jueves, 31 de julio de 2014

El amor es un pájaro azul.


Dibujo de Erika Khun.

En el ruedo como un pedrusco de ojo
le ataban las circunferencias
y le decían que era carne de leones.

Los clásicos embriagados
lanzando copas del triunfo.
Y cada alhaja luz cuervo,
gladiadora con un lápiz estaño
frente a la jauría de las sombras.

Ven, clamaba la pasión.

Y ciega le arrancaban
el destino.

Ven.
Naciendo, ala murciélago de neopreno,
buceé Caribe hasta tu montura Poeta.

Y ese beso.
El último.
La salvó de toda presa
versos en la arena del Coliseo.

No ve
que tus manos están sucias,
que tus piernas son cortas
para subir a la silla.

Ven, ven.

Espartana pájaro que bebe
de la fuente amante
de su boca.

Y se salvó de la noche.

Lluïsa Lladó.

miércoles, 30 de julio de 2014

Calabazas

Entré al ruedo a matar
con veinticinco minutos de retraso,
él desairado
con un cenicero lleno de pitillos cojos
y yo directa al grano:

-Desconozco el origen
de tu insistencia en conocerme (le había anulado tres citas)
pero no soy nadie, no conozco a nadie,
y no pertenezco a nada.
Así que dicho todo esto me marcho directa,
pues, ya no tiene sentido comer juntos.

Se quedó como una camisa cuadriculada
igual que yo, al irrumpir tigre a su mesa
y ver a un vasco como recién caído de la nave
de encuentros en la tercera fase.

Haciendo honor a la película
más taquillera de la historia española.
Iba clavado a la estética de dicho feudo.

Creo que eso lejos de espantarlo
le atrajo, le costó que me relajara,
la luz  molesta y el calor asfixiante.

II

Tienes una hora para estar conmigo.


III

Su aspecto no coincidía con sus modales,
era refinado y cató el vino,
El lugar, un sitio caro,
y él lejos de estar coaccionado
por mi entrada escorpión
empezó a hablar de su vida laboral.

Me presenté plana,
apenas sin maquillaje ni pretensiones.

IV

A medida que conversaba
iba ganando terreno,
aunque he de ser sincera,
no me fío de ningún poeta
del sexo masculino.

Yo más que poeta
me dedico al cómic, subrayó.

Estaba convencido de que era
un descendiente o el mismísimo Corto Maltés,
enseñando de un modo libidinoso
un tatuaje semejante al del  yacuzza
que le recorría hombro, brazo y tórax.

V

Teníamos muchas cosas en común,
se había estudiado mi Facebook,
era obvio.

VI

A los postres
sacó toda su artillería,
un hombre seguro de sí mismo
que regaló su libro y sacó una agenda roja
de páginas en blanco para escribir

Estaba lleno de inscripciones
procedente de mujeres
y dibujos.

Casanova.
Casanova.

Dijo de volver a vernos.

No lo sé.

No estoy receptiva para el amor o el sexo,
no quiero involucrarme emocionalmente otra vez.

Tengo un viaje muy importante
y estudiar mucho.

Y él sonriendo,
me dijo:

- Vendrás a Bilbao en septiembre.

























martes, 29 de julio de 2014

Donar es salvar vidas.

Recuerdo ese día,
me sentía como un héroe de cómica
subiendo a la caravana itinerante.

Iba a donar sangre.

Esperé curiosa.

Recuerdo la chica del polo rojo
preguntado todo mi historial médico,
fruncía el ceño
y en un tono agudo de barítono castrado
empezó a enumerar
las cosa que no le gustaban.

Donante con un riñón,
nacido con un soplo,
hipoglucemia
y con una tensión arterial rozando el núcleo terrestre.

Lo siento, no puede donar sangre
usted corre riesgos.

Entonces, me enojé por la disconformidad,
tenía la vena egoísta de que mi transfusión
podía aliviar a algún enfermo e incluso salvar a un niño.

Insistí ante sus negativas.

Y mi rostro lejos de la ira
se llenó de taciturna evidencia.

Pero la chica del polo rojo
me cogió de la mano,
y mirándome a los ojos dijo:

-Luisa, sigue dando tu sangre
a través de la poesía, no tengas duda...,
en el pasado te salvó de la locura 
y ahora tu savia escrita
pueda ser salvavidas.

No importa que en ello te dejes la piel.
Si estás preparada
para el sacrificio.















lunes, 28 de julio de 2014

RyJ.

Desconozco
la medida de los elementos,
el olor del frasco cerrado,
la amnesia.

El soportar cada luz
una noche que descose
y hace nidos de pena,
si así es vivir para morir de amor,
una que es soldado se acostumbra
a dormir del lado de su decisión.

Más ausente
que narcotizada
huyo al encuentro de la sepultura
para que usted después de la afrenta
piense que soy entierro.

Beba brebaje de amianto
y desfallezca en lirios
y en charco después de ola.

Para renunciar al aire.

Despertar del letargo
y al verle relegado a los osos polares y los esquimales
yo perezco como un pedazo hielo
en una eslora de barco.

Morar
lejos de ti.

Desvivir
cómo si estuviera muerta
por el veneno.

Es la separación.

27 días de mudanza.

Sabes que las cosas,
a pesar de estar en el mismo epicentro,
desprenden sombras desde otro solar.

Qué fingimos que ese meteorito
que impactó contra el patio
no había afectado a nuestra convivencia,

pero los árboles
ya no parían frutas esmeraldas
y la lujuria se cernía albatros
sobre mi pelo rubio
hasta reventar contra el suelo.

Tú, miraste hacia el otro lado,
colocaste la mano en la barbilla,
reprochando que entregara mi cuerpo
a una tumba abierta
y barrimos, ambos, todos los sucesos
para ocultarlos debajo de una alfombra
en un acto de cobardía.

No pude sostener tus pies,
sin que acabase, en el precipicio
de tus neurosis.

Déjeme libre.

La poesía me aguarda en un rincón de Europa
con silla de enea y una chaqueta de visón azul.

Lloras, lo sé.
Me amas, lo sé.
Pero salmón desbocada debo ir por el mundo,
compañero.

Pasó y los dos lo sabemos,
todos lo sabían,
el espejo con forma de hoja,
los manteles
y hasta la batidora
con sus hélices de viento.

Fingimos
hasta que el olor de difunto de ese amor
ahogó nuestros sueños.

Era una figura más de yeso,
otro vaso de zumo con posavasos
y la ventana abierta tres dedos sobre el descampado.

Te quiero
como a un hermano,
ya sabes lo que significa.

Y de repente una bocanada de aire
interrumpió el duelo
haciendo trizas la decoración.

Estas centrada ya eres libre.

Y yo te digo Jorge, perdóname.


Las tres de la mañana.

Rugen los motores
de los camiones de basura
haciendo carreras
al silencio nocturno. 

Las antenas, palmera
en terraza ahora desierta,
abriendo ruta a los sueños de Eva.

Ni los perros aullando,

ni el piloto de los interruptores
con su ojo insecto
después de que la verdad
sea triturada con la basura
al amparo
de mandíbulas metálicas.

Huele mal
de hurtadillas
al vertedero.

Pero siempre un coche
con bisagras torpes
nos conduce a la fe

de cama sin muros
que acuna cuerpos
si alas,
piel
y faros sin bombilla.

Y acurrucada le abro la sábana
después del hedor
a las brechas gatas
de los huesos.

Sabiendo que hay arterias
y abrazos por descubrir.

Ll.Ll.

domingo, 27 de julio de 2014

Seís-mos

I

Subió a la azotea más alta.
y alertó al vecindario con gritos.

-¿Qué le pasa a esta mujer
que presa de la locura se halla?

-.Recita poesía.

-¿De quién?

-.De la gente.

II



De qué sirve la poesía 
que es como una flor
guardada entre páginas,

seca y sin aroma.

Más que para adornar libros.

Pintemos muros,

abramos puertas.

III

Y separados por dos gotas
descubrimos
la indivisibilidad del mercurio.

IV


Te he lanzado una cuerda
luego he estirado los brazos,
medio cuerpo,
estoy a punto de caer desde el terraplén
v
e
r
s
o
s
hasta tu boca.

V

Su cara era de uva
luego vino la verdad
que los tapones no cerraban 
que los grifos se oxidan
que no te quería lo suficiente.

Te quedaste macerado.

Y te convertiste en pasa.

VI

Pato y pata.

¿Qué fue de ellos?

El pato a la naranja
y la pata se convirtió en cisne.

















viernes, 25 de julio de 2014

La búsqueda de la trilogía arbitraria

I

Dónde estarán
las pastillas de Heno de Pravia
que huían espantadas 
y olían al abuelo.

Dónde el café con vaso
que a veces mi madre servía
con poso azucarado
y era una fiesta por la mañana.

Dónde.

El pan rallado de la abuela, el campo muerto bajo el asfalto
de juegos bélicos infantiles que fueron sepultados
por fincas de siete pisos..

      II

Cuando conocí a ese hombre
sabía que era
como una selva llena de lanas
que me atraparían
como las esencias caras
de los perfumes de contrabando
o aduana de aeropuerto.

De su cuello llevaba un cartel:
Do not touch danger of infatuation.

Y aún así, quedé electrocutada
y del  alambre;
mis manos, pechos, sexo, espalda
quedaron heridas
por cada una de sus cualidades.

Sabía que era la puerta del Cabaret Infierno,
se parecía demasiado a Onássis 
y lo más seguro
acabaría yo en una caja de zapatos
en un Chez Loin parisino.


III

Las galletas mojadas en leche
capturadas por cucharilla de alpaca,
las tardes en tumbonas
que nunca abonábamos

Y pipas, muchas pipas, 
propulsión aérea de tardes de verano.

¿Dónde está el amor?

Caos asco

Me gustaría 
que todos los saleros
abrazaran a los botes de pimienta.

Qué desbocados
los terrones azúcar
y el café en grano
se fusionara en concordia.

Caen aviones del cielo
como pájaros muertos

del progreso
y los que nunca volaron
duermen acurrucados en iglesias o templos ortodoxos.

Has oído.

Una voz.

Edificio que cae derrumbado
violín pulmonar de un niño
un beso de amantes
en un lugar del zulo.

Es la raticida afrenta.

Qué gatos pernoctaran con perros
e hilos abrazaran a las agujas.

Qué tu y yo nos amásemos.

Cortina Kevlar
sobre difunta estampa
para proteger del balazo de tus ojos.





miércoles, 23 de julio de 2014

El canto de la sirena.

Aguarde gladíolo
en jarra encendido
a la naranja húmeda
del ocaso.

Sabedora que usted caminante
bebe de abrevadero
y lisonjea 
a cada nardo
con sonrisa etrusca.

Estoy preñada de deseo
y usted lo sabe
como comadreja en cloaca
que espera que su mano
alargue 
el cebo.

Aguas termales
que son pantanos.

Veneno de letras
en serpiente anudada
por sus falanges
que a hoja la transpiración
de ave migratoria.

Otra vianda
de fruta madura
y queso
para el hechicero
que versa murciélago.

Ven amado mío
que en isla no te hallo
enamorada de voz.

A zurrir que son dos días.

El señor Tequila
vivía en un estado
comatoso,

coma eso
beba lo otro,
la anarquía era una locomatora descarrilada
de coma etílico a sus razones
en comillas u otras millas
hacia la sazón
de interpretar cómo, cuando y dónde
tacómata
y sus burbuja de queroseno.

Hijo escriba lo que desee.
Como si usa sangre de asno 
en su pluma, comandante sin comas.

Eso me pasa por hablar con Zeus
y no ser más que una turista
perdida en su feudo helénicoma.

Perdón que le hable a usted de cara coma.


martes, 22 de julio de 2014

El pa ti to do de goma.

La fe mueve montañas
pero algunas cosas se resisten,
creo en los cambios
en la superación del ser,
en esquivar oleajes pétreos
y hablar como el que pone
la verdad en la mano
con artefacto.

No me importa si hay caminos
con los agujeros de las balas esquivas,

no me achanta
el graznido córveo,
ni la hiena inflada de goma espuma.

Me quedo
con mis cuatro letras
y una esquina:
Casa,
Mesa,
cama 
y alma.

El homenaje Aranda con uve.

Cuando Víctor Aranda y yo nos conocemos
veo en su semblante la mueca que trasfere:

-¿Y esta oxigenada de dónde ha salido?

Al llamarle Vicente Aranda 
como el director de cine español,
que me constó mucho corregir.

II

Y sin embargo
desde el principio pude descifrar su genio.
Casi un año después en enero, después de acontecimientos muy críticos en mi vida,
y algunas citas anuladas.

Baja de Murcia, su segunda casa, para hacer una sesión de fotos
que habla de la gran pena que siento 
y traspasa su objetivo en un rostro cansado.

III

Entra en casa sorprendido,
igual que un gato curioso
invade felino cada una de las habitaciones.

Puro de energía,
reitera lo bien que huele mi vivienda
 y la vigorosidad de la áloe vera.

Hombre comprometido
y humilde como una rebanada de pan,
es vegetariano convencido
y su bicicleta es el mejor coche del mundo.

La verdad, paciencia y aplomo profesional
para una hiperactiva
y una llora-historias melodramáticas.

Con las horas me fui regalando
y sin duda, es cuando descubre a la verdadera Luisa,
fotos como metrallas,
la postura inamovible
y esos ojos que sólo miraban al recuerdo de un varón.

Percibió la soledad habitada
y tres detalles le sorprendieron:
la ausencia de espejo
y bombillas en las lamparas de noche
y que no hubiese cortina en la bañera.

Los miopes hablamos en la oscuridad,
la luz tamizada es mejor que la directa,
ya que nos recuerda a los faros de los coches
que atropellan.

El espejo, para qué, si mi visión de la realidad
es totalmente distorsionada.
También las culpas, las fobias impiden mirarse de cuerpo entero.

Y la cortina es por el temor a estar descubierta,
sin armas
y no ver al enemigo en ataque.

Víctor Aranda
que gran poeta de la luz eres,
cautivaste.

Y allí, enfrente del edificio de la telefónica
en la Gran Vía de Castellón  
te dejé con tu mochila
embelesado por la antena cribada de estorninos.

El árbol de la vida.

Pocas palabras
para tanta grandeza de espíritu.

Gracias por tratarme Poeta.
Sin frivolizar con esas falacias
de gente sin alma.

domingo, 20 de julio de 2014

Microfibra.

Cien cañones por banda ancha 
te he amado,
hasta te he amado cien veces,
cada vez, que he pelado piel sobre cuerpo,

desabrochando camisas,

descosido  botones
y cremalleras mudas.

Te he amado con rostros angulosos,
manos ramas que agrietan tierra sequía
en cada inicial de calle,
número de puerta hasta veces cien.

Con el labio pellizcado
igual que ventana mal cerrada
a la cortina.

Cien veces.

Cien cañones.

Para la simpleza cebolla,

capa espada
de no proferir tu nombre
en talle ajeno.

                                  Lluïsa Lladó.

Antenas parabucólicas.

Agua fría
para la resaca de vodka lituano.

Y un comprimido
como erosión calcárea
entre los chasquidos.

Mientras a los lejos
las puertas de los coches aplauden
y una corriente de aire
coloca el polvo minucioso
en los muebles.

Me gusta comer con  las manos,
sentarme en el suelo,
llevar el cuerpo mojado aún
bajo la batista.

Mirar el cosmos incompleto
de cada detalle
que inventas cada día
la insistente 
perseverancia
que terminan
cuando empiezan
los versos.


La negación.

Cuándo dejarás 
que salgan
los hipopótamos de tu selva.

Mudar el plumón cuervo
para travestir en cisne.

Para ser espora
líder de pinos,
y aceptar la condición
que el amor sin cópula.

Concibe.


sábado, 19 de julio de 2014

Plaga

I

Quién quiere vivir en un mundo
donde la vida humana
se mide por nacionalidades.

Somos oro,
con distinto peso atómico,
que tasan según la chincheta
que se cierne sobre nuestras cabezas
en un mapa de geografía.



II

Nave mortaja alada
de revistas con bonitos verdes,
pasillos moquetas
y unos ojos narcotizados,

ausentes que no habrá aterrizaje.

Las molduras, 
el combustible
en su génesis
de destrucción.

En las nubes sólo hay música.

En el ozono
los r astros sonespacios aéreos.

Colocándose una manta
la última que arropará sus piernas,

un boteacaba de volcar ,
extraña turbulencia en el mar,
profeta de sepulcro.

Los hermanos miran hacia el otro lado.
Los descendientes lideran cadenas de audiencia.

En un vuelo
que cruza campo de minas celestes,
hay 180 asientos,
que son cunas muertas
de 180 niños palestinos.
                                           

viernes, 18 de julio de 2014

Parada cardiaca.

I

Entró en ese garaje 
que olía a humedad
con trampas en sus esquinas.

  II

En un puesto de neveras y lavadoras,
impacientes como la adolescente 
en su primer baile,
deseosas de ser acariciadas.
Algunas impolutas,
otras con la chapa abollada de algún trance,
pegatinas mal limpiadas
y un cajetín
que sacaba su lengua con descaro
invitando al país de Alicia.

Cuantas historias de lava-dos
y vientres que cobijaron
meriendas y tartas de aniversarios.
Vidas.
Con frío y corriente.
Con sus cordones umbilicales
como colas de gatos
aguardando la resurrección por un enchufe.

Recorría sus rincones.

Junto a un dependiente
de brazos equis
expectante que no asomaran las ratas.

Sin flores.

A veces me gusta 
visitar
el cementerio.

Sin marca.

Aquí cuadrada
inmóvil de peso muerto,
esmalte blanco en mis uñas,
lacada boca embudo,
boca oboe,
orificio abocado compuerta,
abierto parpado al mundo
aguardo tu regreso.

En menesteres de amor
y electrodomésticos
sólo la ropa sucia
es lo que puede merecer el ano conducto, 
biombo borracho,
cabo a boca,
el estado vegetativo de ser en tu vida
una lavadora.

                             Lluïsa Lladó.

miércoles, 16 de julio de 2014

Filosofía avinagrada.

En este mundo comer un yogur
supone un nuevo reto mental, levantas la tapa 
y en vez de la fuente de calcio
te encuentras unos juegos interactivos,
cien códigos de barras
y un cupón descuento,
los huesos no se enriquecen
y encima sales escopeteada a buscar la página
por si te ha tocado un gorila hinchable.

En este mundo ficticio
donde sólo vivimos en la página cara libro de cada uno,
como si de un pensamiento cerebral se tratase,
existimos en la red virtual de cada ser
semejante a las estructuras del seso,
es decir, te pienso existes, me comunico existes.

Menos mal, que en la época del descubrimiento,
o mejor diría, matanza indígena,
siendo los primeros exterminadores del world,
no había estos medios,
pues, lo hubiese tenido muy difícil
por mucho huevo que sacara 
el hispano-ítalo-portugués.

Es la época del estímulo nuez,
de un modo nuevo de consumir el tiempo,
no percibimos la celeridad del progreso
que acorta la vida del planeta.

Y meditando, camino de la nevera, a por mi segundo lácteo de coco,
me doy cuenta que el futuro no está en este cilindro ni esfera
y que no deseo que lo vean mis hijos.

El progreso se llama robótica,
implante,
chip,
descargas cerebrales,
supervivencia extrasensorial.

Y a eso podrán acceder muy pocos,
creándose una diferencial social impresionante, 
que hará aborrecer los recursos naturales y la ecología, 
a favor de estructuras más necroscópicas
y costosas.

Porque ya no nos alimentamos de yogures,
ingerimos pequeños monstruos de información y marketing
que taladran nuestra corteza.

Reivindico comer tranquila,
sin sentirme un Julio Verne paranoico.

Quién pudiera hervir la leche recién ordeñada
y hacer cuajadas con miel.