martes, 29 de abril de 2014

DOS Y CUATRO

Poseo una mala corazonada
de que la oropéndola
revolotea el nido.

Será la nube con forma de minino,
el hedor de su apnea,
y el insomnio mal adherido a las sábanas.

Alucinaciones
desquiciadas de las mías,
de este cerebro que lleva palillos 
y un tapón de corcho por cabeza
formando una mula sin paisaje.


Porque si fuese así
empezaría la carrera
de las veinticuatro horas:

                                       24 horas de catarsis.
                                       24 horas de espera.
                                       24 horas en remojo.
                                       24 horas en vilo.
                                       24 horas ahogada.
                                       24 horas dando vueltas.
                                       24 horas moribunda.
                                       24 horas asediada.
                                       24 horas vencida.
                                       24 horas muda.
                                       24 horas sin esperanza.
                                       24 horas roja.
                                       24 horas en el depósito.
                                       24 horas bajo tierra
                                       24 horas con flores.
                                       24 horas:
                                       dos docenas de rosas
                                       minutos y segundos 
                                       de consanguinidad.                            
                                        24 horas Penélope.
                                        24 horas de día.
                                        24 horas sin respiro.
                                       
                                        24 horas para nada
                                        resucitado Ulises
                                        y glorificada.

                                        Abre un luz a tu tapia
                                        o calla para siempre.

                                         


                                        

                                       
                                         



                   




FILOSOCÍA

Y este garabato que no abandona.

Recuerdos...
es lo que aparecen por los estantes,
y en la ropa sin cuerpo.

Recuerdos que aseo
con el mejor detergente
limpia gérmenes,
abrillanta olvido
y ejecuta sueños.

Pero el garabato no se elimina
ni con velas en procesión.

Recuerdos,

manchó mi mácula
cuando dijo que Nietzche
era un dios.

Tuve que contener
un gemido exclamativo
de circunstancia.

Nunca tanta perfección fue tan afín y desafinada al mismo logro.


COLECCIONISTA DE CASAS COMO UNA ERMITAÑA

I

Siempre he adorado los seres vivos
con concha
desde los galápagos hasta los cangrejos.

Por eso nunca es tarde
iniciar de nuevo
un proyecto de fin de carrera
aunque llueva sobre los papeles de estudio y rasca-espaldas.

Y admitir
que empecé a andar con el trayecto 
como en una película de plástico
al revés.

Jamais.

Rodeada por bolsas y mis últimos enseres,
mudar de piso
hasta mi nueva etapa.

Creo que tengo la firmeza exacta 
de un queso blanco.

Me lo ha corroborado mi psicoterapeuta,
no deseo que me tome afecto,
sino perderá objetividad
y necesito un juez implacable
para mi sanación.

      II

He cogido todas las caracolas
que han sido mis casas
y me he confeccionado
un collar muy exótico.

Me faltan los pendientes

a juego.

Pero eso no importa
soy capaz de oír
el mar sin ellos.

Confía en mí.

BITÁCORA DE MALLORCA II

Esta mañana
subí hasta el Grau 
y observé lo que quizás hayamos perdido los mallorquines.

Me tumbé sobre la arena

detrás de unas dunas
y unos pájaros inquietos,
molestos por mi presencia,
me vigilaban
desconfiados.

No había nadie.

Supongo...
Qué faltaba la tumbona,
el hotel-cemento colocado sobre nidos de aves,
el asfalto que dibujara
el camino de las plantas podológicas,
veinte señores con veinte perros.

Faltaba el bar a pie de desagüe,
el olor alcantarilla
y los barcos de recreo varados.

El Molinar, con su Portitxol
y los llaüts edificios
con pijos disfrazados de neo Ibicencos 
aún me ciega de amor,
ellos luchan ante lo que se les sobreviene encima.

Un puerto deportivo y más turistas
que usan de orinal mi tierra.

Cuando la escuadra Americana
desembarcaba en la isla,
los prostíbulos hacían caja de música.
Era pequeña,
pero lo recuerdo,
se llenaba de uniformes de esos hombres instruidos
para pensar que las islas eran Filipinas de relax.

Ahora llevan bermudas,
beben
y se multiplican políglotas


BITÁCORA DE MALLORCA I


Ahora que estoy fuera de tu cuerpo
puedo atreverme a hablar de la partida.

Ese olor que para muchos nauseabundo,
me calma,
es la descomposición de las algas.

Que fétido
se entremezcla con el queroseno,
esa es mi bolsa amniótica.

Mi tierra Islandia.

Conviven botellas de plástico
con las de oxígeno.

Pero yo...La quiero así:
Puta,
encendida por antorchas
de centros comerciales
que centellean las noches portuarias.

La deseo porque forma parte de mi raza,
ese diagrama
de explotar hasta el más mísero
grano de arena.

Aquí todo tiene precio.

Menos yo, por eso me marcho.

domingo, 27 de abril de 2014

TESTAMENTOS

Ella se puso a llorar
desconsolada
ya había escupido
lo suficiente
todas las escrituras
y notarios vivientes
en las estrellas,

lloraba por su otra descendiente.

Lloraba y me preguntaba.

Tema de enterramientos,
registro del catastro,
el expolio de la tumba paterna,
firmas de renuncias de herencia,
joyas bajo llave
y un candado en su aposento.

Lloraba
mientras señaló
el sofá perpetuo ocal
como catre

Lloraba, lágrimas de cacadrilo...

Le contestaré a lo que no ha formulado.

Sí, me agredieron,
me enamoré y casi me cuesta la cordura-cesta,
a veces tengo miedo
en forma de frío,
igual que un tajo fluvial
que tatúa líneas Danuvio Azul
con olor a ruda.

Os echo a faltar
igual que todos los puntos del universo,
los lunares de la íes latinas,
las pecas del Polo Norte.

Me mudo de nuevo,

tengo sueños y pesadillas
a pesar que la gasolina
cada vez aumente su tasa.

Me gustaría un amor que me buscara,
por amigo a Sancho, escudero incansable
y a veces tengo miedo,

añoro a mis hijos,
más frío,
igual que hojas arrancadas antes de momento,

la tierra se mete en la boca
cuando hablo de la isla.

Estoy cansada
y a veces,
a veces valoro el retorno,
pero usted, no me pide
en su solicitud
si estoy bien,
si sufro,
si hay fatiga,
sólo hay rúbricas
y fotocopias del D.N.I.

Llore por su preferida que ni se ha molestado
en venir a verme.

Entierros en vida.


                                                  Ll. Ll.




LA OCA PERPETUA

Descubrí el pudor
cuando abriendo las páginas
del libro,
usted Soberana coñac:
Inicio de un prefacio
de cuestiones
vestidas con un chaleco de mofa.

La primera,
quién me enseñó
a escribir,

con mudez
respondí:

Tu ausencia.


La segunda procedió
del hijo pequeño.

¿Por qué ha escrito un libro?

Historias de ego a parte
no pude contestar.

Como de costumbre
la Sorbe-rana
contesto por mi boca horizontal.

La madre
lo ha escrito
para que cuando seas mayor
y esté muerta
se lo digas a la gente.

Agradecería
que no hubiese la palabra muerte
en tres frases encadenadas,
parece que el monotema
es crucial en eso de herencias y trasmisiones eléctricas.

Más dudas...

Cuándo te mueras
que prefieres incineración o lápida.

Viendo lo estimada
que soy por estas tierras devolverme al viento y al agua.

Quiero fuego.

Y lea los poemas
una vez haya subido al avión
y no sufra que me sentaré donde corresponda
no sea que usted vaya
a tener problemas
con la aseguradora
en caso de siniestro.

Tanto tiene tanto vales.




MISTERIOS JANEIRO

La señora equis mora su feudal
en una balance,
contabilidad
de todo el patrimonio
quemado a lo bonzo.

Sabed la causa.

Fue por amor.


II

La Incógnita sólo plañe
las propiedades extraviadas por fe,
no para de crear ordenanzas
de la casa, del auto,
de los zapatos a juego con las bragas,
de los kilos de más instalados
en mi figura,
por el desgaste
pero también por una paz interna
que ya no corroe como lejía
en las juntas de los urinarios públicos.

No me importa Dama de Hierro
que las tibias no vean la luz,
nadie me aguarda
en la final de ninguna Top Dance.

Paso de ser
sílfide,
de escuchar el martilleo
que si fuese radiofónico
pensaría que voy a desfallecer por obesidad mórbida.

Ay si no te hubieras divorciado
serías la reina
del patio de los restaurantes de lujo,
llevarías trajes máscaros,
podría incluso el bótox ser tu mejor amigo.

Ay si no nos hubieras salido mar-rana.

Sabed no tendría
ni chalet,
ni descaportable,
ni senos empeñados.

No tendría prestigio familiar
ni apellido rancio.

Sabed.

Estaría muerta.

Pero esa última parte usted no la quiere escuchar.

No le conviene.

 

OLÉ CAFÉ

La nada
y aún así seguir subida
a la escalera mecánica
que me conduce a la boutique "Sé tu mismo".

    II


Individuales tapetes,
sobre mesas,
almohadillas geométricas
ocultando la estepa de las sillas.

Sin sus tronos meseta,
no serían más que felpudos.

      III

Mira niñato,
baja de tu monopatín,
no vaya ser que la colina del Burgués King
te trague de una vez por todas.

Ante un gesto simpático,
como es habitual
en Dante
hacia atrás
que bramando se alejan las penas,
ese existencialismo corresponsal
que sin ninguna expectoración
se extirparía,
con un contrato incineradora
asfaltando carreteras
en el túnel de Sóller.

Ante un gesto simpático
la mueca patética
del bloqueo.

No voy a decir
que somos amigos,
a pesar de ese gen Barbie nauseabundo
que me mitifica
a que todo es de polígono rosa,

a que existen príncipes media vales
y que beber a escondidas
y vomitar a retrete tu estadística
de por qué a mí: mundo cruel,
me da una pena erecta
a creer en la gente,
en los protozoos,
en el viento.
A creer
que el mundo era redondo
mucho antes de tus líneas caricaturescas.

Y nunca más desearé
los escombros de una mor (t),
sin "a".







martes, 22 de abril de 2014

TRES AÑOS DE ECONOMÍA SUMERGIDA

Lleva Eva
tres años de relación clandestina.

Con un hombre de maderas claras
y ojos azules.

Tres años y el fuego es como las brechas
de los cuadros de Van Gogh
que prenden linos  y costuras.
Él silencioso sube la marea
hasta los pies de Eva, 
la cubre y empapa sus tobillos
en una Arquímedes de estaciones.

Tres años amor mío, de vernos a pesar
de que haya nevado en la carretera
que conduce hasta mi cama,
y yo hubiese tenido un tiempo de distanciamiento
que propuse por incapacidad laboral
del querer.

Eres el mejor hombre, piensa Eva,
de tonos almendra
de tierra del río Seco,
y no me importa la edad que nos separa
como las riadas de los cauces.

Y que puede arrastrarme
a la desembocadura de tu experiencia.

Me gusta, apoyarme sobre tu pecho calvario
y orar la penitencia de tu lengua.

Últimamente Eva observa ciertos celos,
de esos que producen las tijeras
y se asemejan a los tapices de renos colgados
en salones de antaño televisivos.

Te perdoné, porque soy Eva
y abrí carne para piedra de tu simiente.

Tres años.

Y esto o sale a la luz o explota.

Pues, todo el mundo mira a la repisa
mientras entras húmedo
por la puerta de emergencias.

Por eso Eva si llega de la mano de su amigo
y ese hombre, de plus de década,
está presente,
ella entre el bullicio
le ruega que no lo cornee
y lo amarra de los brazos y le besa al oído.

Dejemos la trigonometría donde está
mientras ninguno tengamos las cosas claras.

Ven riachuelo
y salpica
ahora que no nos ha visto más que la oscuridad
como entras en mi casa.

Te amo y sé que tú también.

lunes, 21 de abril de 2014

LA RED QUE NO ES ROJO

hubo un amor mal cuidado
lo dejé sin hilo en un bote
en la bahía

lo dejé sin hilo en el cielo cometa
en una hilo de angora
cuando bajaba del paracaídas
a campos de hilos tostados
de panes
de cereales
de sol

hubo un amor que pendía
de él
de plata o fibra
y resistía araño
en su aventura

era tan débil
y sin nudo
que hasta el aliento rompía su camino

hay hilos silenciosos
que tejen 
pequeños trozos de ropa 
con fotografías
y sellos,
crean una colcha filistea
que adorna lechos
pero deja los pies
a la frialdad hipotensa

hubo un amor
que es una hebra
que se ha cosido en mi espalda
hueso a vértebra,
vena a hilo

un amor brujo
de flecos
amor amor amor
llevando letra a letra


el despertar al alba
con cabellos dentro de mi boca
hilo metal
y pone velas
con hilos internos
a la abstracción hilada
de toneles
de ovillos eléctricos
cables
y compromisos

un hilo
que se vistió
en mi dedo
de anillo deshilache 

vuelas espiga

el trigal.

CARTA DE HELADOS

I

A veces lloro
en silencio
para no despertar
el cuervo negro
que anida en mi esternón.

II

Una vez sentí
que alguien dio su mano,
quedando suspendida
bajo una enorme mar
de gelatina de fresa.

La nubes era golosinas
y no había ni una estrella
que no pudiese ser degustada.

Pero vinieron los pájaros
con su pico curvo
y ese ojo diminuto
de tinta negra.

Y caí estrepitosa
en una máquina
de helado
que me fusionó
con las esperas
para adornar las copas,
los conos,
las tarrinas con cuchara de color,
y añoré tanto ser cacahuete
que no vivo
ni un tío
en la ilusión de la sonrisa
de un niño
aunque acabe en su tripa
de infancia.



ÉPOCA

Siento el ruido
de las caballerizas,
el péndulo
azotando
cada sorbo de aire,

Los equinos desbocados
traen noticias de carruajes,
sombras ataviadas
de zapatos terciopelo
y pelos quebrados
bajos tupidas pelucas
de rizos barrocos.

Si por un momento
en ese lúgubre
retiro
una mano se abre
a la noche
y pide limosna,

no finjas descuido
y saca el pañuelo
que te regalé
con nuestra iniciales
bordadas.

En él
van mis lágrimas
que has vendido
por un peso,
mis labios
marcados
hablando
de olvido.

Dale al mendigo
la tela de una desdicha
que soy la lepra
del abandono
que te clama
clemencia.

   Lluïsa Lladó.



domingo, 20 de abril de 2014

LA AMISTAD Y EL AMOR

Diecisiete.
Ni una, ni dos, ni tres.

Diecisiete génesis,
mudanzas para los profanos,
creer que de lo único que tendré pereza 
será de morir.

II

Mi Pato estimado,

años de batalla asexuada
donde cada vez en esta relación
estamos arriesgando algo más que el plumaje,

nos hemos convertido en esos engendros siameses
con el corazón en mi costado
y la contabilidad cerebral
en el tuyo.

La sangre irriga
y la suerte distribuye
en habitáculos el anhídrido y el oxígeno,
tú, ves con mis ojos
y una joroba antiestética
nos persigue
en las habladurías de los consortes amigos.

Un día vendrá un médico,
creo que se llama Doctor Stevens
y en un operación cronometrada
sacará un bisturí de platino
para que uno de nosotros sea libre.

Di por favor que sea yo la sacrificada,
deseo tu libertad
tanto 
como las migas de pan barridas en los restaurantes
y que acaban siendo puding de medianoche.

Deseo Pato querido
que te lleves el corazón,

te lo mereces por buena persona.

Sin esperanzas ni linaje,
déjame muñeca de trapo
y recupera tu vida.

III

Eres el padre, y segundo padre,
el padrino de boda,
el hermano que no nació,
el abuelo con manzanas asadas y un cuento,
eres el vecino con tarro de azúcar,
el compañero de instituto
que daba palizas
a los mofetas
que se reían de mis gafas.

Eres todo, menos lo que busco.

Y en estados de vigilia,
me preguntas zafio
un cuestionario intelectual
de mis romances.

Ya tienes la verdad.

Somos libres.

Como banderas piratas
y mendrugos con caramelo y una taza de café.




viernes, 18 de abril de 2014

FE DE RATAS

Me agradaría no llamarte a través del latido,
no pensar en tus respuestas
que son iceberg a la deriva
dentro de un congelador con fugas.

A veces viene una ola
con el quejido de la voluntad,
sabes que siempre he sido obstinada
y que algún día nacerá césped verde en las paredes
y jugaremos a golf
en alguna pradera de un sofá cama.

Sé que parezco una autómata
en el joyero de tus calamidades,
la bailarina que gira y no pierde el ritmo
con la música de Chopin y mortadela.

Estoy en un proceso divino
que roza al tedio,

cómo es posible que vea agua en los jarrones
si tu silencio en la flor mar Chita 
me habla.

Siempre quedará la duda
de las berenjenas al horno,
de las tapas gastadas,
del aluminio roto abrazando la merienda de un niño,
la duda
de la verticalidad,
de la cerraduras que sólo se abren con una dentadura propicia,

la duda, no te quepa duda, si en tu bergante bodega
hay espacio para un pequeño roedor
que tiene miedo al agua,

si hubo sinceridad en tus besos.

Y podrá algún día extinguirse las ansias de roer tus proas.


    III

Estúpida rata,
mamífero devora quesos,
qué haces enamorada del gato.

Que cultiva patatas
para el asador.



ESPERA M ANZA NA

Tengo un sueño

y es en la cocina
sentada en un taburete

y se trata simplemente
de hornear galletas
con virutas de chocolate.

¿Y, cual es tu sueño?

    II

Cuando era niña
siempre pintaba las paredes de mi dormitorio
y tenía una foto enorme de la Pantera Rosa.

No sabía ir en bicicleta,
a pesar de las burlas,
por llevar dos ruedas supletorias
que la convertían en una extraña nave espacial
con equilibrio trampa.

Aprendí a conducir,
sin manos,

con un par de derrapadas
y algún susto.

Por eso creo firmemente
que a pesar de los tropiezos amorosos;
donde nunca amé,
más que mi propia engreída miseria;
donde los imperativos eran peces espadas
que mataban cualquier atisbo.

Y pensaba que comprar era querer,
consentida de horario y malcriada 
que pegaba coces a las puertas  giratorias de los hoteles.

Que a pesar de mis pesares,
donde se respeta a uno mismo,
se perdona al prójimo
con la descendencia dispuesta a ser amada
y recibir un cariño materno
que guardo en sobres vacíos.

Creo en el amor.

Y porque soy merecedora de ello
un día nacerá palmito de mis hombros
y encontraré la sombra que arrope mi duende.

OVOCITO HOUSE

Qué hacer si de golpe y batuta
uno se queda sin nido
y ve ida
como cáscaras de huevo
son tragadas por serpientes.

Qué hace una madre,
cuando despierta después de un letargo
y espantada
reconoce que ha perdido a sus hijos.

Pues...

Luchar.
Luchar.
Luchar.

Como si de un parto perpetuo se tratara.

Os guste, o no, familia perfecta,
rancias invocaciones de boda
y pelucas postizas.

Hasta que muera.



martes, 15 de abril de 2014

TESIS

Cuando los cuerpos sean máquinas.

Bombay sea una tienda de oportunidades

y los niños piensen que la felicidad se compra en un chino.

Cuando el metal sea nuestra alma
y el lubrificante la sangre
que impulsada vaya a un microchip insertado en la muñeca.

Cuando seamos híbridos de robots
y olvidemos el dolor
para seguir destruyendo
y la compasión y la piedad
sean una estatua que encendida a una red,
la lampara del jardín de un alto ejecutivo.

Y no exista fauna, ni el ruiseñor brille por su oro,
cuando, cuando dentro de un siglo o dos,
mis cables se líen
ante tanta guerra encubierta,
las soldaduras de vivir cien años
para ser elegidos.

Cuando el cielo no exista,
la tierra sepa a plomo
y los muertos floten en el espacio.

Y una chispa sea vida.

Cuando aún todo esto y lo otro,
en donde la vida era sueño, teatro, film y ahora videojuego para sobrevivientes.

Y guarden celosos oxígeno en un frasco Channel número cinco.

Te amaré
sobre el iris derrotado de la polución,
la música electrónica
y la revolución de las masas:
tubos de ensayo, policromía y probetas.

Te amaré.

Polos, plástico y energía monoclear.

Te amaré hasta que te duelan las arterías de titanio
cuando.