía.

Vacío.

En el hueco de un edificio.

Ahora ella con muletas
ase el barrote oxidado
de un balcón de provincia.

Susurra ante la inocencia
no consciente hasta la madurez 
de lo que había sucedido,

una elegía:

Cuidado, hay un hombre malo...

Edith.

Germán fue apresado
no tenía clemencia sin límite de edad
avasallaba con inclemencia meteorológica.

Mientras la familia miraba para el otro lado,
de eso no se habla, no tiene lengua,
desconocemos el lenguaje de las libélulas,
es tabú,
se mira al cielo que es más hermoso,
como las aceitunas monjas de las sobremesas.

Sin visita médica, la vergüenza  de que con quien vamos a casar a la niña
con la marca de la letra escarlata.

Pasaron años desde los nueve,
y en la preadolescencia, la más dura
se confesaba con la botella de anís de su abuela,
mientras dibujas pedazos de carne sobre las alfombras.

En la Modelo por buena conducta,
salió a la luz un topo disfrazado,
era comadreja
buscando la sangre gallinácea
de quien no se puede defender,

Contaba con treinta y tres primaveras,
mientras un deforme tumor
correteaba fétido por la ciudad trasvertida.

Cuando ella lo vio,
una tormentosa regresión azotó las menbranas neurales,
pacífico e integrado,
preparaba cuchillos para su carnicería.

Edith inició un peligroso proceso 
con la intencionalidad de francotirotear al asesino,
incluso empezó a estudiar el arte de las armas,
y codearse con un novio con afición castrense.

Ella se reafirmó.

Tuvo suerte,ellas no. Lo apresaron volvió a reincidir.

¿Cuando tomo la decisión?

En el mercado,ella ajena a su regreso caminaba entre el gentío,
llevaba una cesta de rosas y un blusón que dejaba asomar sus piernas blancas,
de repente, el hálito porcino se sobreposó sobre su cuello,él encendido
le metió mano sin ningún miramiento.

Se quedó helada.
Como la gallina frente al depredador.

Pena de muerte.

Cadena perpetua para las estigmatizadas.

Casada con primos,
lavadas con antiséptico
y pureza en su siniestro laboratorio
en frascos de formol colocados por orden alfabético.

Muerte de pena.

Y las que no hablaron,
ni hablarán jamás,
hoy abuela,
un trago de anís.




 









HERIDES

Un día en el Nilo
dos cestos deposité
de mi sangre.

Moises compartido
por dos almendras,
no hay noche
que las aguas no bramen,
la tierra no cuartee
la semilla de un hijo...
que por amor se entrega
a pesar que las uñas nazcan
por dentro,
y se claven como agujas
de veneno.

Ll.Ll.

miércoles, 22 de enero de 2014

VEGETACIÓN SIN NOMAR

Ama por la cáscara de almendras,
el hueso albaricoque de cada una de mis branquias.

Ama por cada señal estratégica
de la sutura de una rodilla
y una cintura con un alambre adorno,

la sequía de mis manos,
distensión de vientre
por embarazo y mi voz callada;

ama a la persona de corriente sanguínea
de recambio de bolígrafos azules y rojos.

por la página
por la monotonía
monolítica,
monorreno,
monodosis monóloga mono de feria.

ama a esta estúpida de melón que sabe a pepino
y serás el hombre más feliz del mundo
sobre la copa de los árboles.

VARIEDADES

En menester del Cupido es,
no hay derrotados
sólo experiencia
en cada capacidad pulmonar
de seguir respirando,

pues,el mayor sorprendido no es él,
al admitir la inutilidad de un candor
a una tostadora.

Si el embutido proyecta
en su destino
tolerar el pan de molde.

Debe saber su señoría
que me cuesta tomar la medicina
pero la ventaja 
de su nombre es olvido.

No me importa que tu cuerpo abastezca
otras fábricas,
el mío ya lo ha hecho
y sin ninguna duda
es problema de operarios.

Te he amado en todas las claves
posibles de internet,
desde facebook hasta correo electrónico.

Con el golpe he asumido la caída,
para empezar de nuevo
subiendo esta rampa de extremidades,
a la fe,
a que existe un persona capaz en mundo
que con todas mis migas cree un mazapán gigante de esperanzas.

Adelante.

La orden es salir del agua.

Sí.

Penepolizate,
es como más bello es el campo
con esporas multicolor
fertilizando pétalos.

Meter los pies en la tierra
húmeda de rocío
plantarnos como tallos regios,
levantar los brazos
para captar el sol halógeno.

Nuestras manos deben florecer.



FRAGANCIA.

En el escaparate
ristra de gel y ambientadores,
en un local que hace esquina
a la soledad volátil,

he entrado
y acercando tu botella,

destapado el frasco
bebí su aroma.

Madre hoy te olí.

Te añoro desde niña.

Luego busco por la calle
ese auto yema
que dice que va a venir a buscar
como cada vez que roto el diafragma
la anegada de toda mi buhardilla,

una cartapacio con fotos de modelos
y poemas escritos en hora de historia.

Por eso hoy,
miércoles,
me acerco las muñecas 
y pulverizadas de tu karma,

Respiro el olor de mi madre.

Sin cuerpo.


POEMA DE LLUÏSA POR PETRA.



LLUÏSA

Eres tú, cuando a lo lejos sonríe el mar
cuando desde lo alto lo ves azul
eres tú, coronando Bellver
y te metes en la cocina de las muchas palabras.

Eres tú, la que borda con aguja manual
paisajes que son familiares
que saben a sobrasada casera
y que huelen a ensaimada recién horneada.

Eres tú, Lluïsa, la del corazón en la mano
la de la sonrisa eterna y franca,
tus ojos emiten destellos de autenticidad y
eres tú, la que combina versos con sabiduría femenina,
isleña de rincones paradisíacos
la del timón vertebrado que alcanza emocionar.

Lluïsa, canción vibrante,
modulada voz en un mundo despiadado
Artemisa de sílabas,
Sorolla te pintó bajo la luz del Mediterráneo,
ahora disfrutamos del lienzo
y sabemos que lo eres tú, Lluïsa.

Petra Dindinger

martes, 21 de enero de 2014

HOY TENGO PENA LUNAR..

Esta saña
henchida de rioja
es selene
de grosella dibujada.

Ella
enorme de ira

porque ya soy libre.


II

Y veo la luna
detrás de la vidriera
en el lago reflejo

eso que se percibe 
no son cráteres

son las marcas del corazón.

III

Celos.

Katerina siempre fue hacendosa
con un esposo que recelaba constantemente de ella,
Erik, como un sacerdote sin sotana
la había instruido en el placer convento del silencio.

Ella nunca hablaba,
sonreía a su paso,
se había colgado una gargantilla
de lóbulo a oreja.

Sus celos eran enfermizos,
ella no era más que las alas de mariposa
del pene de su marido.

Complaciente y con la mano firme
estrechaba callejuelas como sogas.

Aprendió por su integridad
a ser aire, menos que nada.

Una noche en una cena familiar
ella pensando que tenía tregua
engañada por los ojos serenos de Erik,
salió del saco y plantó un par de margaritas sobre el mantel 
y mantuvo una conversación con su cuñado.

La vuelta en el carro fue tensa
pero Katerina incauta desconocía la crueldad
que le esperaba.

Ella llevaba un bonito vestido de flores,
bonito de formas,
bonito de escote.

En un arranque él se lo rompió en medio de la villa
y la dejó desnuda, a merced del frío noctámbulo y de los mirones.

Katerina se cubría y sus ojos se llenaron de lágrimas,
pero él que era un bastardo en su dogma de mal nacido
también le había prohibido llorar.

Las mejillas internas se hincharon de pena,
la sangre padecía una leucemia
de salino desagüe.

Luego venía el arrepentimiento,
de rodillas le suplicaba el perdón,
decía que el causante de esos excesos 
era el amor que lo consumía en trastornos.

Katerina soportó un campo de concentración
hasta la costumbre de ver una casa negra
que la invitaba a fugarse:Muerte.

Un día,uno que ya no sé acuerda de tantos
o estimó ni nombrarlo,
él le dijo:

Vete, aléjate no puedo ver ni como la respiración entra por tu piel,
es un castigo.

Vete, por tu bien.

Ella con una bolsa ató sus recuerdos
y en una zanja del jardín
tierra y pala, los fue cubriendo.

No quiere volver a ese fortín.

Ella ahora mira a la luna.
Sus ojos son uñas postizas,
pero...
Llora,
habla,
sonríe,
respira.

Él mira a la luna ahora
por eso esta noche
se volvió roja.

Celos.






lunes, 20 de enero de 2014

REA

Creo en el amor.

Y punto.

Sentada de espaldas a una pareja
ella en silla de ruedas deforme, él ojea un periódico
y no hablan.

Manicura perfecta
y el azabache despeinado con un dedo cano.

Creo en el amor.

Luego se cruzan tras el cristal Agustín e Isabel, amarrados de notas musicales,
él luce un sombrero panamá y ella un plumífero con una luz-bebé
en el nido de su silueta.

No hablan.

Se aman.

Creo en el amor.

A pesar de estar tumbada en un friso
con un fisioterapeuta
padeciendo punciones isquémicas,

a pesar que me amenaza con la acupuntura
como si Japón fuese un grupo de jazz
que me persigue.

Creo en amor.

Pizarnik ha dormido esta noche conmigo
y arrancando una página de un libro de recetas
lo lió, fumamos a medias el contrahumo.

Escribía calada en el aire.

Y seguido.

Creo en amor.

Para mí la experiencia no es una derrota,
que sea el guiñol de tu autoestima,
tampoco interesa.

Porque a pesar de cicatrices,
de ser una estrella marina
bajo tierra angustiosa.

Anémona
trémula a contacto visual de tu sexo.

Creo en el amor.

Y coma.

Por ser Artemisa
por ser persona
con ecos de cruzadas y pagos postreencarnación.

Porque puedo amar sin herir,
cuidar sin pagar,
beber y no olvidar.

Que...

Creo en el amor.

Y final.




domingo, 19 de enero de 2014

El Blog de Xavivi | Javier García Martínez: AZUL·LEJOS — Lluïsa Lladó

El Blog de Xavivi | Javier García Martínez: AZUL·LEJOS — Lluïsa Lladó: He de reconocerlo, me gusta la poesía. A veces intento liberarme escribiendo mis propios versos, y aunque el asunto me queda demasiado gra...

CARTA DE AGRADECIMIENTO.

   I

El señor de traje de micropana,
marrón,
con pernera y puños
de pata de elefante.

Se parece excesivamente
a Cortázar,
lleva una bolsa de plástico
y dentro un mocho de gato.

Una adolescente
con un balón desinflado,
se acerca y le pregunta:

-¿Sr. Julio qué hora es?

-Nos separan quince acantilados
y es hora de ir a dormir.

  II

Del reflejo de unas lentes
un clavo pupila
sostiene otro clavo,
de él pende un hilo metálico
con un trapecio deltoides,
el funambulista arriesga 
sabe que la red lo recogerá
del arrecife.

Oiga procure paracaídas,
nunca se sabe...





 III

Jamás me arrepiento de haber cruzado cien veces el mismo cauce,
por eso si te he amado
y el drama ha sido la lentejuela
no me animo a desmentirlo.

Estiraste el cordel
hasta que las costuras se quedaron calvas
y en pelota picada expuse todos mis sentimientos.

Ahora más sosegada,
voy uniendo las piezas de mi tórax
creando una curiosa cesta de mimbre
para acicalar con mis despojos.

No, no me avergüenzo,
pero ya de aquello poco queda
mi boca de incendios apagó fuego
y el latido se vuelve lento
como la taza de jengibre y té hervido.

Sí, poco queda, mi capacidad para regenerarme es como la lava
en contacto con el océano, crecen rocas sin palmeras.

Olvido mi cuerpo, no huele a ti,
descoronada insensatez,
cuando te pica la culebra
lo mejor es morder con saña el hueso.

Sabes la historia escribiente siempre fue sobre el lomo del derrotado
y en este suceso fue un hombre,
Penélope murió ahorcada en un olivo fuera del Centro Comercial
y nunca dijeron que en su cautiverio
tuvo veintiséis amantes.

Por eso te aplaudo en menesteres amorosos fuiste bronce,
pero tuviste mi testa en bandeja olímpica.

Ahora que solo una llamada se corta
igual que el graznido en una pecera,
me alegro que lo hagas es el mejor pago a todas las vanidades
que morirán en la hoguera.

Gracias por ser poema durante una equimosis occipital,
un equinoccio de invierno,

cada día el moho de tu recuerdo
se pule con daga vencida.

Aunque te lleve en la punta vuelta
de mis bragas sin corazoncillos.

Afronto mis soledades
por primera en mi faro vez
sin perro ni gato.