jueves, 31 de diciembre de 2015

Canto de amor al hijo.

Hijo te quiero kilómetros te quiero oso de peluche te quiero a cada poema a cada mancha te quiero en el trazo te quiero caminando te quiero cuando acaricio la sombra te quiero foto te quiero tecnología te quiero en avión con alas te quiero ojo de gato te quiero en sueños te quiero al hervor de la pasta te quiero globo de cielo te quiero en gorro y en bufanda te quiero en mona te quiero en mono te quiero de pié luchando te quiero sin lágrimas te quiero guerrero igual que los ancestros te quiero limpio te quiero hoja te quiero todo el tiempo te quiero televisión te quiero pijama te quiero molécula porque mamá está en todas partes, te quiero. Te amo. Y un día caracola te lancé del mar

El poema sale del faro.

Y emite la luz de quiero te.

Vez y trueca.

Odio al castor con mangas
y forro de mercromina,
que los animales sean abandonados
en forma de chicle pirueta,
que en los hospitales
módem de enfermedad anal lógica
los descuartice el cáncer.

No quiero bragas de antifaz
ni vómitos de borracho en mi alcoba,
en qué momento la piel se desprendió en caspa
y nació de la serpiente un dragón chino
tatuado en mi espalda, tabla de planchar
a tanto renacuajo.

No quiero que la carne venga a este tercer piso
por mucha hambre calígrafo,
prefiero una gota de moho
que follar sin alma.

Mis alas se quedaron dentro de los analgésicos
ando más que ejerzo en postura de diente
al silencio más silencioso de todos,
pintar con la lengua
y dejar la baba como un caracol disecado.

No, odio el racismo.
No a más palizas a cuerpos de mujer castrada.
Sí refugio de guerra.
Sí a la mancha de hollín
de la lágrima por esperanza.

Soy ejército.
Hospicio de recuerdos
que pirómanos queman
el mal. Por eso él me persigue.

Con su sexo igual que una antorcha
y mis ojos de casi miope
no pueden abrir boca a otra llama.

Y muero lenta, pero, peligrosa.





Trifulcas entre gato y perro.

A ti buen amigo
que escupí en tu mueca
aguantando mis caprichos rapaces
con la última voluntad paterna
que solicitó sílice
que cuidara de ti.

Pato querido,
que me enseñaste el valor de un euro
robando panecillos de los hoteles
dentro de un bolso de prado.

Cuando voy al súper
analizo en una caricatura al tiempo
que estuvimos juntos
el peso, el gramo, la afrenta.

De luchar hace
algún sol tinto y una aspirina
sin tu apoyo por las vías de los trenes.

Me gusta este pacto
de distancias
y no hay día que ruegue
que venga una chica de vestido azul
y te enamore eterna ciruela.

Tú, Pato,
que conoces bien mis lloros de anaconda
de noches sin sexo
abrazados pluma a pluma.

Pato, apreciado.

Las ventanas abiertas
dejan que la lluvia entre
y en este fin de bastidor,
gafas, moneda, zapato, cinturón,
quiero que sepas
que eres mi hermano
tal cual vértice de corcho
sobre bandadas de pájaros.

Y ahora, es tarde...acaba un año.

Es esta maldita vaina
que me corroe,
dando un consejo de hechicera
que no te enamores nunca
de una
mujer
como yo.

sin título

En el tren el sol cabalga tras el monte,
mientras su velocidad esquizofrénica
revuelve en oleaje al estómago.

No entiendo la falta de donosura,
primate madera de ser conmigo
que siempre espera a dejarme
sabiendo que camino de regreso.

Confianza de que un día la tierra abra sus fauces
y las palabras engendren el abismo
no del todo oportuno
que me use como un manual de vuelo
en esos ratos de ratas y taras rotas.

Yo quisiera olvidar con halterofilia
su pinza de cangrejo,
pero, si hoy hasta en Benín
han leído la tragedia
de Melibea cuarentona
y Calixto de legrado cuarentón.


Demos circo al mundo,
sexo poético con olor a página,
lancemos los puñales al viento
en adivinanza
de que moriré antes que una bombilla.

Esos homenajes dados al dominó
y sin embargo
con sus pensamientos
que vive bajo sepelios
hembra incapaz de desenterrar un
te quiero.





martes, 29 de diciembre de 2015

Instrucciones de lavado.

Instrucciones de lavado.

Las premisas son las siguientes:

Lava con cuidado las prendas íntimas,
porque a tu pesar esta mi carne adherida a ella.

Con el agua ultramar tibia
competirá  la uña de  la avaricia-carcoma
y tal vez le aconsejo el remojo clorhídrico
para exterminar el óleo menstrual
con que marqué tu atril de mono.

Purga tu boca,
aplica insecticida a  cada una de las mantas
que se arropan en los huesos,
en exposición conjunta
de talleres de coches, 
de guitarra sin cuerda.

Un pelo de mi cráneo aún anudado a tu alfombra.
Y la última palabra 
acordeón será
en esa estancia nave
sólo hasta el mes de marzo.

Qué más da
ser mujer adúltera o amante fidedigna
si la esponja empuja sobre el muro
todos los cobaltos posibles
en esta sed de Edipo.

En aseo de las sábanas fotógrafas
junto con la toalla café que seque los senos
que han tocado los míos.

Echa sal a este conjuro.
Porque sé que por mucho corazón
en cubeta de casquería
tienes que callar mi nombre
cuando te vendes como siempre.

Y ahora tiende la ropa,
con el perfume de la poderosa bruja.

Vagina más.
Vagina menos.

lunes, 28 de diciembre de 2015

Oigo la música y añoro el baile.

Igual que una gimnasta
estirando los músculos
sobre el potro,
haciendo piruetas en interminable eco,
infinita progresión.
en este tapiz verde de billar
golpeando mi cabeza contra las boas
y el número ocho esquivo
como una mosca impertinente.

De puntillas bailarina
sopeso el precio de este sacrificio,
a lo lejos los músicos 
tocan canciones de esponso
y deseo salir corriendo 
bajo los fuegos artificiales.

Aunque llueva petróleo,
aunque los dedos sean ganzúas
de tanta penitencia ilustrada.

Ensayo.
Leo acróbata.
Gata estiro mi espalda con pinceles por garras
y repito el ejercicio con los ojos en lija
de tanto por ciento.

Me gustaría pescar flores,
pero, es la hora que el talco 
salpique el folio.

De saber que en la renuncia
en el salto mortal
el cisne negro,
un día volverá a ser ese modesto
pato de charca.


28 extremos.

I

Desde mi cama he visto desposarse a Sarturno
y lanzar los anillos
por el desagüe del water.

Contemplar la mueca felina tras el cristal
por no poder atrapar al gorrión
en un lamento sonoro de verja.

Mi pelo óxido, graffiti de bisabuela,
en la raíz triangular
del icono que fueron todas las paridoras
de este extremo que no muere conmigo.

La vida y sus entresijos.

II

Podría hablar del amor
o cómo hacer de tuerta cada vez que me mete el dedo en el ojo,
porque en esto de los amoríos
una se vuelve ciega de anfetaminas
y vomita por los portales
aullidos de casulla versicular
entre sábanas de franela.

No quiero ser más la gallina,
metida en un caldo de fascículo,
amontonada perdiz desnucada
esperando en el mercado la salsa con dátiles.

III

Tal vez fue un treta,
eso de lamer los pezones
y enseñar a la cadera el camino
más lodoso para quedar ahorcada
a su anzuelo.

Saturno, sin anillos,
no es más que otro mortal destronado.

Inocente, inocente
dejar la mácula del rastro
chupando el índice divino,
por mucho que haya hecho saltar
en página a la cabra,
gacela en fino
de San Juan e la Cruz.

Porque no fui más
que la inocentada
de su favorita.



Bicireciclaje.

El azul del cielo es tan asesino
que puede hasta definir nuestro estado de ánimo,
me quedo entonces con el de ayer,
donde un anciano pedaleaba una bicicleta
y un cuerpo con chándal rojo
paseaba a dos perros de caminos divergentes.

Y me gusta la vida,
a pesar de este cono de patatas fritas
de la colocada manipulación cibernética.

¿Cuándo apagaremos el interruptor?

Saldremos desnudos a la playa
a mojarnos los miembros
en una agua helada de enero.

Y la basura apareceré tras los contenedores
donde la acción recicla en este país
está hecha a la medida de la pobreza.

Lluïsa Lladó.





La poesía era, es, será siempre un juego de niños, 
y no hay juego sin reglas. 
Lo saben los niños, por qué los adultos los olvidan.   

                      Wislawa Szymborska.






http://www.eventoss.es/malaga/espacio-vacio-experimenta/charla-taller-sobre-wislawa-szymborska?c38g2gnh4c

viernes, 25 de diciembre de 2015

Sin título.


Soy una apátrida,
mi isla navega con forma de hígado
dentro de una masa de carne,
convivo con la familia felina
y tengo la sonrisa de una cicatriz que recorre mi cintura.

Una don nadie con don
que sabe curar a la gente con las manos,
lo heredé de mi santa-pasadas
pero, me da miedo la sanación
y me dijeron que usara un lápiz
para modular la energía a través del poema.

Ahora dibujo, ese es mi destino,
crear.

No puedo rivalizar con la muerte,
pero sé que sólo con ellla
tendré un hogar.

La tierra, el viento, el agua y el fuego.

Ni un vaso de agua.

Existen países que nunca brilla el sol,
son raros rediles donde la gente pinta círculos
con la quimera que nazca una línea.

Lo he visto en lienzos, en neveras portátiles
de domingo.

Salgo expulsada de mi sueño,
y observo caminantes
con sobras en papel de plata para los gatos
que nunca volvieron.

Una pareja vestida de rojo
empuja los carros atiborrados de publicidad,
ellos, descansan sin cigarros en la boca.

Les pesa la tarea disciplinaria de cebar
a los buzones de precios.

Tampoco, entiendo amar a un cuerpo con el corazón de piedra,
no entiendo esa necesidad antropológica
de comer a una persona
su valía, rellenar de sexo su interior de río asentimental.

¿Cómo puede haber un fuego que no proceda de la madera?

Llenar de hojas un árbol
y talar al antojo de las expectativas.

Ya te dije que mi mayor riqueza eran, doce huesos de aceituna
y un abecedario capaz de derrocar imperios.

Vive en tu fantasía.
Y yo, rama de olivo, almendra lechal de tus ojos,
se acaba de fugar por la letrina en una pequeña ventana
de gasolinera 
ante el secuestro de tu coz.

Por eso, que pueden caer los calcetines del tejado
y adolecer tus bronquios en neumonía
que si con un beso mío sanaras, a esta hora de parte de mundo sin luz,
te prometo que voy a rechazar el prospecto.

Demasiado tiempo pintando esferas
con la recta a ningún punto,
más que el final.

Amar sin sentir, tasar la mejor oferta,
eso es tu oficio heredado,
y te absuelvo
de tu escribir de poema como el que defeca al horizonte.




Divertimentos diversos.

Querido Pupa:

Le he pedido un novio,
sí, un novio para cada día de la semana,
el lunes un soldado de élite,
el martes un astronauta,
el miércoles un científico crea vacunas,
el jueves un ganadero con un cultivo biológico,
el viernes un Tarzán en la cama,
el sábado un confesor para redimir los pecados de seis infidelidades,
para el domingo un excursionista
te lleve a ver los Picos de Europa y hacernos una foto.

Querido Pupa:

He reflexionado,
mi felicidad no depende de otro ni de ningún apéndice,
no necesito ningún novio,
no se llena el vacío existencial
pretendiendo subsanar la carencia,
de creer que somos el doble cuando nos acompañan
a los conciertos de los gatos bajo la luna.

Soy mi propia sombra
en el combate,
y en cada examen
es mi mente la que enfrenta al folio.

No soy coja.
Ni la mitad de una teleserie
de esas precarias donde el chico bueno
tiene siete novias para los siete días de la semana.

jueves, 24 de diciembre de 2015

Música de las coordenadas.

No elegí ser poeta,
esa malformación
se lleva dentro fetal
en el líquido amniótico
de un mar intempestivo.

Te miras los dedos
con ojos de batracio
y el estigma
va haciendo metástasis
dentro de la vena.

Hubiese preferido ser caja registradora de estrellas
o un gato de cola rota.

Pero, llevo esta carga de polea,
acróbata mendiga de palabras,
que podría enamorar
con un cilindro
o fingir la reencarnación
de la mecha a punto de ser tizna.

No, ese no era un oficio,
epidemia congénita
que divisa a los muertos
entre los palmerales.

Con esta hipersensibilidad,
que duele,
que mata en paradas de tren.

No, no entraba la poesía
en mi mapa, eso se lleva
en la médula como un dogma
que sostiene con los dedos
lo inexistente.

Poeta desde el parto, la concepción
y que será ceniza
con la poesía de los vientos.

La maldición
de primate
que lloró
al descubrir el amanecer

y se ahogó en su lago.

miércoles, 23 de diciembre de 2015

La tríada.

Ego fu.
Ego fu.
Ego fu.

Rigen las antorchas
sobre los cuellos "chiménicos"
en tejados de atardecer.

Esta canícula de extractor de café con terraza de tres mesas
y dentro del pecho
un batir de párpados
encendiendo la llama.

Ego fu. 
Ego fu.
Ego fu.

Extraño tañido de tuberías
puestas en regimiento,
en una noche de calle
donde dos hombre te señalan con sus dedos salomónicos
y exclaman:

 -Oye, tú recitaste poemas, el otro día.

Ego fu.
Ego fu.
Ego fu.

Eclosionar, garganta de dragón
que escupe forja
con la maleabilidad
de ejercer al antojo de la recta.

Arden todos los casinos,

y el sol descansa tras la ventana.

Este vaho de enfermedad
tragando luces
entre hélices de oídos sin escuchas.

Ego funámbulo
Ego furtivo.
Ego fulano del peor andén de todos,
incandescentes carnívoros,
animales de zoo con dos cabezas,
el crematorio de los poetas
que flamean las lenguas.

Ego fu.
Ego fuego sum.




PZA II

Dónde iremos
los poetas expulsados del paraíso.
Cuántas páginas necesarias
para el acercamiento del pueblo:
joven de barba,
chica con moratones,
parado sin ruedas,
diga cuál es el número exacto.

O quizás, se quede en una casa tapiada
de sombras con su fórmula
entre los ganglios en su retiro
que deja secar la tinta
y que no es cuestión del mercado
sino de un solo nombre.

La palabra.
(Paz, igualdad, derecho, civilización, exilio, ayuda, prójimo, respeto, colegio, vacuna, pan,...)

martes, 22 de diciembre de 2015

Máster musical.

Siempre quise
meter un señor con saxofón
en un poema,
sí, un músico
con una gabardina interminable
que se revenciara sobre
el empeine del zapato.

Como un rótulo luminoso
saludando al cristal
de un motel en las Vegas.

Un saxofonista.
Fornido con olor a lavanda.
Ya que lo inventamos
que esté acorde a las sombras
de esta historia
no rimada.

Y que a medianoche
tocara las canciones de Kenny Gee
para amarme con los ojos vendados
como jamás
lo había hecho,
igual que tú
lo hiciste apenas dos lunas.

Luego, en la cola del supermercado
el fingir que nunca
se escribió la melodía
de los cuerpos.
Saliendo por la dirección
errónea;
mientras rememoro
la dulzura de un saxofonista
escuchando Forever in love.





lunes, 21 de diciembre de 2015

Pequeños pasos rítmicos del corazón.

Fue en Benimaclet (Café Cronopio) en una tarde llena de fogatas anímicas donde nos reunimos diferentes poetas con un denominador común, la denuncia social y el espíritu combativo. Será que ahora más que nunca la voz femenina en la poesía, que por imperativos sociales-culturales, de educación e intereses políticos y jerárquicos hizo que quedara relegada en el silencio de sus labores. Renace en formato de sirenas que no necesitan apresar a Ulises, sino ser independientes con piernas de carne y hueso.



Pequeños pasos rítmicos del corazón.

El pasado sábado en Sar Alejandría participé, aunque en realidad es compartir un tiempo en familia poética, en la IV JAM poética de LAS AULAS en Castellón, que organiza la incombustible Amelia Díaz Benlliure, poeta y amiga. El ganador fue Eloy Sánchez Guallart de un modo honesto y merecido. En este encuentro lo importante es participar y sentir.

Pequeños pasos rítmicos del corazón.

  Vísperas de Navidad, días especiales en cuanto a devenires políticos, y ya a la vuelta de la esquina, lo que va suponer mi primer taller sobre la figura de Wislawa Szymborska. Málaga (que junto a Sevilla) que me hace sentir como en casa, es la primera ciudad que me abre las puertas para expresar este recorrido de tres años, sobre la eterna Wislawa Szymborska. El día cuatro de enero, de ocho a nueve de la noche-tarde, en Espacio Vacío. Será una hora de vivencias y por supuesto, un homenaje por parte de las personas que se acerquen a esta hoguera de palabras y poesía de esta emblemática mujer, leyendo sus versos en acto compartido. El cartel lo ha realizado La fábrica de personajes, compañero, poeta polifacético y creador.

APZ.

Vivo en un país-mundo
donde los hombres
luchan contra las galaxias
y no en la calle;
con los cambios sin movimiento
por miedo al miedo
con lunas en los comercios
y un cohete de botella de tinto
para los perdedores.
En una cubeta donde todos ganan
pero, no se arriman al abismo
de viviendas, pinchadas
en una agencia de colocación
porque no somos más que metros
con sillas, cocina y baño.
Gente casa que no sabe de canales
para cruzar el puente.
Vivo en un país-mundo
como roedores de feria
sin esperanza.

domingo, 20 de diciembre de 2015

Yuxtaposición.

Quisiera que este amor fuese odio
y que mis ojos no fuesen sus ojos
cuando nos miramos desde continentes distintos.

Que mis manos igual que acariciada agua
no sintieran su chamánica fuerza
y esta ropa no fuese huidiza para no dejar
a la superficie
el cuerpo en su búsqueda.

He pintado las manos de verde.
Rocío de vapor, que hasta
cortando los meñiques para su sustento
han sido infusión de
sexo, con tardes puntuales de dos municiones
que se conocen tanto
que caen por si solos
ante la falta de equilibrio.

No temo la marcha.
Llevo colgada la llave
que pertenece a la marea.

Me gusta mimar su columna
atravesada por el bisonte
que desnaturalizado
arrima pradera.

Y digo no más besos de amor.
Y redigo que ésto es una quimera
para salida del barco.
Y me digo ya no le quiero
hasta que vuelvo a recuperar invisible
ese olor de hombre
que hace escribir
poemas en un sofá
bajo las luces halógenas de la regleta.

Y en contra de todo pronóstico,
vuelvo a ser.







sábado, 19 de diciembre de 2015

La razón.

Una huella en la luna.

Así es el eslabón,
la partícula pupilar de los ojos
formando una molécula hermana
de arenales con un único genoma.

El hueso lanzado
a la estratosfera
para regresar la nave espacial.

Regaré el árbol
que de la tierra pertenece,
peinaré mis cabellos
que en otra estación
fueron búho o lentisco.

Tu uña está en mi mano
y mi corazón late en una niña
que va a la escuela en Irlanda.

En la conjugación absoluta
que nacimos del mismo tronco
y las hojas son esas pequeñas acciones
que nos ayudarán a salvar el planeta.

Cómo un edredón de plumas
de todas las aves del parque.
Esta orquesta
de sonido de campana
de madre parturienta
que en un dragón evolutivo
parió a las constelaciones.
La creencia que
no somos más que estrellas
en suspensión mundana, conscientes
esperando la hora de la energía
con su traje de lentejuelas.

Con una casa muy grande.
Y ventanas
mirando al paisaje de nuestros adentros.

Tan fácil como un vaso de agua
y no desperdiciar ni una gota
porque hay sed, miedos y necesidad.

Y una gota es una semilla
y alberga vida.

Porque el amor consiste
en dejar fluir
y admitir que no somos más que un eco.

En estado de acciones recurrentes
de paz.

Namasté.

viernes, 18 de diciembre de 2015

Trotamundos.

En Venecia he visto la góndola.
En Cracovia los cuervos negros sobre el nogal.
En Heideberb el unicornio como trofeo de cacería.
En Verona un balcón pétreo sin amantes.
En Mallorca todos los corazones que saltan dentro de mi pecho.
En Londres la lluvia.

IIIIIIIIIIIIIIIIIIII
IIIIIIIIIIIIIIIIIIII
IIIIIIIIIIIIIIIIIIII
IIIIIIIIIIIIIIIIIIII

Me llamo Luisa.
Y soy trotamundos.

¿Y quién eres tú?

¿Quieres viajar conmigo?

Me gusta comer de los puestos callejeros
y fotografiar flores.
Abrazar a las personas broches que trabadas a su encuentro he habitado.
Rasgar mausoleos y devorar especias.

Me llamo viento.
Tú crees
que en este 
dedal puede caber mi osadía.

Fuego y viento.
Devorando el mapamundi.
Lanzado las epiteliales de nuestras almas
en busca  del calor de la sombra,
la sonrisa de lista de anuario,
la foto perfecta
pernoctando en el colchón mullido
luna tras sol.

¡Dame tu mano!

Cometas de cielo.

jueves, 17 de diciembre de 2015

Na-vidad

Na-vid-ad.
Siempre he creído,
que los renos son hombres disfrazados de osos
y que su nariz roja.

Que su nariz roja
fue el corazón de la corteza de un árbol.

Reno famélico
que insufla su malla con tripas
mas nunca llega a la suficiencia
renal de sentir la plenitud
humana.

Corta mi extremidad nasal
clava su pedazo como si fuera una estrella
y deja la voluntad
de que todos los abetos respiren desnudos
libres de ataduras,
de joyas en monturas cabalísticas.

Esta ciudad germen, y los escaparates mostrando la avaricia,
en un final de año, húmeda lengua,
que desliza su ternura en viandas, en viaductos
de soledad espumosa.

Otra Navidad Pizarnik,
sin alas para poder quemar esta cortina de baño,
ni las postales que nunca fueron escritas,
igual que la última palabra no dicha antes de morir.

Tal vez bajo la bóveda del antro comercial
exista un regalo de papel cinéfilo
y en él esté el nido que tanto escarbo.

En playas de invierno.

<De rostros en fotografías
que hablan sin boca>

De una llamarada perdida en el asado
de hornos crematorios de familias.

En solsticio el conjuro
de amar entre los témpanos de plástico,
del espejo de un obrador
con el mazapán diciendo tu nombre.

<Condena de ponche, adoración de oriente.
Flecha angosta de este carcinoma caníbal>

De ser más que un pasaje de biblia
donde los renos son hombres disfrazados de osos
con la nariz roja del corazón de los árboles.

Famélica de ti y de los míos.

Navi-dad, Nada Vi.





miércoles, 16 de diciembre de 2015

Asma.

La tos venceja
no cede en su empeño de desvelar toda
mi corriente.
Y empuja este ahogo
dentro de sus versos
que tentáculos aprisionan
el linaje.

No cede el tambor
y la fatiga cree que abriendo la ventana
al helor, calme el desierto atroz convulso
el espasmo de la enferma huérfana
de caricias.


Le amo y me devora
en esta habitación demasiado grande
para un corazón solo.


Busco artefacto,
la citrina última
que sede
ronca el aire contagioso
y apacigüe el beso
de su locura para dejar
libre de la sarna.

Yo quisiera, con el ego anteponiendo la oración
que este rezo de paludismo
muera antes, que la válvula lata
respirada bajo el inhalador corticoide que deja
enamorado su recuerdo.

Ya empieza la sangre a notar la iguana,
a ser la moqueta de una química
que a la calma seduce.

Tos, tos, tos, igual que una gaviota
que busca tierra a estas altura
donde él liquida por dentro y por fuera
ahora con el narcotráfico
que bombea la presión costillar fuera de contornos.

Esta tos que cambiaría por un impotente chico Martini.
Pero, que prefiere el estancamiento
y vivir esa verdad
que me da a su antojo.

Y asfixia.
Tos. Tos. Más tos
A manera de puñalada.



domingo, 13 de diciembre de 2015

El olvido de la higuera.

La celebración
dulce engaño invernal 
para mitigar la frialdad.

Mi padre se encargó de  desplomar el árbol de la vida.

Y llevo años buscando la fórmula
para regresar al nido.

Me transformé en un pájaro
sin alas, 
era un número, 
un tapón, 
un ente
cualquier cosa lo suficientemente extraña
para no resucitar la tala, donde los motivos navideños
parecían granadas maduras
y los cristales, el hueso roto.

La vida con ese empeño de arboleda,
y yo que siempre los construía paralíticos.
Mi madre y mi suegra, creaban grandes olmos en el salón
llenos de estrellas y brillos,
y lazos 
y sogas.

Colgando sus insatisfacciones
para júbilo de todos.

Recuerdo esa Navidad de color Ford Fiesta.
Y el llanto 
y el pájaro.

Y el nacimiento de una carroña en mi ombligo
en poema pócima, y todos los hospitales feriantes
en salas de urgencia.

No me gustan estas fechas.
Por eso me inventé en una adicta al trabajo,
y en esta pula con más tiempo, miro la leña.
El olor del ciprés,
el musgo del champú de la botella.

Y tengo unas ganas locas
de crear mi árbol,
de nido roto por la riada en ramas.

Quiero, enterrar al padre,
mudar el corazón 
y que la vida
de una vez, tenga la misericordia
de dejar que en mis plantas,
tendones, falanges,
uñas, y tobillo de nenúfar.

Nazcan raíces
y pueda resguardarme del abandono.







Manipulación hotelera.

Los abetos se disfrazan
y los nidos flotan
dentro de la sopera.

Y veo cartones a puñados
cerca de un contenedor vacío.

Es esto el consumo, la campaña paté,
el polipiel de barba cana y traje rojo
con regalo mediático
más panfleto en papel
de promesas electorales,
de mesías que buscan sus propios belenes
en adosados cerca de la cerca, lejos del pueblo.

Quisiera saber qué siente la bola esmaltada,
el reno del trineo
harto de jornadas laborales sin descanso.
La plaga de langostinos
con la alineación delante del cajero.

Habrá esta noche un juguete sin niño.
Mudos en sus embalajes
de pasillos de centros.
Un plato de plástico.
Un vaso de vino en brick
en el hueco de una escalera
sostenido por un anónimo.

Sociedad de las bolsas
en que el primer día
que fueron tarifadas,
nadie habló
y el albergue
siguió aumentando su prole.

Levantarán las copas
y en los estanques nadarán los pactos.

En suciedad de discoteca.
En "fulanilandia" en temporada alta.

En un cuerpo
postrado en una cama de hospital
atado a un suero
como una bola de navidad
a su árbol.

Escuchando los cohetes de la ribera.

Y el fin del mundo sin ruido.






Admiración.

Cuando en su retórica
se asemeja a una estatua
de rotonda, pienso la fortuna
de que haya nacido en el bando izquierdo,
implacable ante las injusticias
y analista cero universal.

Se planta allí crotón.
Con una verborrea de líder,
la cual me parece adorable
y puede visitar el hall
en cualquier cluedo.

Empieza a hablar,
y más, y se escucha,
y le miro,
y aun le amo tanto
porcentaje en rulos
y bigudíes de frases
que narran la necesidad
urgente que lo escuche.

La mesa, es el epicentro del diálogo
con él mismo, que trafica con la pausa, y me seduce aún a sabiendas
que no hay un milímetro de mi poética ralea
sin su propiedad.

La mesa plegable
de la balda
del recambio
del soporte
de alas
de silla-cohete
de tara
de envío
de queja

Hecha de la costilla
del mismo lado.

Me gusta cuando usa la politicona
del sistema, incomprensible la extrema perfección
si el sol tiene manchas
y la luna cráteres
y la piel se arruga
y el dinero no genera la respuesta.

Riquezas de luz, y estas manos
de uñas mal pintadas
que aplauden la elocuencia
igual que una tarde de lluvia
y tú eres agua de palabras.

La mesa y el dilema.




sábado, 12 de diciembre de 2015

La maldita costumbre.

I

Los amores se esconden en los portales metálicos
con sombras adolescentes.

II

Cruzo el camino
sabiendo
la trampa de pizarra.

Y por ti estoy en estado de emergencia
de tu hombría, que crece muguet
sobre lechos de carne,
en la astronomía de las manos abiertas
mirando el cielo.

Y en esos azucarados nudos de macho
con abetos y pino en barnices
de tu sexualidad.

Sé entrar en usted.
En parásita necesidad
abolo cada instinto
y por una vez, dejo la resistencia
entre aludes de oleaje,
esta mancha plástica
mecida atroz por tu eolo.

En que cabo se detiene
esta heroína que subyacente
te exprime y te devora.

Si entre dedos mota
termino en su mundo de cometa.

Hacer el amor no es suficiente.
Hacer el amor es poética daga.
Sus fonemas se disparan entre mis pechos
y un suspiro radiactivo
concilia en el foro de su audio.

Por qué no confiesa de una vez
que no puede vivir sin mi halo
igual que yo no puedo respirar
sin su presencia.

Le quiero y usted lo sabe.
En esta maldecida costumbre
de que se desmenucen los libros
dentro de la boca percha.

Consonante
tras consonante.

De rodillas, uno sobre otro en diéresis,
atada erre de carbón y esbozo.

Sin ojos.
Ciega estatua.
Atrapada entre telares azules.
Siempre en arandela.
La unión del punto cardinal:
Amiga, compañera, súbdita y amante.



martes, 8 de diciembre de 2015

El amor encapsulado.

Todos adoran el balcón,
allí el codo,
el músculo,
la nariz- Julieta
testimonio de un juicio
que versificó la tragedia.

Como un accidente
en portada
automovilístico.

Reciclaje automatismo.

La botella con su plástico,
el cartón amanerado en su prensa.

El vidrio. Lo orgánico en sintonía
coral, el reciclado convierte la historia
de los dedos, de los ojos en lista de compra.

En nuevos moldes
para el consumo de la uva
y de los ríos en vida.

Recicla o muere.

Amperios y julios.

Y ahora,
metida en esta nave
con la cobertura verde
en cada poro de piedra.

Esta humedad de catacumbas,
a la sombra de una guía
con el rostro de la inocencia.

Sabes, Julieta, yaces descompuesta verbal
bajo una losa.

Estará vacía.
Habrá realmente un drama orgánico
en este suelo.

El jardín parece un convento
y no hay pájaros
entre las reliquias de Verona.

Prefiero el monte,
la ola rota del faisán,
el viento de la hélice de mi sistema.

Que vivir muerta dalia
debajo del negocio
donde festejan el sacrilegio.

Julieta, amputada de Romeo.

Quise hallar la verdad.
El origen de la espátula.
La fuente primera de la saliva
de un beso.

Y me acordé de la visita
en los hospitales, de los perros sin amo,
sin amo niños de exilio,
exilio de bote caduco
en contenedor.

El amor, que ya no entiende de parejas.

Mi amor universal.



lunes, 7 de diciembre de 2015

Esponjas marinas.

Pernoctar en el epicentro de un terremoto,
contemplando los huesos arquitectónicos
de las casas, de los templos, del árbol
esquelético en su ciempiés, vertical perenne.

En comercios hechos a medida
con el sastre de maderas
prefabricadas.

En un lugar sin viento.

De pueblo con agradecimiento perpetuo.
Antes de la sacudida abrupta
sale el amor líquido
y un día cambia por medio


Extraña circunstancia
de derribo de edificicaciones.
Subiendo la cuesta
para emular al druida
bajo los escombros
de la escala
y sus artefactos de natura
demoledora.


Bruja que utiliza de conejo de indias
su propio corazón
y pierde, en sísmico
repliegue de vocales
fornicadoras.
El sueño donde existe
el número seis modular
y trazo de ola.

Vivir en un pueblo
Pescar mariposas.
Miga de pan y fanfarria.

Un prisma visto
para sentencia
con paredes de cartón,
como caracoles con la pena
por sombrero.

Vivir antes del eco.
Para sentir que esta historia
viaja réplica tras nuestros móviles

Y por qué no.


domingo, 6 de diciembre de 2015

Sin título.

Le dije:
-Marcho a Laponia, memarchoaLaponiamemarchoaLaponia.


Él siliconó los orificios
nasales y la boca.

Sólo dije:

-Marcho a Laponia.

Esperando un no te vayas




Desde Italia empieza el poema.

Viajando en la herramienta del carpintero
con la medida de los centímetros.
Observo la bajeza
de cada uno de los pantalones
de estos personajes sitiados.

Extravagantes terminaciones.
Algunas arrastradas otras malmetidas.

En dobleces burdas.
Rugosidad o al filo
de un pespunte como tiras
de manos que nunca se alcanzan.


En el metro
con gente sentada
vestida a la manera
de la difamación.

Ll.Ll.

sábado, 5 de diciembre de 2015

El laberinto

Entre sus manos
el mijo se vuelve arena
y la cebada de hilos riza crines de yegua.

Cera, mi osamenta, líquida
con el cordel sexual
haciendo carrete.

Yo que repetí un batallón de...,
que pronuncié cien relámpagos
dentro de las caracolas
que no retornaría a su panal.

Pero, la lengua se vuelve cuerda
y las pupilas se anillan
cuando somos nudo de cuarzo.

Y miento a la galaxia
la blasfemia  de que el amor
se ahogó en un acuario de Work.

Tú haces que el pájaro cave la tierra
Tú, configurando la coordenada

de yema en batería.

Y caigo.
Y mis manos tejen.
Y tu cuerpo
es mi tierra
y yo soy tu árbol.

II

Imposible no sucumbir trigo.

En la sombra como la mejor
de las danzas.

De qué sirve la terapia de repetir
que no le amo.

Si estas palabras
varan en muela.

Y el corazón naufraga.

MMMMMM.MMMMM

III

Ponzoña antes del viaje
para que todas las caras
me sepan a él.


viernes, 4 de diciembre de 2015

La ecuación de mamá.

Madres gramófonos ahondan en este hueco
y eres la mejor recompensa
porque en esta viga
sé y te aseguro que un día escribiré poesía sajona,
aunque ahora parezca un refrán de culo de libro.

Y sentir que sales disparada
sin poder dar expansión al abrazo,
viendo a una mujer con poncho 
con ganas de tirar de sus dedos
para que nazcas mamá
de entre los árboles molares de la avenida.

¿Hasta cuándo dura esta autopista?

¿Por qué queda lejana la avellana  Atenas?

Hay días que de mis ruinas
hago acuarios de trazos verdes
y busco los jacintos entre los nidos.

Hay noches que azulones se navegan
las preguntas y mueren desvanecidas
en un bol con cereales.

Resiste, dice la cuna de mi nacimiento.

Madre estoy cansada de esta soledad
de discípula de un sacerdotiso.
De verdad cree que llegaré al bosque turquesa;
tal vez en esta guerra de votos cruzados
la tecnología sea un arroz con el volumen de un guisante.


Tu voz me da esta fuerza heredada a través de la henna.
Tu corazón late en mí,
y las raíces postulan anatómicas.

Y tú, con tu bola de metacrilato
que profetizaste el exilio,
me cuidaste entre ramas para, para, para, no puedo más,
seguir cantando bajo la luz 
de los cuervos.




martes, 1 de diciembre de 2015

Fuera de línea.

I

Las arandelas suben en las fábricas, en un orgasmo
musical, que conduce a la manufactura.

Inventan automóviles, jilgueros voladores
dentro de los estampados
de la próxima colección de primavera.

Botellas herméticas en legión aprendida,
listas para el consumo
con el ruido vil de la bisagra
de ojos cerrados,
de ojos abiertos.

II

El trabajo encadena,
sucede del viaje mecánico
de progresiva la gota
de aceite gránulo.

Los obreros florecen
mientras esta noche la lampara
queda lejos de mi mano.
Sé que hay personas que no duermen,
el sueño del resto
con cabeza de antílope.

III

Me gustaría tenerte a mi lado.

IV

Los coches de nueva generación
en carriles de pruebas
chocan, chocan, chocan
y uno frena...

Soy un muñeco articulado
con ojos de vidrio
y el cinturón me ha salvado
del impacto.

¿Qué te está transfiriendo?

Me ta mor fo sis.

La tapicería de salpicaduras,

rojas Pollock
y desconozco dentro
de este vehículo
dónde nos encontramos
si en el maletero
o tirados en una cuneta.

Acaba un tapacubos
de sellar una rueda.

La sirena clama.

Es hora de almorzar
y yo te sigo queriendo parabrisas
bajo una fina lluvia de neón
de diciembre




Me duele, tu dolor.

Cuando las mujeres 
con brazos y tobillos de cuchilla
vienen a desvelarme,
la respiración ,después del mal despertar
yace bajo los escombros.

Y tu afable, remueves el aire
de sol del arenal
en una tregua de los niños-soldados
que crecimos con ropas de viejas
para sacar mi cráneo de entre los muertos.

Respirar.

Por eso, saber, amigo, que han matado a tu perra-alma
los descendientes de la amanita
criada en estómagos malignos.

Me duele...

Respirar.

Tú que me salvas del infierno.
Con una balsa hecha
de huesos del pasado.

Me duele. 

Respirar.

La maldad del color inexistente.

Que mata,

por odio
a nuestros hijos.

Apreciado Noé.