domingo, 29 de junio de 2014

La goma de borrar.



Nos ponían con los brazos en cruz,
pero, no aviones éramos. 
(pero, no batíamos las alas)

Un vía crucis
con bocas,
contorsionista
herradura, invertidas.

Nos ponían
y derechas como avena en barrizal,
el tirano 
prendía la manguera
e iniciaba el ocaso.

Con los brazos en horizonte,
con la cabeza sol.

Él agitaba con fuerza
con un utensilio de jardinería
sobre las pantorrillas,
los gemelos,
las juntas de las rodillas,
pero en sus manos se convertía
en saña,
en llanto.

Como espigas de trigo
con grano lágrima,
nos atizaba sin tregua,
hasta brechas rubíes
con forma de labios heridos,

sierpe tubular 
que estrangulaba,

con los vasos capilares
que sollozaban por nosotras
grabados de su sorna.

Nos miramos a los ojos,

nos reconocemos en planetas.

Sin presentaciones.

Conocedoras del color del infierno
con cada viaje de noche,

el alcohol purga
y mata verde oliva.



Y espero que nunca
vendan un billete
de vuelta.







viernes, 27 de junio de 2014

LA DECISIÓN INCOMPRENDIDA.

Tulipas encendidas
pendientes de cables atorados a los pechos.

Encendidas luces
y el placer de descubrir por fortuna
un relieve contenido de mancha,
tras una vidriera de caramelo,
moviéndose a su antojo
con la galera de un fluorescente
de una cocina dinamitada 
de utensilios,
de acero inoxidable comprados en Taiwan.

A trasluz,
se ven mejor las despedidas
entre aluminios rasguños
en cementos fustigados
por acrílicas
que sólo desean
ocultar los meses.

El tiempo, dicen, que pone cada uno en su sitio
y este silencio que se mueve
aboca a la locura de gritos desmesurados
que opone su sentencia.
Aún recuerdo que la visita
en todas las tazas, las cucharas, los calcetines,
en el color morado de los taxis
viajero de una espera.

Maldita fe,
la que me ase desde niña
con mi brazo a jarra,
de pensar que del leño
más enjuto,
nace lágrima resina,
pequeña raíz cabello,
hojita de chicle
para mi sed.

Y te estuve observando
de noche
tras la penumbra del cristal
como te movías
igual que una danza de tránsito.

Sabiendo el significado del desprecio
y asumiendo los parches de nicotina
de una pena cigarra.

Mientras todos los planetas viraban,
las aves dormían en lecho pluma,
mientras la gente hablaba con cigarros en manos prietas,
en los segundos
que nace una estrella
y muere supernova.

Mis zapatos se descalzaron,
los pies prosiguieron la marcha
del que decide por el otro.


Y vi al cisne negro
como me decía adiós.

domingo, 22 de junio de 2014

Octopusy

Un estudio en África tuve,
relación triangular
de alargada sombra
a través del tiempo.

Infinito obelisco abocado.

II

Penélope teje, tricota, crea

redes sociales.

III

En la sala de cine,
Penélope sentada
a la vera
como pináculos de trono
presiden
la coronaria.

Él, él y ella.

Suman tres.

IV

La estela lumínica atraviesa calendarios;
problema aritmético
que seccionó la sonda
que les suministraba alimento.


Sigue creciendo la mancha.

Si encontrara al hombre imperfecto,
ocho, ocho, ocho, ocho,
el cerebro adoquín,
la destreza bricolaje
y la tempestad material del físico.

Si lo hallase
en un solo vaso, en vez de insertar ceros
haciendo cadenas de olores borrachos.

Ay.

Este power desmembrado,
que en mi capacidad de amar
no fortifica vallas metálica.

Si me quiere...,
compartir es de sabios.

V

¿Y si existiera un hombre infinito?

Recuerdo una voz,
lo conocí en un ascensor,
duró cuatro pisos.

Nexo de sexo, seso y domésteco.

Le extraño
en entrañas
por él hubiese sido Una...L.

VI

Comprende amigo escudero,

soy selva,
animal carnívoro,
colmillo con forma.

La proteína atrae
aunque pretendas que maulle.

VII

Soy mujer.

Tigre,
moteada pecosa jaguar
sacerdotisa que precede al sacrificio,
india pájaro,
tren de Transilvania,
brujo medievo,
momia descubierta precolombina,
destete de Borgia,
célula,
polvo cósmico
ya desintegrado.

Soy mujer.
Ninguna necesidad
que lo evites.

VIII

Ocho hache hecho.
Ocho besos.
Ocho ojos.
Ocho pechos,
Ocho esposas.

Ocho collar.
Ocho te quiero.

Así in fini hito.

La malla ferroviaria.

Penélope.














viernes, 20 de junio de 2014

Alas de mariposa.

Señoría
que creas una hoguera
de vocales y consonantes
con la capacidad
de un cúbico de poema.

M u r c i e l a g o.

II

Si la mayoría

habla de gorriones

tuve que nacer y ser mal parida
para versar de un cuervo.

Me gusta,
zafio al brillo caudal
ensortija en ramos
mi anillo de pedida.

Para qué tanto gorrón acelerado,
trino galópagos
y este corazón trinchado
en el expositor de una carnicería.

A cuervo, a cuervo, a cuervo,
soy dama de noche,

de aguas fecales son lagos
y las tuberías
los canales arterias
que conducen la fluidez
a la cascada del M a r c i e l o g o.

III

Gorriones y mariposas.

De ellas
me gusta su filosofía
de botella de Coca Cola,
beber como si fuese el último día.

Las polillas,
el patito feo del baile.

Con las únicas alas
de hojas de diario
metidas en jaulas
bajo la podredumbre de las aves.

Y la chispa de la Visa.

No, no puedes comprar
la inmortalidad
pero, para que exprimir este cítrico lamento.

Ven,
ven,
ven
nunca nos dio miedo la obscuridad
de la pantalla de un ordenador
apagada:

Morts-mortis.



Feliz Cumpleaños.


IV

Mi hija mayor
mandó de madrugada un mensaje
ansiando un abrazo


y así te respondí

Hija mía
cada noche
tienes mil abrazos
con los ojos cerrados.

Cierra tus ojos
y sentirás
como lo sueño,
mi pequeña mujer
que parí y amamanté un día 21 de Junio.

Recuerdo que no era más que una veinteañera,
y que ante el dolor de las contracciones sólo cantaba,

no sabía llorar.

Las abuelas miraron la luna
diciendo que era creciente
y que significaba que el próximo parto 
sería de distinto sexo.

Un varón.
El apellido,
la profesión heredada,
la descendencia.



Esta noche siente
mi abrazo
al desenhebrar las estrellas.

Cuando cierro los ojos
antes de acostarme
es tan grande que soy costa de mar
que abarca mis luceros balsas.

Os amo.

Lluna, sol i estel.


martes, 17 de junio de 2014

Fe.

Nunca dar por perdidas las cosas, 
el destino me ha enseñado
la lección
que hasta en la oscuridad
existe la esperanza, 
de todos los colores
juntos. 

Pues hoy al final del día
me ayudó

quien menos pensaba. 

Sobras y restos.

Nadie
tiene la obligación
de asumir mis errores.

Nadie
para barrer
las migas
de un sustento,
amasado y roto con las manos

y corrompido
por el aire.

Nadie.

Los gorriones
se las comen
y una recuerda
la nadie.

Con sus rarezas.

Lluïsa Lladó.

Capitán América.

Me gustaba verle
desempeñando
las tareas.
Era un hombre
hacendoso,
barría
con la delicadeza
de la abuela
y cuando sacaba la colada tuerta
de la lavadora
eran velas desplegadas
después de la tormenta.
Me gustaba observarlo,
sabía
almidonar la ropa
en el punto exacto
de la Poesía.
Allí
es donde descubrí
su grandeza.
Mientras él creía
que sólo miraba.

Cosas de barrio.

Cuando le dije
de quién me había enamorado.

Ardieron bosques,
se secaron sábanas
en los biombos
de una lavadora industrial
en una tintorería
del barrio chino.

Cuando le dije
que no había conocido
umbral
a ese borde
justo al precipicio
de mi eco sistema.

Él
quiso
morir.

Yo
que caminaba a la orilla de una tarta,
cuando
cuando
cuando
probé la lectura parasitaria,

fui Elektra repudiada.

Desde entonces,
nunca
jamás
país,
trámite de coches
que cruzan la bahía a través del puente,
volvió a profanar mi sexo

aunque fuese por aburrimiento.

Complejo de inferioridad,
por supuesto, y castigo.

Cuando nombré el hombre que se lamió el alma.

Él 
quiso
morir.

De rey
a rey
derroche.

Y emprendió la retórica participia
de la peluquera:

-Te ha peinado, lavado, planchado, cardado...

Me convertí
en la emperatriz de segunda mano,

A la respuesta: Si, si, si, si, sí.




Hostal es.

Dos cuerpos  desnudos
en un hotel de mala muerte,

una  toalla mullida
y la invalidez de tu miembro viril.

Estoy envuelta
y una caracola
vorágine bruno vello
corto.

En el sopor dominical
de tarde de fútbol.

Vomita tu subconsciente
que si tuviéramos dinero
me  lo harías a pelo.

Maldito pareado
de segunda división.

No te quiero.

La libido
a la altura de una hormiga.

Y mis oídos fueron sordos
a tu homosexualidad
reprimida.

Deja de adorar
mis tetas
como si fuesen tuyas.

sábado, 14 de junio de 2014

Ya son cinco en la familia.

Pronto mi segundo poemario,
y de que modo más diferente
he pensado en parirlo
a la sociedad.

Es una beldad
con solapas 
imitando al mármol trenteno
y un árbol central
con hojas esféricas
que representan el modo infantil
de la naturaleza.

El bosque turquesa,
haciendo honor a mi afición
de acaparar piedras
como los escarabajos egipcios.

Tiene brazos,
tiene piernas,
es un ser que ya mama
del aire, respira.

Sin el atraganta miento de un prólogo,
neto como la mejor de todas las drogas
así es, y así espero, 
poesía.

Con la paradoja que alumbré
el día que nació Pita Amor,
géminis como mi ascendente.

Y que ocurrencia
la de la editorial
dibujarme un elefante
en la última página.

Aunque lo vi triste
tenía la trompa
baja.

No me importa que sea
mi medio de trasporte.

Con sencillez reposada
solo quiero ser humilde
agua de botella
de 50 c.c.
y un peine de alabastro.

Paz.
Pez.
Pis.
Pon.
Pum.

viernes, 13 de junio de 2014

Me pesa todo.

Cabizbaja de vuelta a casa:
un colchón de espuma
y una nueva mundanza.

Estoy prosa cansada
como esas patatas comprimidas
debajo de una tonelada
de más tubérculos.

Es una noche de canícula,
la luna juega su mejor partido
en cancha negra
y escucho el jadeo de la gente.

Siempre he creído en el karma,
en coser bien las costuras
de mi plano de vuelo.

Pero, este fin de ruta diaria
espacialmente es fatigoso,

siempre que confío en él 
me la hace,
pero yo no voy a proceder
a enterramientos,
la culpa ha sido mía
por creer en lo que yo si daría.

miércoles, 11 de junio de 2014

Akane y Arale.

Tiempo que Akane no sabía nada de Arale,
esa chica robótica con alas en las gafas.

Esta tarde con el acercamiento
del ecuador calorífico,
Arale y Akane hablaron.

II

Queda pendiente 
otro almuerzo como el último,
que compartimos entre risas
con dedos maquillados
por esmalte y coloretes rubor guerra.

Nos van bien las cosas
y eso es como el tulipán
que ha nacido de una maceta olvidada
en el cobertizo.

Arale es más realista
y ética que Akane.

Pues, conocedora es
de su deporte favorito,

llenarse los pulmones
de Mar Capasos
y aterrizar en el fondo,
con una terrible apnea
que la convierte en una pez mantaquilla


Por eso la coge por el pelo rubio 
con esa brutalidad dulce
de decir las cosas claras,
típicas de una niña de metal
a su tocaya de punto.

Para que escupa
el agua tragada,
y tome aire
como el de un trienio
de hélices de barco.

-Respira Akane.
 Respira.

 No te ahogues.

 No seas el tapiz de arenillas
 del Mar Casposo.

Me decía a través de su escafandra
ambas prendidas a la red del pescador.
  
III

Estoy bien, a pesar de las yagas
con todos, las anguilas,
de las aristas estrellas
que se clavan escaleras
en mi columna.

Camino en una fosa abisal de luz.

Viví Arale en un submarino mucho tiempo
y el astro aún ciega.

Vuelve a sacar mi cabeza de debajo del océano,
me gusta respirar jazmín.

Que fortuna tener poderes
y un tórax de acero.

Sabes hoy ha nacido una pizza
en un fábrica de ultracongelados
con extra de mozzarella y pepperoni
y unas birras de amistad entrelazada
para nosotras.

Vinculante
tejidas.

IV

Akane da las gracias a Arale.
Arigato gozaimasshta.

Besitos de gatitos con sabor a gominolas.









Referéndum

El hombre cree que ha evolucionado
la tecnología del ciberespacio
y aún está con candiles de aceite
                  a la espera de una inimaginable electricidad.


                    Es más fácil cazar moscas
                    y meterlas en un envase 
                    con culo de azúcar.

                    Dejar la facilidad
                    de que las puertas se cierren
                    a la corriente.

                    Fascitis en cada una
                    de las cartas,
                    cotos, cimas o cúpularios es.
       
                   Transferir en cable 
                   con nudo y entrada,
                   volver la vista atrás,
                   fácicalado de papilomas
                   amarillos,
                   virus, guerra química
                   invadiendo poblados cobayos,
                   pulmones bosque vírgenes
                   de embriones con ocho años.

                   Experimentar con el pobre, cobre, ubre, prole de.

                   Sentir lo que los ojos
                   no ven, y exprimir cada limón
                   con lágrimas de confitura.

                   Bombeo cítrico de noches
                   mientras mueren apaleados
                   y reniegan de mi sophia,

                   muero de amor
                   inexplicable
                   y descartada la neurosis
                   en el parador
                   de una realidad que no apuestan.

                   Te amo entre escombros y estadísticas.
                   Y debe ser una arma química
                    en parabólica,
                    coraza y transfusión,
                    cero universal,
                    pues no dejo de pensar en ti,
                    misilmente.

                    Matan za
                    en matan za.
                    
              

                   
                   








               

                 
                 




martes, 10 de junio de 2014

Karmelo Irish Coffee

Hay días
que uno se levanta Karmelo,

ataviado con un guardapolvos
para que la lluvia
salude a traición por la espalda.

Tras los ventanales,
ella mira recatada debajo de un toldo,
temerosa de los vecinos.

Olvida que lo nuestro acabó hace lustros,

antes de cruzar, mira la calle
y de la mano sus tres hijos
me saludan albatros como: Tío Luís.

Mis viejas glorias del pasado,
de la carne, una piel de la vida escamada,
de un tipo entrado en años
que escribía poesía
sobre la espalda señora
de dicha dama.

Todas después de saborear
como el buen vino de luces interiores,
acababan redimidas al destierro
de bodas prefabricadas
o nacimientos.

La última ( Karmelo)
te envía la foto de su hija
llamada Carmen y en un atisbo de emoción
sacudo la ceniza de mi Ducados
brindando con un sorbo.

Colocadas por orden alfabético

son enciclopedias desnudas.

Mientras le pido al camarero,
una ronda por los próximos esponsales,

veo en el espejo
una rubia de pelo corto
que guiña un ojo con descaro
metida en una gabardina.

Karmelo

estás enamorado de ti mismo.

A la mañana siguiente me desperté en ella.