martes, 28 de abril de 2015

Valoración de los hechos a conciencia.

De la aceituna ni el hueso.

Tirando de los pétalos, desnudaste mi cuerpo
y ni quisiste la profanación de mis calcetines.

Eras llevabas
con una rúbrica de anónimo 
velando los comentarios
de mi blog, con preguntas osadas
que pensé errónea que eran de mi buen amigo pato.

Fueros años de vigilia,
de estudio de minas,
de mirar con lupa cada arritmia de mi cara;
por eso tú sabías
de que sabor eran mis almenas,
qué fácil, hombre de libros,
que seguías el rastro de cada piedra desmoronada
de mi muro en mi vía crucis; 
me conocías
antes de que yo lo hiciera.

Y demostraste que un hombre
no se mide por su envergadura.

Fuiste el manjar de una noche 
donde abrí las caballerizas
y dejé libre las yeguas
para pernoctar en la montaña.

Por qué cosiste en mi periferia
las caricias más hermosas
para que fuesen solo tinta de páginas.

¿Por qué?

Si la poesía
era la perla de la ostra, 
yo te la hubiese dado
sin la esperanza del jugador que ansía el seis.


Yo que soy mar, hubiese vivido en tu arroyo.

Pero eso fue en noviembre
y la primavera termina.












El viaje.

Cómo expresar lo que siento
respirando bajo la ciénaga,
con los dedos marchitos
y leyendo cada uno de tus poemas
como el que está en el alambique
y busca la ballena de Job, para evitar dentro.

Puedo trenzar la respiración
y meterla en una botella de limonada
para que navegue del vertedero
a la montaña de escombros.

Allí, estarían
encorsetados en su propio oxígeno
cada uno de los besos
que no son míos, guareciendo bajo el toldo
por si alguna vez las focas marinas
volvieran al Mediterráneo.

Igual que una gata en un equipaje
que no sabe su destino, una gata vieja
y el peso de ser arrastrada al antojo del nómada.

Te pinto, sentado, delante de una ventana
tomando la decisión siempre ecuación del que acierta
con delicadeza.



Podría grapar la boca para no clamar tu nombre,
pero, las manos enamoradas son dos seres independientes,
dos islas feroces, y justo a la milésima
aparece tu cuerpo en forma de rima,
y acabo de rabo a cabo,
erosionada a tu desparpajo hiriente
como un corcho con la luz de las chinchetas.


lunes, 27 de abril de 2015

Isolda lanzallamas

He de reconocer
que no tengo pinta de ninguna de las tres,
caravelas;
que en cada lóbulo de mi oreja
llevo el orificio de una aguja atravesada
cuando era un bebé recién nacido.

Soy rubia Isolda, y llevo la clase
mamada de mi madre.
Me miran de reojo como la pija alemana
que dicen mis amigas que parezco,
comadres de toda la vida, la exacta de un par de juergas
y lluvias en medio de la calle sin paraguas.

Mi poesía social incomoda.
Es un niña verde en un capó sofá.

Marciana asumo
que me gustan los perfumes franceses,
pero, te advierto
que lanzando piedras
y llenándome los ojos de legañas
por un ideal, no me gana nadie.

Quizás fue Tous forever conexión
o bajar las escaleras mirando los peldaños
como la figurante de papeles pésimos,
la educación castrense arrimada a la penitencia.

No, no tengo semblante,
de galeón pirata;
en los gallineros me quieren 
para levantar la moral de la costura.

Y como cada uno que tiene su sino,
de esperma congelado,
aguardo las niñas rojas de la rabia.

Soy lo que ve, sin trampa,
pero, le aseguro que mi verso
es una zervana de largo recorrido.

Preparada y apuntando al cambio.

domingo, 26 de abril de 2015

Lola de Mairena.

La mujer Etna,
habita en un volcán con sus cenizas,
con la lava que petrifica la verdad en su avance.

La mujer montaña en escudo 
con la erupción ante el conformismo
de gases que la ahogan
dentro de un vaso de vidrio.

Antorcha que prende 
y una cicatriz,
que junto donde empieza el origen de las cosas,
preside la angina de sus dolencias,
lejos de la garganta cráter
para ramificar poemas 
in extremis de un teclado que emana
en cada temblor de tierra;
con la costumbre de captar 
el aroma rancio
de una democracia corrupta:

El ocaso de Pompeya.


Lola entra en su cocina
y percibe el azufre
de la mentira y los demonios.

Emily

Sabes lo qué significa ser poeta,
que te despedacen a trozos
y ser devorado por el sistema.

Tal vez, algo parecido a los radiadores 
dentro de naves industriales
con vestidos enfundados
y un botón amarillo
que gira oeste.

He de admitir que en este encierro voluntario,
mi humilde Tibet:
Clarice Lispector,
Sylvia Plath
y la poderosa Emily Dickinson,
mora en una cocina de árboles
que cuelgan de hierros obscenos.

Celibato por elección y una muda de pliegues
que empujan al canal del parto
del culo de una mariposa.

Tal vez, algo similar
a las caras del público en los estadios,
y a las aguas rosáceas de una mujer ovulada.

La poesía es tosca, engreída nuez de galápago.
Yo sé que tú 
la notas como te penetra y te posee,
también, he tenido días de humo galleta
donde la desesperación era un piano sin dientes.

Yo soy presa de su letra consigna,
no me importa que cada parte de mi cuerpo sea
para el hambre,
la pobreza,
los mares con ojos negros
y las razas perseguidas.

La tala indiscriminada
de mentes que podrían salvar
todo el vecindario
de la ronda.

Tienen miedo de las palabras,
de la voz del proscrito,
del ciego con lengua,
del poeta hembra.


sábado, 25 de abril de 2015

Cruce de cables.

En la recepción de los centros comerciales
yacen butacas tapizadas de cuero plástico,
que por un euro hacen las delicias
de todos los cuerpos centrífugos,
desde la arandela hasta el escorbuto.

Si he de ser sincera, si me dan a escoger
entre el poeta y el pulidor de vértebras,
me quedo con el primero,
sin ninguna retina oblicua
ni epifanía de erizos.

Usted, sabrá, su conveniencia
si vale la puerta el retiro para la satisfacción aleatoria
o se sacude el polizonte que lleva
dentro tatuado, carpa ostentosa
para ser del universo.

Personalmente, yo un día tomé la elección,
pero, no se lo reprocho, que en su exilio
de gamos y narices ortopédicas.

Uno prefiera reservar la dentadura
para los banquetes con hueso,
y yo no soy más que el níspero
que cayó del carromato.

Y si me dan a escoger
me quedo con el primero,
con su poema desguazado,
su guadaña perenne
y el precio de la terquedad supina.

Aunque, tiene usted, infinitas las razones.
porque para ser, vivir, defecar, inspirar y rendir
poeta
es del todo jodido.

Morar en un isla a nada.
Y sentirse solo.


viernes, 24 de abril de 2015

Inmadequé

Porque un poeta puede ser
sexo
y un borracho no ser un poeta,
y platicar ambos con la verdad.

Vamos dando palos de ciego
en la orna-mentalidad de buscar el Grial
a base de rimas,
imágenes contundentes
como si en realidad fuésemos cámaras de televisión
con la foto movida
desenfocado el título del libro.

Aprieto fuerte mis senos,
mientras aún reste la gravedad absoluta.
Río ante la barbarie
y callo como una calle sin nombre ni puta con farola,
nos repugna el porno,
las bocas del mismo género,
coleccionamos imágenes de guerra
como vestidos de fiestas lejanas
y resoplamos por la suerte de no vivir en un zulo
con los cuellos de las camisas a las cadenas del consuma y vencerás.

Pero, no nos abochornamos ante los cuerpos decapitados,
la sangre que pinta manos,
y los desahucios arrastrando niños con calcetines de rayas.

Palestina llena de gracia, somos el continente en decadencia,
por delante del vecino de barril y estrellas fugaces.

Los nuevos conquistadores fabrican ordenadores en Tokio,
tienen armas coreadas, vacas sacras
y  cotizan en alza en la bolsa.

Somos los cretinos de las viejas glorias pasadas.

Asia es el futuro.

Pese lo que pese a quién tenga que pesar.


jueves, 23 de abril de 2015

Milímetro.

Cuando estoy lejos de ti
me elevo
cinco centímetros del suelo.

A cinco centímetros de tu boca
y los nudillos son alianzas, diplomadas para la tregua.

Tregua carnosa de cinco centímetros
con los sabores cardinales de la lengua.

Entre los dientes y una campanilla de feria.

Cinco centímetros, centinelas mesurados,
de cables a la distancia de mi cara,
de la batería al depósito,
de la tarjeta SIM a la vida;
cinco, ni cuatro, ni tres.

Operadora de la red fija
en una meseta o tarifa plana
izada bandera del peso de la prudencia
de los cinco centímetros:
de vasos a cucharas,
del pensamiento exacto del pico azul
hacia la cuartilla.

Y sabes, es la medida perfecta
para ser feliz
y comenzar de nuevo.









miércoles, 22 de abril de 2015

Diagnóstico ameba.

I

Soy autodidacta,
aprendí a levantarme
sola como el potro recién nacido;
a lamer mi pelaje como los gatos callejuelas.

Con la indeterminación exterminada
me coloqué prótesis,
congelé mi corazón a la gota fría
y fingí despertar
cuando estaba muerta.

Autodidacta de publicidad gel
y diccionarios entre apostillas con un poco de cemento 
cuajado con la lágrima y el yeso, pues, eso.

De ojos cerrados, detrás de una gafas de verano
y el árbol de la sabiduría con orejas por frutos.

Para edificar un puente
a cada libro
que desde niña
nivelaba la pata coja
de mi cama.


II

Autodidacta.

¿Y qué?

Una aprende latín hasta de los pulgones de las lechugas.

El número 144.



-No te muevas y cierra los párpados, le dije.

Y acercándome dadivosa
empecé a pintar
sus labios con el rubor,
número 144.

La sonrisa se quedó del color de los biquinis de Calcedonia.

No te muevas y estira la boca, le dije.

La barra se desliza,
entre tus comisuras, anarquista
y sin censura.

Estás precioso con tu barba de dos días,
maquillado,
con los liberados de la verdad.




O

Le pido disculpas lavadora,
si en los últimos tiempos
no hablo mucho con vos.

Y os dejo con vuestro vocabulario
de oes, de OjO, OrO, OsO y varie-dadOs.

Tengo un amor metido en la ingle,
y no hay travesía que el buque plancha
que navega anegue.

Últimamente, debato entre los olores de los suavizantes,
si es mejor las cápsulas o el detergente en polvo,
olfateo las flores de sus etiquetas
y me sumerjo en marinas empapeladas a un plástico,
a ver si aparece un sol,
o dos, 
o tres.

Y todo reverbere tu sonido de limpieza,
ergonometría del lavado,
que enchufa y descubre
durante el tiempo de remojo.

Mi corazón entre calcetines
y pelo de gato.






domingo, 19 de abril de 2015

Sin título.

Qué cierto es
que el amor se demuestra con detalles,
hace tiempo que vivo alejada de tu mundo de pájaro,
y la verdad, que me dieras a elegir
entre la poesía o tú.

No tuvo muy buenas consecuencias en tu caso,
ahora, en este momento de noche
a rayas
delante de la luz copo
que me enciende las pupilas.

He constatado el amor que aún sientes por mí;
abriendo un archivo con tu nombre.
Mis versos
como rosas de parturienta,
podando cada paraguas
en una gesta de mago.

Qué hermosura
el labrar la página
en regatas.

Disculpa, cariño, si con estas prisas
no tengo tiempo para tus manos.

Tomé el barco
un martes de tormenta
y aún no he llegado a destino.

Qué ganas tengo que halles una mujer bronce
y le des el loto que en mi piel no halló tierra.

Cuántas horas te costó
este ramo de abecedario.

En pequeñas tramas,
el amor,
nunca se termina.

Aunque vivamos
en diferentes
aunque nunca volvamos
a ser amigos.






sábado, 18 de abril de 2015

Parabrisas.

En este trópico de trozo de noche
embriagada por  mi mal beber,
voy acompasando la jota
con las vocales:
ja, je ,ji, jo, ju,
ju, jo, ji, je,ja.

No sé como la niebla
se sacia en mi respiración,
y las piernas autómatas
me han llevado a esta quilla de calle.

¿Qué hago aquí igual que una colchoneta abandonada?

Apenas vira el norte,
y mi cuerpo en nausea
por los decibelios mal digeridos
en forma de alcohol

¿Qué hago en frente de tu casa?

Si tú no estás...

Mirando la ventana
que tantas veces nos vio
haciendo el amor.

Y las cuatro patas serenas de una cama
con un colchón sin mácula;
que, a su vez, también mira el marco
que contuvo cada uno
de los pedazos de cielo
de la clandestinidad de los materiales:

Jade.
Jewel.
Joya.
Jirafa.
Juicio final.

La lengua de las mariposas.

Una vez un hombre dijo 
que era una mujer
de las que dejaba marca,
marcapáginas,
marcapasos,
mar cante,
marcadillo,
era una mujer
que por lo visto marca bala yugular
mientras estiraba sus brazos
y las heridas resplandecían
en platos giratorios
de bares de medianoche.

Mira, mujer, marca costra,
cicatrizante fenecida;
lo que has hecho en cada uno de mis vértices,
llevo tus letras clavadas.

Una mujer, como tú.
Marca.

Mientras se desangraba
no entendí nunca 

su significado.

jueves, 16 de abril de 2015

La resurreción de Britney.

Cuando decidí apuntarme al gimnasio,
era conocedora
de la imperante necesidad
de buscar un punto de referencia.

No iba a machacarme las lorzas,
sin una beata, que protegiera y motivara lo suficiente.

Para sentir toda la energía cosmética
y la disolución de las grasas.

Estaba a punto de abandonar,
cuando una visión me trasportó a la claridad
más celestial de una banda depilatoria.

Britney, ella se apareció como una azafata de Air Algerie,
frente a mis retinas de adicta a la glucosa, hidratos de carbono
y todo lo que finalizara en fina y segura.

Spears me has dado la fuerza megatómica,
tú que has reventado varias básculas,
juzgada con rapada incluida.
Con escándalos, exparejas, familia de explosiones,
partos múltiples y borracha en los mejores antros de city Barbie´s.

Rubia.
Yo puedo.
Yo puedo.
Yo puedo.

Vamos a invocar a  Britney Spears,
todas juntas.

Porque nosotras no somos de la era digi-mona,
somos del Comando "G" , y Afrodita
sacando teta en las discotecas de playa.

Yo puedo, yo puedo, yo puedo.

Da una señal, tu entrenador personal,
o la tabla que moldea tu masa.

Zara House me espera
y la talla 36.








miércoles, 15 de abril de 2015

Repudio y exilio en ruina.

I

El ventilador no cesaba 
de dibujar círculos sobre las cabezas
coronando la conversación 
de una mater omnipotente.

Rompiendo la calima,
ella golpeó tibia la espalda
con peso de ala de mosca.

Y detrás de cada mechón le propuso un viaje.

Vete un mes a Glasgow. Allí no te conoce nadie.
Hablaré con la familia para que te aloje,
te revisará un médico
y no repararán en agasajarte para que tengas buena clientela.

En un mes: 20.000 euros, 30.000 euros, o más. 
Dependerá de ti misma
si quieres volver rica
o sólo recuperar parte 
de lo que te ha estafado ese bastardo.

II

En Quito hace calor, y los niños se bañan desnudos
mientras lanzan muescas
a la marisma de los langostinos.

Me levanté con una anguila hospedada 
entre las vértebras.
No dando crédito al escorpión sonoro
de la canción de cuna,
de una madre a su primogénita.

Y empecé a deambular, perdida y ciega,
sin rumbo ni nido,
habiendo perdido todo el océano en una apuesta de gallos;
volviéndose hoja: el cuerpo en posición fetal,
una mancha en la tela,
un garbanzo.

Hasta no ser más que un tapón de cerveza.
y luego nada.

Cinco euros y dos céntimos
en un pequeño bolsillo azul
y toda la poesía que iba a parir en versos.

Baila Úrsula.

Hacía calor en la fabela
y las niñas de rizoma, con su resplandor inocente,
coreando a la pequeña niebla
del cabello de tabla;
le decían:

-Baila Úrsula. Baila cómo una egipcia.

Y Úrsula, entre voces,
iniciaba la danza peculiar
que tanto agradaba a sus amigas.

Ella avergonzada,
no entendía porque era la única
de poder ejercitar esas poses
en manos
y cuello,
y codos,
y espalda;
dando volteretas
sus articulaciones, sin pausa,
las niñas de la fabela exclamaban:

-Baila Úrsula. Baila cómo una egipcia.

Pasaron años,
y un día alguien le obsequió una palabra, llamada: Samsara.

Cuando visionó el vídeo,
se miró las manos y recordó a las niñas, torbellino
del extrarradio.

Con la mancha filipina de su abuelo Francisco
en guerras que movieron a los hombres, enucos por los matriarcados, fuera de la isla.

Entonces descubrió que el destino
se halla en la corriente marina
que la arrastra a ese continente.

Ya, sabía lo que era
y era la salvia, la selva y el salvado. 

Baila Úrsula. Bailas cómo las palmeras


martes, 14 de abril de 2015

Cronos

Esta estúpida manía de medir el tiempo
desde lluvias pasadas,
en una búsqueda de dominar lo inalcanzable.

Iniciamos la metodología 
contando el sol y la luna,
para engendrar al egocentrismo
de profetas en calendarios con el antes y el después.

Esta mañana, al observar mi tímido rosal
descubrí
un crecimiento inusitado,
apenas cien giros en una cama,
un desayuno 
y la ducha perezosa.

Y allí la planta, me llevó a la parodia
que quizás ya ni la luz ni las galaxias
sean relojes;
tal vez, debimos aprender
a contar la vida
con la celeridad de la naturaleza
y sus verdes.

lunes, 13 de abril de 2015

Menos mal.

A punto de ceder el alambique
a esa presión sin atmósfera,
justo un metro y dos líneas
de la hecatombe.

Te hubiese propuesto
mi hundimiento trasatlántico.

A un alto porcentaje de perder la dignidad.
De no ser honrados con nosotros mismos,
con el acuerdo del karma
para ofrecer mi volumen intrasosiego,
al papel mediocre de un acontecimiento tridente.

Ser la madriguera furtiva,
la querida con luces a los focos de los baños.

Estuve a un hilo colgante de falda,
un bostezo de equino,
un pellizco de teta.

En ser lo que muchas y callan.

Exit.

Mi mayor triunfo hubiese sido, que tú me quisieras.

II

Por favor, no me alejéis de la sombra del cerezo
con la espalda escuadra a la corteza,
quiero vivir en el territorio exacto de su sombra
con el coxis clavado en la tierra húmeda
esperando la fertilidad de marzo.

Mi triunfo, un amor
de vasos de agua,
sencillo como alpargatas de labriego.

Hubiese sido.
Que tú me quisieras.

No me llevéis a la vorágine,
agua con vasos
es lo único que os pido.

Como un esqueje de invernadero
rodeada de libros 
bajo ramas que florecen uñeros
con la brisa de todas las puertas que he cerrado.


Oler tan bien la página
en este lado de la biblioteca
sarpullido por el pétalo confite.

Cerezos en flor.
Aguardando que llegue
el triunfo.
Sin soldados.
Ni bombas.

Que tú me quisieras.














domingo, 12 de abril de 2015

Voleibol existencial, pasa la pelota.

I

El descarrilar de la era,
el saber batracio de cada uno de los elementos,
grifos abiertos sobre la vajilla,
altura de cada peldaño fregado con esencia de lima
y no hallar respuestas en el cubo.

Una anda, con la elasticidad a tientas,
tomar la "i" del idiota
y la curva, 
lo suficiente para que sea de "c" de cascada.

Ir en una medianía de árboles de morera
cuando ya no queda gusano shine estancado.

Ayer, que tenía todas las hebras
y nunca hallaba hojas
para su sustento.

II

Amamos la hipocresía del cisne de la porcelana,
edulcorada muerte en baúl de roble
y acribillamos las letrinas de información multimedia.

Nosotros que respondemos sin efecto.

Si hay ternura, tedio o volumen;
porque el músculo tiene memoria
y nuestro cerebro responde a la estética 
de formas pegadas al suministro eléctrico.

Amamos lo inexistente...

Prosigo sobre la acera,
grifo cerrado,
escalera seca.

El olor del fruto incipiente de la mora
me sufraga en revolución mecánica.

Cisne, fibra, Internet, masas
encefálicas,
fálicas y cejas deformes.

Hoy, he visto la luz.
La puta realidad.

Andaba, y un hombre cordel de ropas holgadas
y la carne de saciedad de noches sobre cartones.

El brillo, un nácar, el protón en sus ojos
cuando encontró un cigarro
en una papelera sin un puta enchufe.

¿Y tú te atreves
a vender la felinecedad?



sábado, 11 de abril de 2015

Orion y Andrómeda.

I
Entiendo la multitud de su lengua
cuando rogaba mi perdón
de un modo reiterativo.

Él, sabía, que era un plato de loza
colgado de un gancho plomo.

Y que a la mínima embestida,
caería a la tierra trasformada en conchas.

II

Habito anacoreta, anillada 
asemejando caracolas diminutas
en hortalizas de mercados de carretera.

III

Le amo, y no puedo quitar estas vías
que venas recorren mi mundo interno.
Topa con ciudad Hígado,
pueblo de Bronquios,
aparato genital en desuso
y toda la aurora vertical
de calles que dibujan  la constelación escapular.

Tenemos un problema.
Y no hay modo de recuperar el terrazo después de que el salfumán lo haya bendecido.

Una señal identificativa, y el temblor,
y estar próximos,
a pesar, de los miles de kilómetros que separan
tu cabeza de mis manos.

Me siento tan libre cuando no estoy contigo;
que ni las maceraciones
de todos mis órganos
pueden vetar este sentir de urracas.

Brilla, sí, mil veces brilla,
esta carga.

Y una metida en un saco de dormir
esperando una palabra
es la ninfa que desea ser martillo.

Sabes ...este amor pesa demasiado,
y vivir con la arena del gladiador
quita mar y existencia;
y padecer la aorta con sus subterráneos
dando cobijo a un nido de huesos.

Pero, en qué teorema
hay la solución a esta endometriosis.

Que ha enraizado dentro de mi médula.

Hazme un favor.
No volvamos a vernos.




viernes, 10 de abril de 2015

Jardín de letras poéticas.

Las fresas son ocres
en el macetero, y mueca atornillada
contemplo el pasar de colinas de coches.

El amor, es neutro.
No entiende de géneros.
Luchamos con los verbos,
la parsimonia del sustantivo
y toda una pirámide de calificaciones.

Y es, en la preposición y 
en las conjunciones de frases amarillas.

Donde el viento
siempre se oculta.

miércoles, 8 de abril de 2015

Para ti y tú lo sabes.

Las cuatro de la mañana
y emerge la humedad por las rendijas
de los refrigeradores.

Sentada, en un taburete, la luz caoba
parece una guinda que saluda
a la sensación, que ya voy pasada de copas.

Si tú, estuvieras aquí,
a mi lado, como el guardarropas
y este posavasos trapecio,
no tendría la sed mugrienta
de tu olor.

Ni el disco metido en los auriculares,
ni la falda menguada, ni la luna por réquiem.

Descosiendo esta añoranza con tequila,
anudando medias para no caer al suelo 
de moqueta salpicada de cáscaras de pistacho
con un viejo que pulula mi escote.

Cuando hablo contigo
me guardo las rodajas de limón
en un plástico traslúcido,
y expreso alegrías cerezas
para no decir que sin ti
esta ciudad es pueblo.
Que las curvas se hacen borrachas transacciones
y que el vaso está vacío
entre mis piernas
añorando la delicadeza con que cantabas
entre nubes a mis ojos.



martes, 7 de abril de 2015

Casper my friend

Siempre ha habido una alianza especial,
espacial, con la luz y mi mundo.
De niña, la bombilla
de mi dormitorio de señora de cien años,
nunca cesaba en su parpadeo.

Con cierto temor, la contemplaba
durante lo que fue el ocaso de mi infancia.

Pensaba que quizás algún espíritu
se electrocutaba con la tulipa,
o jugaba a la comba con los cables eléctricos.

Esa maldición de calambre
prosiguió en una celda 
cuando las monjas francesas
nos llevaron de excursión a un convento de clausura.

En cada una de mis casas.

La lampara se rebela con mi presencia,
tartamudeando guiños
que rebeldes hacen que la decoración
sea un ojo gigante que se enciende
y que se apaga.

Una sabe que su energía
sucumbe a la duda meteorológica.
con la razón cirílica
de la tabla de Valencias, redonda y de hartura.

Que de noche sucumben
a la indigestión de los apliques.
Y que ya hace décadas
que convive conmigo como una nebulosa
que me recita morse
y cuenta historias de estrellas
hasta que me duermo,
desde niña.

Como consejero de mi soledad.






sábado, 4 de abril de 2015

Gym tracción.

Era el centro universal de todos las esencias humanas
licuadas en mar, vamos, sudor, para ser más francos.

El hombre y esa búsqueda,
eterna compinche, de nuestras raíces.

Cuando éramos salvajes
y trepábamos árboles,
movíamos pedruscos
y Tarzán habitaba en nuestras venas.

Ahí.
Cómo una seta en el bosque.
Lladó se halla en un ecosistema
de grecorromanos y ninfas fluorescentes,
con más timidez que arranque,
con la camiseta más larga
que había encontrado en el trastero.

Inevitablemente me sentí poeta, salió la asocial
a gatas, al iniciar mi primera clase
delante de una máquina simpática.
Con cero compañeros y en penumbra;
mientras  la colindante estaba comprimida
en una cruzada de spinning con todos los rayos solares
de un estadio.

Las dudas de Hamlet vienen a mi encuentro:

¿Qué carallo, hago yo aquí?

Y de repente, una que sabe que existe vida en otras constelaciones;
apareció el ángel San Gabriel,
ataviado en una malla verde.

-¿Qué te pasa mamacita?

Menuda visión para una flácida, un colombiano aguerrido, armario ropero,
que yo misma hubiese contratado para lo que fuera...

Del amor a primera vista, pasé al odio más recalcitrante.
A mi monitor, se le cayeron las alas...

Con voz castrense.
Exclamaba:

-Respira, no, respiras mal, más pesos, levanta cuello, pega espalda...

Y a medida que ese edén
poblado de pavos rangers,
tísicos que jamás sudan la vestimenta,
empecé a crecerme,
a sentir que una, a pesar de la caballería,
no necesita semental a cuestas
para seguir luchando.

Tomé la halterofília por riendas y me autoproclamé,
reina de bulerías con espada de pluma.

Mi entrenador ya no era tan malo.
Y mi camiseta quiso ser más corta.

I love it gym.

I love life.






viernes, 3 de abril de 2015

Sin título.

Depositado el tintero
apuro las gotas
del poema en estado comatoso,
con osteoporosis de ángulo,
de las esquinas creadoras
de letras que parecen calles, en vez de glorietas.

Llevo ya de retiro
en el Tibet, muchas lunas,
con la largura cronológica
de un ancla que descansa en isla.

Yo quisiera que en mi jardín nacieran flores hermosas,
pero, la soledad se cobija entre mis costillas
entrando un temblor
de niña abandonada en una gasolinera.

Si este hueso, quebrado,
la descalcificación nicotina,
el músculo flácido
que sostiene erguido
demasiados orgullos.

Con la artrosis haciendo muecas
al espejo, y subiendo la pendiente
en innumerables ocasiones.

Con un dedo, miro mi ombligo,
tomo una semilla
y la planto en el centro terrestre de mi vientre.

Cuando se irá el sufrimiento,
y el lastre soltará todo lo vivido,
como habitante de un submarino
con cólera.

Hay noches que el terror
vira con el viento.

Y viene mi pasado
a devorarme los ganglios.

Quisiera que en mi jardín
nazcan flores.

Marchad ácido,
que la erosión ya está cumplida.




miércoles, 1 de abril de 2015

El cuento de Flandes

Erase una holandesa errante,
que habitaba cerca de un invernadero.

Todas las paredes de la casa
estaban acicaladas
por un despliegue de tulipanes
y con sus zuecos de madera
regaba de palabras cada flor.

Vivía con tres cacatúas, sí, ahí, mirando a su panza,
tres cacatúas, y la decisión
que la normalidad urgía
en su salsa existencia.

Entonces, decidió invitar
a Aafke a cenar.

Su primer deber era recuperar la amistad
de aquel hombre de cuarzo.

Aafke cuando se personó,
después de "75" mensajes,
se le cayeron las lentejas de sus ojos,
y blanco atónito empezó a contar
las cacatúas.

He de decir que Aliet sonriente,
estando quince segundos sin respirar,
aguardó su benedicto.

Las cacatúas, hicieron, lo mismo,
con su veloz análisis de las cosas,
y redimidas se frotaron mimosas
al nuevo huésped de la casa de Holanda.

Incluso la más arisca de las aves,
dio su bendición, a aquel visitante
que había tardado cinco meses
en aceptar la tregua.

Aliet con el apodo de bruja.
Aafke y tres cacatúas con nombre
en el sofá rojo.

Ella, narró con sinceridad
lo acontecido en esos días
en que estuvieron separados.

Y mientras lloraba sobre su torso,
él acariciaba su nuca felina.

No hubo represalias ni regocijo.
Era su amigo y al oído, le dijo,
sabes que me gustan los animales
y en la villa heredada de mi padre;
siempre hay merodeando en busca de comida
o agua.

La semana pasada, falleció uno,
y le cavé una tumba
con mis propias manos
adornada de hojarasca.

Hoy, resucitas tú, Aliet.

En la vida de las personas cuando hay amistad verdadera o amor,
se aceptan garrapatas y liendres, sin excusas.

Gracias Señor Aafke.

Aliet y las tres cacatúas.