lunes, 29 de febrero de 2016

Sin título.

Has hecho que floreciera el cerezo. Que de las manecillas del reloj brotaran hojas. Me soportas en tu fragilidad y sostengo la talla que aguarda nuestro encuentro, como explicar que has nacido de detrás de un muro que quizá ya había levantado alto y que ni siquiera a los pájaros dejaba anidar su primavera. Te he conocido en el momento exacto cuando el león observa tras la, y yo ya, en fin, esta tarde cuando tu tórax me reclamaba y ola trocada de lejanía. Caminando por esta ciudad que no es nuestra, me he dado cuenta que en lluvia sagrada me disloca tu libro. Quién te ha hablado de mí. La agorafobia, mi complejo de Electra y que un día escribí tus palabras: seré tu serpa y te guiaré por la montaña. Yo no estoy enamorada, tú tampoco, pero, no importa, el mar, también, duda que sepa que sea salado, Pasear por tu boca, con la lengua de la idiota esperanza , los gorriones y  los rincones secretos de tu corazón avellana.

domingo, 28 de febrero de 2016

El manual de la escuela de la mantis.

Se supone que debo hacer
cien cosas al día.
Mientras la pasta merodea
dentro del agua hirviendo,
ya vamos por la número veintidós.

Con la pala de madera
la remuevo
y busco con los ojos como un raíl a su rueda,
la sal, el orégano y el jengibre
que tanto me gusta.

Los spaguettis
se rinden dentro de la boca...
Si pudiera saldría corriendo
por el barrio
y un grito roto
descolocaría hasta.

Pero, el tenedor obedece
al cerebro.
Aunque esa amorfa mancha
de tomate parezca la inicial de tu nombre.

Es mejor, poner de nuevo la lavadora,
lavar los cacharros
con flujo frío
para que el recuerdo no suba
hacia la cabeza.

Sí, será lo más oportuno
autómata por los pasillos
en lucha de fuego crucial.

La verdad, qué hoy, he amanecido
con mucha calma
y hasta en la acción cincuenta
me olvidé que habías regresado.

Lástima, manché mi blusa,
esa que nunca llegaste a ver,
ahora, una tisana despejará
la cuenca de mis ojos,
pues, al leer el dominical poético
me dieron ansias de llamarte.

Sólo, para preguntar cómo estabas,
pero cuando lo iba a hacer
me di cuenta que era la ciento y uno.

Las cien maneras
para olvidar
un amor que nunca me quiso.

sábado, 27 de febrero de 2016

Prodigio

Somos jóvenes para ver la muerte de nuestros padres
si ayer no éramos más que niñas
de instituto.

Demasiado, para perder el embrión
que cobijó la cereza temprana
y nos dio brazos y piernas
para arañar la inevitable
que siempre será "pronta" la excedencia
de observar al árbol
arrastrado por las maternas aguas.

Morir.
Aprender a vivir rápido.
Perdonar.
Abrazar.


He llamado madre,
para decir sólo
que la quiero.

El adiós y sigo mi camino en otras tierras del norte.

Estimado navegante,
usted, dijo que en la tesitura
de mis marchas tejería en mi ausencia
colchas de colores.

Tal vez hemos querido vivir dentro de un lunes
en ambos casos precipitación oportuna
de hablar del viernes
sin haber mediado entre ellos
el tiempo necesario.

Temeridad el anticipar un futuro,
cuando desconocemos que vamos a cenar
en el mismo día de presente.

Reconozco que he sido como una mercenaria
no dando opción alguna en la anatomía cerebral,
consciente de que esas palabras iban a ser una explosión metálica,
directa, anotando a su cabeza con un bazuca
disipado a bocajarro en manchas golondrinas
sobre la colcha, las paredes, el esbozo
e iba a ser otro dibujo infantil
entre mis dedos de ángel exter-mina-dor.

(Huya, huya, huya, huya, huya, huya, huya, huya)

Existe un estigma de la ortiga entre los pliegues del cuerpo,
borre mi nombre,
y huya de lo que soy.

Un gramo de cocaína
colocado sobre la punta de su nariz
que desesperado
querrá atrapar con su lengua.

Huye.

II

Habías leído mi poema Flor de loto,
y te deslumbraste por el mito de la geisha,
nosotras no amamos, sólo sentimos,
y viajamos extraviadas tras los barcos
como las medusas.

¿Que animalística de océano?

Hablaba de la Medusa,
ensortijada que si te mira te convertirá en piedra.

Huye, huye, 
no me cuides, 
no me hables,
no pienses en mí.

Es mejor así, antes de que al corazón
le nazcan ramas
le suture una hoja
y el fruto pueda más que el calor de nuestros sexos.

Perdóname.

jueves, 25 de febrero de 2016

Dificultades para el reiniciado.

En esta promesa
de seguir hacia delante
desconozco
la carcoma
en que estado
me dejará después de la lluvia.

Minuto a minuto.
Hombre de los zapatos bermellones
no debo soñar con usted,
pero, el techo se desploma
y mi cadáver queda atrapado.

La última vez que hicimos el amor,
antes que a la albufera la ánade retornara.

La última vez,
fue la primera.

Y siento la roída
y me pregunto, si usted aún le resta
en su cavidad el cedro
u el olvido.

Porque un silencio nunca
dolió tanto.

miércoles, 24 de febrero de 2016

Poema escrito en Italia. (Diciembre 2015)

Tal cual una piel de lenguado,
la envoltura que recubría su cuerpo
en un bar de freiduría.

No sabía, el tiempo que llevaba aguardando,
pero, el clavel del florero, estaba marchito, dentro de un agua
sin peces.

Un súbito mareo,
y el día de inicio de meta
con la ilegible red
de contactos por correspondencia
como la hierba
que siempre olerá
después de la segadora.

Y une indescifrables
esas lunas de panel
que venden el amor y no es más
que un pretexto para ejercer
el canibalismo.

-Come-corazones.
-Devora-sueños.
-Machaca-dientes,

que se atreven
a sonreír a la esperanza.

Una con la voluntad en el teleférico
de alas postizas.

No necesita traficar con su nombre,
ni añadir un perfil
explicando la búsqueda del hombre corona-tartas.

Una se basta, sola.
Sin la  necesidad que le magree
las tetas un desconocido.

El amor.
El amor.
El amor.


El criador adoptado.

Las instrucciones al uso 
son las siguientes:

Desparasitada probará la cicuta
y no será tarea fácil, pues, de tinaja su corazón la fragua.

Luego al animal abandonado,
lo primero que se le debe hacer creer
es que jamás el amo lo privará de su caricia,
entonces, con el tiempo
creará hábitos,
y la pobre ánima
buscará entre los coches
el camino errado.

Así son las cosas.
Así él las ejecuta.

Un tornero
que con sus manos moldeará
creando el hambre
para que la depredadora despliegue 
las alas en creación asesina.

Nunca, 
hubiera tenido que poner
el arma entre mis plumas.






martes, 23 de febrero de 2016

El pecado orginal.

¿Quién decidió?

Acaso el almendro sabe
o el avión que cruza el cielo dónde nos lleva.

Las puertas que callan, los olmos cobijo.
La llave que gira. Las piedras parlantes.

El aire acondicionado 
que sostiene el edificio tras la espalda.

¿Qué conversaciones engullirá
en un rumor de resfriados 
al corazón expuesto?

No supuse,
que su mano
sería raíz.

En un momento
que ya la rasgadura 
supuraba petróleo;
ni sangre colmaba el fracaso continuo
de tener 
como amante
a la soledad.

Así, que agarre fuerte a esta sombra temerosa
porque el tigre puede rugir
en cualquier momento.







Barcelona 06/02.

https://salvela.wordpress.com/2016/02/22/mujeres-con-voz-lluisa-p-llado/ 

lunes, 22 de febrero de 2016

Bushido.

Estoy en un estanque rodeada de batracios, 
libélulas y latas
flotadores de refresco
y has venido con la fuerza 
a sacar la mandíbula del barrizal.

Cuando me recoges sobre tu yoroi
noto el latido de la caléndula
y en cada caricia la vaina del wakizashi
se troca algodón y lino,
porque leo en cada paso el samurai
que para mí yace desarmado
y abre las puestas de su casa
y remueve la miel para el sustento.

He decir, que muerta de miedo en la habitada bajo la corteza,
pero, tú, oki, de descomunal "bushi no tamashii" 
entre los libros, tu particular órbita
de colocar las cosas.

Estas cosquistando
metro a metro, 
montaña
surco
línea
esta alimaña que del fuego huía.

viernes, 19 de febrero de 2016

Mi primer taller de Wislawa Szymbroska.

 Para los que estáis por Málaga y alrededores,
no os perdáis el Taller- charla que os dará una de nuestras "Mujeres con voz", Lluisa Lladó, sobre la figura de la poeta Wislawa Szymborska.
Éste sábado 20 de febrero a las 20:00 horas.
Calle Don Rodrigo 4 (Málaga).

Recital "Mujeres con voz" Barcelona (06/02/ 2016)

 Fue una velada especial, hubo un trozo de matriz de cada rincón de esta tierra. No estábamos todas. Pero, muchas estaban con nosotros. Porque no se trata de las de ahora sino de las que fueron olvidadas en el trascurso de la historia. Gracias Luisa López Gómez y gracias compañeras.

miércoles, 17 de febrero de 2016

El numerito.

U.
Él.
Aro.
Vena.
Cable.
Tubería.

Conducto individual,
coagulo aguardando el deshielo.

La frialdad de cada una de las fotografías,
en humaredas
que fisuran.

¿Por qué la tierra se resquebraja ante el sol?
¿Por qué en la espera la gota se convierte en un cristal?

Cuando el cuerpo no llueve en caricia.
Cuando el ojo,
reclama al colirio.
Cuando ando cu
docu en nado.

Una, presiente la primavera
y las bestias

de vez en cuando aún donde.

despiertan de sus hoyos.

O.
Ya
Red.
Filo.
Tú verías.

lunes, 15 de febrero de 2016

Lo suficiente.

He volado.
Volado.
Dentro de pájaros.

Aviones.

En tormentas que agitaban su cuerpo mientras 
esperábamos que el silencio hablara
con los vientos que zarandeaban las maletas metidas en corazones de ropa.

He viajado.

En atmósferas cerradas por la niebla
como si un ángel fumador en la ventanilla
con su humo cegara la esperanza
sintiendo que no te mueves, y sin embargo, vuelas.

Travesías entre azules de imprenta,
en cadencia las apareadas aves migratorias
bajo picos melosos de nieve.

Amanece y trabado tu pecho
escucha la tos, el sonido de un aviso
que pronto aterrizaremos en área.

En la noche, hacia rebaños de nubes
he volado, sin pies ni alas, he volado, cree,
y he sentido el vértigo,
el mareo, 
y he deseado vomitar la pena
dentro de una bolsa.

Conversaciones.
El amor en el asiento 22 C.
El olor metálico del aseo.
Las piernas estiradas en pasillos angostos.

Tú, pasajera, 
descubres que volar para
caídas 

de un rosa.

Una rosa que debe sacar raíz
y ya no puede vivir dentro 
de una cabina.

sábado, 13 de febrero de 2016

Mascarada valentona.

Dices que miento,
miento tanto como hablo,
por eso, la confianza se trocó
en un embudo sin agua.

Mentirosa, decías mientras
ordenabas cómo siempre
útiles de cocina
para levitar mi rostro.

En cada poema en trance
no cavilo  en ti,
no pienso en tus manos,
la corvina, la añoranza que
escabullendo por el lavabo
olvida
con las ganas mordidas en surimi.

Qué te quedes en el exilio.
Qué no regreses.
Qué te odio

Qué no tiemblo
al pensar que no me quieres.

Qué reniego.
Qué no te nombro.
Qué no te espío 
Qué no peino 
la nada peinando tu crin plateado.

Que todo ha sido una sesión económica
de francesa aburguesada.

Tienes razón.
Soy una mentirosa.

No te amo.


Se aleja el barco con los corazones separados.

Todo nuestro mundo se ha anegado,
con una coraza de barco que ya no es de guerra,
dejemos flotar el cabello de hilo rojo, de hilo amarillo, de hilo modulado negro
dentro de esta cabina igual que anémonas
que forman parte de su fetichismo.
Bellos hipocampos de historias entrelazadas
por un mismo cuerpo masculino.

Creo, Sr. Churchill,  que lo que aguanté, pocas en un estado de raciocinio.
Aunque podrá haber imitaciones fabricadas en China,
o los cisnes aprender a volar,
en ese espectáculo suyo
de la risa prostituta del drama.

Ahora, cuando regrese, ya no seré suya,
la mesa, el edredón, las tazas, la toalla colocada,
siempre, húmeda, como los frascos de aseo
alejados de los dedos menudos
como el que hubiese protegido el corazón dentro de ellos.

Nada, muy a mi pesar, estará colocado con parsimonia
porque los ojos ya no serán los mismos.

Ni se imagina cuánto amé.
Las veces 
que admití mi condena por la opresión
de los muertos que nos consumen.
Con sus rituales, con sus juegos metidos en pantallas
y las pupilas verdes
del chat en cofradía abecedario.

Le amaba tanto que  hubiese entregado mi mano
para él escribir el poema.

Pero la flor, si no recibe tierra se pudre,
de qué sirve, allí en un rincón
en servidumbre con un cráneo.

Perdone mi traición, debo haber muerto
y no me he percatado del réquiem.

Juré amor eterno, Y ahora
mi corazón po-po-po-co-co-co no siente
más que hipotermia.

Blanquilla aspartana.

Inimaginable el dolor cuando se diluye en sacarina,
poco a poco duele menos,
y aunque la boca tiene hambruna,
la lengua: sed,
y los ojos buscan su campo.

Una guarda el recato
dentro de pañuelos de celulosa,
lo envuelve,
y nota cómo la humedad
adormece el cuerpo hasta el despertar 
del día siguiente.

En forma de placebo
el recuerdo supura el comprimido blanco
que parece azúcar, pero, es una gran mentira.

jueves, 11 de febrero de 2016

Cerrado por vacaciones.

Por qué martilleas la puerta
si acomodar tu posesivo
está fuera de plazo.

Para qué atormentar esta isla de entre las aletas.

Deja el silencio que madure
entre nosotros
en un arbusto de clavos.

Se ha constatado
en planetas que hacen un collar
para una viuda.

Te fuiste sin promesas
y me dejaste libre, tío vivo,
que viras entre cuerpos
de porcelana y espuma.

Nada quedó en la sonoridad,
sólo un portazo
y las manos abiertas.

Para qué servía el amor
de ladrillo,
con su toc-toc enfermizo
llenando de yagas mi víscera.

Empecé una nueva playa,
y la sonrisa surge de las caracolas,
para qué, golpea el mazo
si no va a cruzar la cáscara.

Déjeme en paz buen enterrador,
tiene aforo limitado
entre las flores novias.

Soy libre
y este amor que me mira de reojo
me salvará la vida.

Central-teo.


Las raíces padecen en el previo instante
de su oscuridad, con la coraza de vidrio
atendiendo la tizna,
con el cráneo de transparencias
en cúpula de sentimientos,
expuestas a la doble intencionalidad
de iluminar las ideas.

Luego en su rosca de abrazo
distanciándose de la lámpara
recoges la elíptica de todas las habitaciones
que has alumbrado durante tu vida.

En palabras incandescentes,
en motas,
en insectos de alas de papel cebolla.

El cuerpo araña, el objeto público
de insertar hasta el último momento
de vatio.

Tú y yo éramos eléctrica.
Éramos filamento,
y ahora alejados el fundido
visceral ya no sirve.

No sirve, para encender.
Para observar.

Se queda en un acto de postura
semi terráquea
este relámpago de Edison
que hormiguea
hasta el cerebro
en recambio, foco o foca.

Sabes, ya nada será como antes
ni las bombillas que se alimentaron
de nuestras desnudeces.



martes, 9 de febrero de 2016

El guiso.

El hastío ha cocinado el amor
en un puchero de anguilas.

Poco importa ya, que su epifanía
sea en norte o sur de Europa,
con la ventaja de poseer una cama
con medidas de océano.

En la noche púa,
en quinqué pausado,
en marquesina de se da al antojo de la testosterona
cruel
de un cascanueces
que se siente acariciado en ese improperio
que limitaba el exilio
del confort para dormir bajo la sombra de los cuellos,
en verjas altas
igual que montes en fotos
y saltar la valla,
y huir con ellos, los sin papeles, los muertos de hambre,
los asesinados por un amor feudo
con las piernas llenas de heridas.

En busca de la libertad,
lejos de ti.

La lista de la compra.

Acaso peinaba este pelo chico para otras manos,
maestro inconfeso
en dalias dormidas
bajo tejados de murciélagos.

Un menester de libro
memorizando entre las palmas
la pelvis
en vocales abiertas,
de corriente de carritos prensados
en fila,
y el verde hierba con el color otoño por las fumigaciones.

Me embalsamo en botella,
y ninfa de gata 
he sido 
por la continuidad de la glorieta
que igual que un llavero
fue virando hasta perder
el ojo de la cerradura.

Desembarco
por los acontecimientos de civiles guerras
de un trato que llegó al carril.

Y en vagón,
lleno de carbono,
de papeles,
de dientes de ajos.

Por fin, noto libre me de usted por los días que no vendrán.

Ni en viernes.
Ni nunca.



Los dos izquierdos.

El silencio en mesa, en la puerta cerrada 
tras la costura de la cazadora.

Y qué ocurrirá cuándo ya no sea
usted mi muso,
tal vez recuerde el falso juramento
y las serpientes dibujarán en la arena
el paso de los interrogantes.

Las gaviotas en los patios de los colegios
asustando a los niños.
Las palomas con alas de jota
en una embutido colesterol
aguardando la miga tras la miga,
en una pan de trozos
que no termina de satisfacer el buche.

Cuando no sea mi muso.

Reiremos juntos.
Tú con una.
Y yo con otro.

Sin titulo.

Un hombre con un libro de poemas
florece una rosa de tallo,
y alguien que en su osadía

desea llenar la pupila de una preferencia
astral (cielo).

Le miraba mimosa,
como un hinojo marino
observando el llaüt entre aguas.

Dentro de la timidez de un corpiño
de no saber si era una cita
o un compromiso de lluvia.

Especial soneto,
de la primera vez, en cuatro años
de un valiente atravesando
el umbral.

Pues y solamente con su retórica
la iba descolocando.
Quién no cederá ante los versos de Pacheco
o ese áurea que atrae ortiga.

Y pícara observó
la gota de cal del escaparate
y los ojos en plano cenital
observaron la nuca,
las alas del ángel exterminador
entre campos de manzanillas.
Porque lo que unió Buñuel
que no lo separe el hombre.

Y lanzó los dados
mientras el sushi rodaba
por la lengua
acordándose del reo.

Clasista.

Cuando el ogro duerme
ella sale a pasear al jardín,
él, confiado de su escuela
deja los portones abiertos.

Sabe que a pesar
de las rosas
en aproximación
obsoleta, bien adoctrinada,
jamás cruzará la línea.

Al principio pesaban los candados
asfixiando el tórax,
luego, la costumbre
en picos de gallo
encogiendo el estómago
y el síndrome de Estocolmo
paciendo en el aparato digestivo.

Qué contento está el ausente
que con paso gigante
ha cruzado la montaña.

Confiado,
cree que yacerá la hierba
perfumando su lecho.


Ahora y nunca.

Ido y vuelto.

Cuando regrese marche,
con la respiración honda

Pues, la ciudad huele a hembra.
Y será la última
vez que estemos cerca
de alambre despedida de.

Adiós, buen viaje.

Bitácora de Barcelona.

Barcelona se descubrió
con un cielo londinense,
cierta inestabilidad atmósfera
y la súbita descompensada
del calor al frío.

Eso, ocurre, o sucede,
cuando el corazón ha amado
en exceso.

Notas, como se comprime
y duele,
del incendio al olvido.

Ll.Ll

jueves, 4 de febrero de 2016

Ésto no es un poema.

El futuro pertenece a un retroceso de la sociedad que se ha transformado en una devoradora de imágenes.

Es en la población más joven y prueba de ello es compartir aula con una generación de finales de los años noventa. Donde su consumo de imágenes, y estímulos visuales son constantes. Esa fluidez ininterrumpida desconozco que secuelas pueden acontecer. Lo único dentro de mi modesta observación es que la palabra queda relegada a un plano que desembocará en arcaico. A través de la comunicación del píxel, de  la fotografía, de la imagen en movimiento, el cerebro capta un mensaje alejado del lingüístico siendo un idioma propio capaz de ser comprendido en diferentes culturas. La imagen es un medio seguro para la ensoñación, y no me refiero al entretenimiento sino a una ludopatía sensorial que anula áreas del pensamiento obligadas para la libertad del ser humano. Sinceramente el mañana se digitaliza. Y ellos, los jóvenes hacen uso de lo visual de un modo constante. La publicidad al servicio de la política. No hay motivación. Hay estímulos. Y me preocupa porque en el fondo soy una nostálgica y mi educación pertenece a la retórica, a la filosofía, al latín... Ellos engullen impactos visuales que son un nuevo medio de acción en un campo hostil. La música también es importante,pero, no imprescindible. Todo ello servirá para subsanar el calentamiento global con la supervivencia del planeta a través de la mente. La pintura, la escultura, el libro, muy a mi pesar pasarán a ser reliquias. La mente y las sensaciones serán una nueva poesía que salvará al hombre de su propia destrucción. Yo aún escribo... Pero lo que he explicado puede representarse con diez imágenes acompañadas de un ritmo frenético. El peligro no obstante es que el cerebro reciba pasivo el bombardeo y se haga adicto o manipulable. También, limita el contacto humano y crea una mutación genética de la cual aún ni yo misma, en mi modesta reflexión, puedo calibrar. Igual que la Edad Media frente al siglo XX. Vivimos en una etapa que veloz experimenta
con nuestros gustos, opiniones y nos hace indivisibles con una tecnología que será una parte más física de nuestro cuerpo

miércoles, 3 de febrero de 2016

Después del arco bilis sale el sol.

Y después de la ira.
¿Qué nos queda?

De la lluvia ácida sobre la lengua.
Después, el vacío, la sensación ridícula 
de la contenida llama debajo del metal.

De la peor, en que no nacen golondrinas
de alones cuadrados, ni partituras de bohemia.

Me queda un cadáver entre el esófago
y el alma parida en páncreas.
Me queda  el cráter de la viruela en la última caricia,
los garbanzos secos en latas con óxido
recordando su sombra.

De la ira, no nace nada bueno
porque no es tormenta 
sino un cirro sis-temático
dentro de un cuento para adultos.

Ya es hora de la pirata,
de reconocer que ha ganado, 
que paralítico el viento
no cabe en un tubo de escape.

¿Sentirá algo la piedra, los electrodos, músicos ambulantes
para el barbecho de mi vértigo?

Después de la ira,
tal vez, exista algún médium
para conversar con el niño vivo
dentro de un hombre muerto.

II

Le deseo una buena estancia entre carnes
que no olerán a naranjo,
y que cada palabra sea fértil.

Ya no resta más oxígeno
para resucitar la fe
de que usted, de vorágine, pudiera ser fecundo.

Tiene razón,  la amistad aprovecha todos los órganos
de la matanza,
porque después de la ira
sale un nuevo sol.

Y antes del verano, el hundido entre peces de colores
será un poema después de la ira.

Gota a gota, semilla de paz.
Le bendigo.



El duelo

I

Me lo advirtieron y no hice caso,
del desprendimiento de la rutina
que él descarnaba al hilo músculo
del corazón deshuesado.

Me lo advirtieron.

Y aún así
sujeté sus dedos
con mis palabras empuñando
de ópera igual que la libélula.

Muriendo por el desdén
calle abajo
recordé el aviso.

Pero, los barcos ya no auxiliaron de sus mandíbulas.

Con antorchas erigían el camino
mientras los escualos repartían el botín
de mi pena.

II

De él
sus manos de ángel.

De él
su cuerpo de demonio.

III



-No ve la trompa, las orejas, los colmillos, su volumen.

Mas perpleja observo sólo un objecto.

Esta matemática 
del camino largo o el atajo,
de la imagen y su contorno,
de la oración y su autopsia,
hacer el amor o follar, no, no procede de la misma etimología.


No, no es lo mismo, 
amor que amistad, 
elefante y sombrero.







martes, 2 de febrero de 2016

Cada uno tiene lo que desea.

Qué sabe del amor un albornoz blanco
de restos fluidos, que puede morar en perfecta
paradoja amar y no amar, ver ciego y escuchar sorda,
si el corazón palpita tan tribal que niego las falacias
que proceden de la campanilla


Si ha de yacer con otras,
a mí, contratiempo
no impera, deje, pues, el silencio
de la campestre
que hable de rocío, de muelles de colchón,
de cuerpos imanes
magnetófonos
que irradian este acertijo
con años callicidas.

Vaya con quien plazca,
pero, respete la decisión
que he tomado, mártir
no me dé en prenda, no urgue
en mi herida como un troyano informático;
no me subaste y  busque macho
que apacigüe el caldero
con su cocido.

Soy libre para decidir.
Igual que usted lo es para no amarme.

Deje esta burbuja de creacionismo
en su adoración de hombre, de noche, de día.

Que ha hecho que el mar
volviera
a sentirse mujer.



El purgatorio.

El ilícito trato cortesano de una mujer arrojada al lobo bosque
de un doblón de una sola cara.

Y aquí a las puertas de la mazmorra con un ojo de cristal en el bolsillo,
usted, le pone la tarifa a mi labio vaginal.

¿Qué conoce de los bocadillos precintados en estantes
de saldo y espada?

Sapo lagrimoso que cuaja el área, de un estanque camastro,
de enaguas que despojada la colocan
como a una pobre muñeca polaca
cerca del contenedor
para disposición de la liendre y su atributo genital.

!Qué pase el siguiente, a la fornicación ociosa¡

Sorber la sangre atemorizando a los huracanes,
creciendo el color del betún entre los dientes
por sus palabras de mierda.

Me deja justo en el borde del vaso
con la incertidumbre de.

Si bebiendo lejía
borraré sus glorias.

Si cortando con un serrucho
manos, lengua y pies
liberarme de su mentira,
del sexo que me enhebra en hilo,
y cose, y cose, y canta.

Le he dicho que le amo
asomando mis pechos al abismo,
y usted me empuja,
y caigo, y caigo y  vuelo.

Alas de rinoceronte en este camino
porque de amor sólo mueren las vinagretas, las estatuas, las manzanas
y quien se burla de un pasado
regresa al infierno.

Vete a purgar.


lunes, 1 de febrero de 2016

María Marí Juan y Antonio Lladó Morey, abuelos queridos.

Esta noche tuve un sueño muy hermoso, ya sé, que puede
parecer una frase prefabricada,
igual que esos vestidos que cuelgan en góndolas
y hay cien hechos

Mis abuelos habían regresado de un viaje largo,
eran joviales con la energía suficiente
del témpano crisálida de cueva,
para decirme que estaban de visita.

Cuando ellos murieron, no pude despedirme.

La ambulancia de la voz aguda.
Y verla postrada en su lecho
con una lágrima de trementina
que iba arañando su rostro dormido,
presintiendo la sombra infantil.

Había normas, no pude besarla
ni abrazar su cuerpo de huesos perforados por la morfina.

Con mi abuelo, las cosas no mejoraron,
cruzó un semáforo
y la ambulancia de
coche féretro se lo llevó al río de las almas del desguace.

Los he visto, y eran cuerpos tangibles,
no habían fallecido y sin embargo yo ya era vieja,
me decían "no hemos muertos, sólo estábamos de viaje"
arropándome la sonrisa en una luna
que afilada atravesaba mi incredulidad.

No hemos muerto, me decían,
sólo estábamos de viaje.

Sin temor, sentí alivio, poder conversar con ellos.

A la mañana, al abrir la conciencia sus ojos
el billete de ida
volvía a colgar de la nada.

Y una ambulancia,
en un sótano relamida.