martes, 31 de mayo de 2016

La odalisca rebelde de las luces y las sombras.

¿Cuál es la medida cuántica que se precisa en la guía al olvido?

Olvidar amando duele tanto
que se enredan las mejillas en el tono pavo real
cuando la saturación del oxígeno
anda sin sombrero lejos del 100%
y hasta la media luna de los dedos
aparece en noche lilácea.

Olvidar amando, es tan duro compañero,
que siento como el fémur se convierte en tronco
y pasa a paso la hoja dentro de los bronquios
de lo que ahora florece en mí
y nunca había experimentado.

Descubriendo que  no podemos forzar las cosas
y la gran razón que se posaba como un lastre
sobre nuestras cabezas.

Amar olvidando, con la tipografía de los besos
de la felicidad en costados y juntas,
en las paredes, en el metro, en las pantallas y los unicornios.

Amar olvidando duele igual
que morir con la subida a un triángulo
que acontece en su vértice
del amor basado en la locura
y la paz, el estrecho lazo
que nos convierte en sedimento y en poso
de lo que siempre odiamos.

Amar y olvidar se traduce a esa inflexión
de los relojes, del devenir de la primavera
sin aguardar señal alguna
a lo que fue una pérdida,
un arrancar de costilla,
una varicela de los órganos,
un ir para nunca quedarse.

¿Usted, cree que lo conseguiré?

Amando olvidando, crecen tulipanes en los puestos de la alameda
y un amor que ayuda a ser mejor persona
ahora que después del ala cucaracha
no existe mayor cómputo que la mujer amanecida.

Le empiezo a amar, y usted en látex diario le olvido,
pero como duele
sacar cada clavo de la  estaca
de lo que nunca debió sucedido haber.

Sólo, Poeta, una última licencia.

Lloró cada vez que leo sus versos.
Será que las leyes del cosmos
nos enseñaron a olvidar y a amar en el mismo trance.
Dolorosa metamorfosi que duele y enferma.

¿Usted, cree que lo conseguiré?




domingo, 29 de mayo de 2016

El Blog de Xavivi | Javier García Martínez: ENTREVISTA: LLUÏSA LLADÓ (POETA)

El Blog de Xavivi | Javier García Martínez: ENTREVISTA: LLUÏSA LLADÓ (POETA): Me gusta la poesía, aunque no soy un entendido. Disfruto desnudando sus versos, para encontrar el primer y segundo sentido que la mayor...

Sucedáneo de canción para guitarra.

Ya no volverán ni oscuras ni claras
en tinte de fábrica.

Y la verdad parece que con el broncoespasmo
una agradece hasta la luna y esas memeces
que no precisan del aire.

Atravesada flecha que corroe 
en el caracol del valle
en el pino que llueve
en la procesionaria que lo coloniza
en la materia rara en estanques con sapos
en el cohete dentro de un lavavajillas
que lamenta lo que ahora
diagnostica por incompatibilidad de pasta (económica)
porque no la tengo,
por ello la naranja en macedonia
no es un viaje.

Soy un nómada.
Si no viajo me muero.
Pasta de pisto, masilla
en la huerta con desagüe
en los paraguas cerrados que esperan lluvia
en peces que viven aferrados a su pared con musgo
en lo mar y en lo insoluble
como una mota
que cae dentro de un vaso de leche
y nos recuerda que aguantemos un poco más esta carga
que hasta los robles se quiebran
para ser cama.

Asma.

Tarde dominical de pasillos estrechos
con la respiración en pausa
programada arritmia del abuso de vasodilatadores
y
l
a
p
e
n
a.

Recuerdo con la pasividad de manos de lodo
los intangibles fotogramos de aquellas horas felices
dónde irán a recaudo de cajas
y luego, con un clavel, al silencio.

Añoro la terribilidad
los andenes de la casa
la voz recogida de la amistad-hermana
con frutas de Italia en el momento
de manteles con dicha, y vino espumoso
haciendo gala de la hospitalidad al náufrago.

Se hacen duras las tardes Moira,
cuando mis viejos fantasmas cosen latas a mi sombra
y voy haciendo ruido,
fatiga bronquial, por los marcos y las cerraduras
de lo que no me permiten dialograr
y por ello, aprieta tanto la tráquea.

Que hay días que la muerte. Amiga mía.
Parece hasta un buen plan de fin de semana.

Ya no hay rastro.

Cómo no ser cauce de otro río si sus ramas eras puñales
a destiempo en la reyerta del Báltico en su esencia.
Porque quizás no se imploraba en demasía
la locuaz amigabilidad hecha con el collage de las mentiras.

No es amor la sencillez demacrada de la gota sobre el poro,
de las aves disecadas mirando su pupila al cielo,
si el amor no traducido en compromiso no es más que nube,
nube de mayo en un año que caerá roído
con las hojas de los fauces. Le he amado hasta topar
mil veces contra un muro, un amor incondicional del hermano
de alumna desprovista negada a la inmensidad de la calle, de las esquinas meadas,
de la gente que no importa lo que cavile, pero, usted se avergonzaba en exceso,
exceso de males de baño, de pellejos en el contorno de nuestras uñas,
como padrastros de lo que fuimos.

A veces le amo, cuando acaricio la encimera con el tacto de bayeta.
A veces le odio por la presión asmática
que rueda y aprisiona la conversación que nunca tuvimos a la cara me lo va de mayor desprecio.
De qué sirve la palabra si no es escrita.
De su juego que hastió en nombre de la amistad, llamado barco
hacia las escolleras.

Ahora, cómo no reverdecer ante la magnitud de un hombre de tesitura
que no es fieltro, ni fábula
 ni de encantamientos hacer el ritual que a todas emite, 
como el canto vencejo de su estirpe, muy a pesar adentro en suspiro holograma.

Empiezo a descubrir el significado de lo que hablaban los poetas, los místicos, la naturaleza;
metida en una bandeja de microondas con la templanza
de dar giros y el despertar de un ring.

Me llena, sí, me llena de ajedrea,
del vigor de la cola de caballo, de la inhiesta,
con los helechos montañosos,
me llena de amor,
de vida,
y usted ya no es más que una fotografía en un cajón de mudanza
maestro de lo que no se debe permitir jamás.


Molinos de Mallorca.

sábado, 28 de mayo de 2016

El ven-edicto de Venecia.

Esta melaza que recorre mi paladar
de las ganas impetuosas de salir atolondrada
por las calles de farolas que a la luz no existen;
y declamar al vino, a las rosas,
a la intemperie de sembrados de muelas,
la sentencia de su nombre a las golondrinas,
a las bases militares de todos los antros urbanos.

Y correr desnuda por la playa
como una niña deseosa de pisar la arena
y sumergir su cuerpo entre el cultivo de atunes y cetáceos.

Correr desnuda de su mano, como niños
hambrientos de vida.

Tender su nombre en la puerta de la casa
que ya es suya, compañero, de ojo de buey y pequeños submarinos
que flotan con canciones de gaviotas
y el jazz colándose dentro, dentro, muy adentro.

Gritar placer en italiano.



jueves, 26 de mayo de 2016

Ver Güen Za

El desmoronamiento inevitable en aria
con los ojos por la droga de un falso bienestar
europa no es nombre propio en fosa 
de los que creen que es suya y no es más que del universo absoluto.

Devorada por los cepos que niegan el exilio
en gases que cierran los bronquios,
a cambio de más morfina en web, en red, en alineación de almas, 
más al menos de tumbos corren, y nosotros no los vemos,
corren, bajo la mirada estricta del exterminio
del que no sabe compartir el pan
y de ignorar de que la tierra no nos pertenece.


Pero, ahora, hay seres que corren,
que corren para salvar su vida
y todo resulta angustioso como se usa a la humanidad
para formar los moldes del mercado.

Cuando si esto no cede,
corre sin parar hasta el ahogo.
"Saturno devorando a sus hijos", de Rubens. 1636.

Luvia sin ele.

La amada lluvia nos libera en su recurso musical
aporreando puertas, calles y caras y trenes de éxtasis.

Sustento de cena rápida, le hemos designado
el poder meteorológico de la resurrección
metida en cuenco-textos, bajoplato-relatos y  de maceta-poemas.

La incondicional que inunda, que moja, que empapa, que limpia, que purifica, que asea,
que lava las conciencias cuando en un apuro
no sabemos muy bien el camino.

Grata agua de colmillos que desprende el cielo.
Sed de boca desdentada en ríos abiertos por diques.
Lluvia regadora, imitada por duchas, delfinarios y oasis del cloro,
lluvia, lluvia de estrellas, de piedras, de coces.

En toda la regla que su presencia
engalana el verso y cae, cae, cae a cambio de nada.

Como su olor lluvia
y sin embargo es tierra mojada.

lunes, 23 de mayo de 2016

El cuento de Jerry Ton Ton y Little Loise Line. El desencuentro entre el mar y la montaña.

La mocosa Little Loise Line cada jornada subía una montaña
con la misión inevitable de que desde su cima
el desaparecido y acérrimo Jerry Ton Ton
escuchara el eco que emitía su boca.

Gritaba tan alto que las hojas de los árboles t e m b l a b a n
y las olas cambiaban de dirección mar adentro:

-Jerry, me oyes, me oyes, oyes, yes. Jerryyyyy.
Jerry, Jerry Ton ton, Tonto n Tonto n.

Sal, al, l, de la madriguera y escucha mi ver ver si si si ón.

Madri, madri, guerra.

Exhausta hasta que su voz quebrada se perdía con la misma intensidad de la noche en verano.

Pero, el eco, es astuto y viaja por todo el mundo a través de los aviones, de los susurros de las moscas, de los besos de los niños llegando en un hilo de alambre
hasta el tímpano del mago excéntrico de Jerry Ton Ton, que había decidido
retirar la palabra a la única persona que creyó en él desde el principio:

Jerry eres un mago, haces que las palabras cobren vida!

Que desinteresada lo cuidó y había ejercido de esclava de la Monarquía Absoluta,
a cambio...¿De qué? Un portazo y un dedo índice que la acompañaba
a la puerta de la mazmorra, del polifacético Jerry Ton Ton
que había decidido hacerse escultor de hormigas y otros insectos
y que no entendía que él le hacía daño con su fustigación de verdugo.

Jerry buscando la respuesta en los ángulos muertos
sin retratar lo que se dice mucha vida, más piedra que gente que ríe, que llora, que miente;
recibió la misiva de Loise escrita en el espejo de baño;
porque esto es un cuento y aquí todo es posible,
menos el entendimiento de Jerry y su devota amiga
que pasó sus baches por los trucos de la taumaturgia
de un chiquillo con la cara llena de granos que quería ser poeta.

 Con el vaho de la ducha, aparecieron las exclamaciones,
procedentes del corazón de la pequeña desde la sierra, cuando él que buscando su perfil bueno halló la pregunta de Little; que asumió con una rabieta, él que siempre hablaba
de hermandad y paz entre las chinches.
Con fuego desde su traquea igual que un dragón encendido, él dijo:

-Pesada atraviesa paredes, farsante de poemas y sortilegios,
plasta que pega más que la cola,
eras mi servidumbre exquisita
y no sabes el honor que era en mi reino
que fueses el conejo de indias para mis pulgas,
la limpia cacas, la recoge colada de la calle, la compra-pilas,
y friega juntas de un extraordinario prestidigitador

Jerry gesticulando limpió con un paño los ruegos de la incomprensión.

Loisy seca ya de garganta por la pena decidió vencida por el hastío bajar la colina.
Y Jerry guardó sus palabras dentro de un tarro vacío de confitura 
mientras perjuraba que ella no era más que una desagradecida
y Little Loise Line flor cerrada de tanto desprecio
guardó como un pañuelo de lino el último beso del cuerpo de Jerry
y lo tragó para que viviera con ella por siempre
en el dedo diminuto de su pié derecho, y
conocer en que estado se hallaría su amigo, aunque no supiera donde moraba.

Y Jerry lloró una sola lágrima de tinta
y con ella hizo un conjuro, no volver a abrazarla jamás en su vida y recorrer ciudades con huecos
de perspectivas y conversar a la nieve las cosas que nunca se atrevió a contarle.

Loisy mira las estrellas.
Jerry Ton Ton no tiene cielo.

Porque esto es un cuento, y aquí todo es posible
hasta el perdón más injustificado.

sábado, 21 de mayo de 2016

Sin título.

Enrollada a tu cintura
voy abriendo puertas, puertas gigantes
al amparo de tu  corpulencia,
en frecuencia modulada
de tatuajes que se adhieren a mi playa
para descansar ambos en nudo marino.

De tu corazón se escuchan coplas
y películas, con viejas canciones de amor
que entonan la respiración más recóndita
en mi mano, de pez de arena,
que anida sobre la tuya en triplicada base.

Dime que sientes lo mismo,
que la selva se vuelve paraíso
al cerrar los ojos, que tu fornido
cruzas campos desnudos cada vez que el abrazo es uno.
Dime que sientes este remolino adentro en las entrañas,
que ruge hacia la libertad más encadenada.
Di si es cierto que mi sexo acontece a tu sexo
como las primeras palabras de un niño.

Y las flores esqueletos bajo la lluvia de los fluidos
aguardando que la polilla halle su luna,
cuando me pierdo en el interior de tu epidermis.

Que el beso revivido en hiedra
que viaja en este poema de destino.

Di que sientes las estrellas frigoríficas como yo las siento.

La sirena convertida en susurro.

He de confesarle "un secreto" compañero
que usted ya sabe porque es de ley con ciencia
de que en mí, convive un mar  y un viento de Tramuntana 
que exaltados conjugan ciclones.

El carácter de ver los elementos
y hacer trizas más bien el todo que la nada
en esta franqueza de discos de vinilo
dando vueltas como el mundo de amores que circulan
dentro de la musicalidad.
En que ha dado el color de nuevo a la sangre,
la sangre que ha tomado el color de la sangre, 
y el logro de que mis puños cerrados
se abrieran en colinas con la lentitud de la caricia.

Susurrar que ya no tengo miedo
de la avestruz ni de la cuerda
y que una vez flanqueado el arrecife
me subo a su barco
lleve donde nos lleve
lleve donde nos lleve
lleve donde nos lleve
de ojo a ojo
de cuerpo a cuerpo
de mano a mano
de nado a todo
de toda a nada
lleve donde nos lleve
en esta travesía sin relojes.



El rayo llora.

Existió la palabra de que nunca le abandonaría, compadre,
pero, como resistir si el día era la noche de un tejado,
con la mordedura de los ratones en las falanges.

Bajo el umbral sin peces y al amparo de las pedradas
decidí, supongo que para usted como una víbora de mantequilla, arrastrar las sobras
hasta el agujero de salida.

Para qué esperar
si la lluvia está en otro vaso.
Para qué apurar el hilo
si la tela ha ardido toda en desdicha.
Páramo de lo que fue usted,
tronco fulminado por el rayo
de voces que quedarán colgadas de las ventanas
sin cortinas.

Parabólica del abandono.
Triste canción de muerto.
Ciudades que aguardan nuestros ojos.
Nuestra cruel enfermedad de amantes.

Campos Elíseos con la huella del regreso borrada
igual que la promesa hecha de huesos rotos
de que nunca le abandonaría.

Rama de almendro en flor, 1890
Vicent Van Gogh


viernes, 20 de mayo de 2016

La fuente sin agua.

Traspasó la casa por los omoplatos
con el ruido abriendo cerros de este cuerpo adormecido
por la anestesia de la luz.

Y creo, con franqueza, que con su llegada
la mandíbula ha amanecido.
con los dedos del poema
que la amputación mermará en álgebra
de pretender asir las cosas, los peces, las bruces;
con toda medición para saber cuánto pesa el alma
y si los recuerdos no son más que vidas paralelas.

Este ferrocarril que en catarsis se antoja
humano, húmedo,
de amor hecho a dosis de verde
y una pizca de sal de frutas.

Que envuelve.
Que despoja.
Que atrinchera.
Del bosquejo anudada con el lobo
del principio afín mamífero a nado,
y hiedran las paredes
de botones de lino con la obligación
de abrochar cada una de las desataduras del ayer.

Quisiera un consenso en el brío de la fuente,
pero, amores de salpicadura
lastiman y caen por diferentes lados
de lo que hoy parece
y hace un segundo fue
la panorámica de la velocidad.

                                                            Pintura de  Dennis Hopper.





miércoles, 18 de mayo de 2016

El cuco sobre el tejado verde.

Voraz la vida del ánade
que calza zapatos para ayudar 
a las tareas domésticas  del olvido.

La tormenta ha arreciado
y el trueno, no fue más que eso,
una cascada nuez que rompió la nube.

Sé que al otro lado la esperanza
se refugia sobre un sofá y libros imperfectos.
Sé que ella me aguarda
como yo le escribo, 
poemas de tranvías que viajarán a través de los ojos.

Tengo el pétalo sembrado
y pequeñas rimas de amor
que gestan entre los juncos.

Que esta primavera distingue
el sonido del jilguero, y que mis manos abiertas
compiten con cántaros
que oyen cerca de la gente
la obediencia a la ley de los olmos,
para correr entre tus brazos, compañero,
y hacer pañuelos de nuestro pasado,
boca a boca,
jarro a jarro,
una noria que recibe y entrega,
una espera dichosa
notando como la impaciencia del deseo

que me resucita.            



       Los amantes. René Magritte.

martes, 17 de mayo de 2016

Caballo de Troya.

I

Qué uno sea excepcional poeta
no significa que sea buena persona,
eso, por desgracia lo he visto a través de los lentes de Quevedo.

Siempre he sido una sentimental en potencia
fracción de que perdono en exceso y la necesidad aplica
varemos muy bajos.

Por eso se descongela la carne,
se escapan los pájaros de las jaulas
y hasta parece lluvia el codo de una tubería de aguas turbias.

Demasiado positivismo,
creer, que la amistad no es un plato
que se sirve en restaurante de tres estrellas.

Porque el amor se convirtió en calderilla y la última moneda concibió
la espera dentro de una cabina de calle.
Porque uno cuando viaja demasiado
percibe un Yeti
que guarece dentro del alma
en los sótanos.

Un Yeti muerto de frío
que pierde el amor.
y se estanca.

III


Mi compañero y yo, no hacemos planes
pero sabemos planear sobre las montañas
como aviones de periódico.

Yo ya no estoy dispuesta a la cólera,
quiero caer en laguna, sin miedo a equivocarme
y que mis letras se emborronen
tengan o no, un tiempo estipulado de flores de cerezo.

IV

-No te equivoques. Sólo quería ser tu amiga.

Le dijo la luz a la oscuridad.




lunes, 16 de mayo de 2016

Tentáculo de los radios.

I

Cruzando el corredor número ocho
con la fragancia del detergente
y de puntillas con la resilencia de un estante
casi vuelco, casi vuelvo.

Tan fácil que he bañado otros diques,
tan difícil de contar sin dedos ni memoria.

¿Puede existir amor en el verdugo?

Con su tacto dulce acariciando la nuca de su guadaña
convertido en mutantes ortopédicos
en su analogía sexual,
por delante o por detrás.

¿Cual es la salida?

II

Amor, antítesis de cestas de la compra
alineadas en el atardecer de este refresco sin gas
con las manos convertidas en ancas,
y la espera de un faro sin bombilla
metido en un guiño.

III

Qué me odias, por todos es sabido
y en la patética forma que los cuerpos celestes
se repelen igual se atraen (la ley de Duck)
en la gravedad
de
todos los muertos
con más vida que un pelo de castor
en tu molino.

No te quiero
abrumar con el florín lingüista
diestra innata
que avasalla hasta el estoque.

Basta, vasto, de guerra.

¿En qué nos hemos convertido?
¿Por qué nuestra felicidad, era silenciosa?

Y se profanó con la publicidad del Alcampo.
Maldita codicia de la fam, fam, fam, fama.

Muñecos de corcho metidos en un auto
a cien kilómetros por hora
en la base de pruebas.

¿Se termina el amor, cuando empieza el delfín a dibujar con su pico círculos?

Retrato poético de nuestro oficio,

yo, en una peluquera con los pechos cortados vendiendo prótesis de nylon
y tú, en un ejecutor de chaqueta azul
con la hemiplejía de la palabras.

Arrastrando el rencor del hemisferio este
hasta los alcantarillados en disolución.

Tanta rabia envenena el agua
y contamina el pozo interno
de la paz, amigo, de la paz y a seguir caminos ambidiestros

pasillo a pasillo de casa.

domingo, 15 de mayo de 2016

Viernes esTREmeCE.

"la retina tiene alrededor de cinco millones de conos receptores que son responsables de la visión a color"

En la algarabía de las túnicas,

con la tizna del primate, constelación de gente-viernes;
y la luna llena, vacía antes de que la luz se largara
de copas, en la trayectoria de un impacto.

Una figura poética.

Tus ojos.
Tus ojos.
Mis ojos.
Los ojos.
Mil ojos.
De los arcanos, de la relatividad de Einstein, del oráculo de Delfos.
La cámara disparada,
retrato de La Gioconda en fogueo continuo.

Flash-pólvora y el atentado de una plaza

que destruyó cada uno de los edificios con la retina.
Tus ojos y mis ojos,
espejo,
intercambio,
entrar en el submundo.

El francotirador lanza un misil que acaba de destruir un poblado en Siria

atravesando mi cerebro
con colores no inventados,
cuellos de cisnes rotos.
Tus ojos.

Pálida piel de ocas muertas a mi alrededor.

Pobre rostro encharcado de Ofelia de saldo
henchida por el agua-ocelote de difunta
con el intercambio de las miradas
en una bomba anatómica: Bojom, bojom.
La coincidencia del serrucho del tiempo
donde un segundo puede en histograma
ser la onda expansiva y taladrar la mollera.
hasta el infinito.

Con tu cara que, también, se enyesó con el maquillaje 
de la cal, 

como un mimo de escuela vestido de hombre.

Tres millones de ojos.

Ojo círculo.
Ojo celiaco.
Ojo rojo.
Ojo cosido.
Ojo por ojo.
Ojo turbio.
Ojo de tigre.

Facciones entrecruzadas 

y la gente desangrándose alrededor de esta guerra
con niños pidiendo pan
y mujeres lisiadas.

El tiro certero en la diana,

como un asesino de tardes que no pedían registro ante notario.

Tal vez, antes de caer fulminada 
en el suelo por tu balazo

del que mira fotos de exilio
mientras se hurga la nariz.

¿La comunicación entra en la escatología del ojo?


Un millón y treinta y cinco germinaciones

de nervio óptico
con el cadáver rebotando contra el suelo
mientras caminaba hacia el refugio que ha pintado de amarillo mi iris.

En medio del mercado

sacaste la pistola
y témpano apuntaste al entrecejo
con la hidrofálica poesía
sin una gota de sangre que activara el corazón.

Ojos de pluma de pavo.

La anorexia de un anuncio de Kelvin
con un rótulo en calle estrechas.

Mientras la corriente me arrastraba hacia la calle Mayor

y la espalda siguió recibiendo la ráfaga.

Porque de amor no vale la pena morir.

Diente por diente.








sábado, 14 de mayo de 2016

Mitología para comer aparte.

I

En la conformidad de la vida
cada uno de mis amantes
han sido una flor nacida entre el raíl
de la colgadura.

II

Cortada
para ser machacada en el mortero.

Entre vísceras de pétalos
para engendrar
el molde.

El poema, después de la mezcolanza.

Tres gotas de aceite,
dos gotas de trementina
y una de disolvente.

50 minutos de cocción.

Y está listo.

!Bon appetit¡

Antes de llover siempre se revela.

I

Una carta de poker
con siete corazones
en medio de la acera.

¿La pisoteo o la recojo?

II

La mosca en el tapón de corcho,
ella soberana
mora,
piensa que en su planeta
las hendiduras son valles.

Pobre enamorada de si misma.

Despliega el ala
al amparo del buen árbol que la cobija,
como mandan las santas escrituras.

En azul trama
y botón negro por vista.
La mosca que cree que ha coronado el mundo.

Y no es más que una voladora mancha
encima de una botella de vino.

La mosca luna, novilunio mosca.

¿Logrará salir del espejo?

De su fotografía.





jueves, 12 de mayo de 2016

Cartucho certificado.

Las tres de la  madrugada
y en algún lugar del mundo, llueve.

2954 palabras y 19548 caracteres en musculatura, 
unas con otras como migas de harina con agua
en la línea cuestionando su pasaje.

Si todas fuesen en conjunto,
unas tras otras,
capaces de desbordar el contenido.

Una lanza,
un catalejo,
un medidor con el espacio suficiente
para llegar a la estratosfera
y taponar el ozono.

Pensando en ellas y en su repercusión
una en vez 
como miembras de una secta
acopiando que en este silencio de monitor
van adquiriendo, ojos,
cara, forma e hidalgan más allá de lo tangible.

Letra boreal,
Látigo cervical del sustantivo.
Largura de trenza.

Sois un mundo dentro de otro mundo
igual que esta hora impar
con el presentimiento de que llueve en Brighton
y las plazas se llenan de caracoles
incapaces de escribir poesía
pero que hacen de un solo paso una estación de primavera.

Quisiera que este compendio
de motes lacrimógenos
no viajara hacia el interior como un punzón,
que no cayera dentro de un diente.

Llueve en alguna periferia. Y me acuerdo que todo,
sirve para algo y me acuerdo de todo,  mientras la impresora finge.

Y escupe folios manchados.











miércoles, 11 de mayo de 2016

Carta desde el faro de Villaexcusas.

No le amo, nunca le he amado,
dificultosa tarea para la hipermetropía.

Acabo de resbalar de carcajada
en un síntoma inequívoco de san Juan Bautista Grenouille
de mártir inconfeso,
salvador de ruedas de coche,
inventor de parásitos
y otras liendres usadas como en los primates
como regocijo de tardes donde la hazaña
de mayor envergadura fue hecerse el muerto.

Qué malo es haber traído el geranio,
la alegría, la gota de golondrina, un poco de sal a tanta soez 
existencial de Horacio.

¿Amistad entre trozos de carne?
Supongo que no interesa,
cuando hay lindos tiburones
rondando su ego de astronauta.

Y en mi cohete volador entra y sale
quien lleva el heraldo del respeto, no es necesario un carné del partido comunista
cuando en el menester del rondeo
siempre usa el mismo diálogo.


Que ganas de perder la fuerza
hablando de que no había futuro,
se lo dije el primer día
de la emboscada, somos hermanos Nietzsche
nuestro yacer incestuoso
nos va a traer problemas.

Y vamos si que los trajo
sobre todo a mi indefensa persona que hiciste
de ella el relicario de la comida a domicilio, camino de cuatros años inventados por mi psique,
limpia chimeneas de cucarachas
y quita males de espalda.

Pies para que os quiero 
si tengo alas, Frida sentenció,
para definir que para abrir puertas no es necesario
los miembros.

Deje de plañir 
que le he perdonado esa campaña presindencial,
digna de Trump, de desprestigio,
que sé lo que soy
que sé lo que he sentido
y que de mi vida 
hago lo que yo deseo
no lo que usted diga.

Y si muerde la mano que ofrece la amistad,
de aquella mujer que usó de fast-food,
lo que no tenía porvenir durando más
que un dolor de estómago.

No importa...
Puedo vivir sin usted, todo señor mago
no ha sido más que un juego
consentido por ambas partes,
no soy un cable mal pelado
ni un rebuzno que quería cantar.

Deje de autoconvencerse. Y bueno...
ni monja, ni amante, ni novia.

Se lo dije, somos hermanos
de sangre poética y ésto no es factible.

Ante los maleducados mejor hacer sangría.








martes, 10 de mayo de 2016

El hombre de las ventanas azules.

Con el mar en cama y con el oleaje de páginas de anime
vamos filosofando de la vida, con el clasismo
de que Perrault para mí será la preferencia más absoluta.

Subsana la manía de llamarme "niña"
cuando la diferencia de edad
me incomoda hacia la escalinata en mi contra
con tu silueta de poema de Popelka
que arropa la curvatura de  mi signo interrogatorio
versando las desnudeces
en la cresta.


Me gusta el traje chaqueta de pana,
las gafas ocultas y tu capacidad,
narrativa que junto a mi caldea de poema
han creado ritmos de prosa, aún sabiendo
que no distingo el rock del sur o del norte.

Eres el hombre devora novelas
con gustos estrafalarios y no sé que cavilar,
si serás broche o paraguas,
vivamos, pues, este martes con la prolongación de una ida
y no preguntes a que sistema correspondo en la mundología de los insectos
deja que piense que soy un mariposa
deja que el verde florezca en muguete
deja que me acerque lentamente como una gata que fue escanio
primero en un tejado de zinc
y luego en un tranvía llamado deseo
que me dejó en la alameda atada a un tronco.

No quiero pensar en el futuro
ni que tu piel tersa y joven
no la merece la Sra. Robinson

Sólo te pido una cosa
en esta marejada de cómics,
acércate y vuelve a besar mi boca.


lunes, 9 de mayo de 2016

Desajustes de paralelos del corazón.

Dedicado a las personas que arriesgan su vida por el bien al prójimo.


En Chiapas, las mujeres quebran su figura
con el tornero del árbol
pagando con un refresco 
a la partera que amasa el vientre
con caricias de alondra.

¿Cuántos kilómetros hasta el bebedor de agua?

Un aparato para medir el satélite-barriga
y una frazada con el dolor de la tierra
en la abertura del camino mexicano
son el mayor tesoro.

Creo que el amor
dialoga en ese extraño lenguaje
de la sangre hervida en cuenco
del niño venido a un mundo
de pequeño hematoma
frente a la electricidad de su futuro.

En Chiapas, 
he visto a una niña de cuerpo de lana
en prenda entre los brazos de la corteza.

pero, aquí corremos relojes
zumbando moscas en círculos cromáticos,
de analgésico
evitando mirar las heridas,
no sabemos nacer el día
y lo que para unos es en otros resplandece.

Como un pulpo en una piscina
los hombres en país desconocido
pernoctan dentro de las camas vaginas.

¿Qué relativa la naturaleza humana?

¿Cuántas semillas entre las piedras?

Los siete errores
de habitar con zuecos,
en la credulidad que existe la esperanza
y que hasta este poema
recuerda el llanto del recién nacido.

Hacer el bien
es hacer amor.



al

domingo, 8 de mayo de 2016

La penuria de Edison.

La tarde en su medianía 
y un apagón ralentiza la costumbre en la Avenida Valencia.

Las señoras con moños de plástico 
en balcones  
con la ristra de bocas y ojos 
que en una Babel Sunset mendigan
la razón que ha acontecido a la avería eléctrica.

De hormigas con las pupilas.
di
mi
nu
tas.

Con el único punto de luz
de un Mercadona con clientes comprando cerillas;
todos tragaluces
en audio
de la penumbra de habitaciones con ejercicio polígono
en cemento, una mata de pincelada grisácea.

Grava fotografía
en este sábado de Mayo 
con los generadores 
y la incertidumbre humana.

De ser observados por las luciérnagas
que creen que son seres terrestres
contra los cristales del consumo.

A mayor oscuridad
la necesidad aumenta.

Pobres candelas con el gobierno de  la luz de una bombilla.




El mundo de miga pan comido por las palomas.

aparece mojado por la lluvia
en la puerta de la casa de mi poema
asomando el hocico
el halo
y le miro bizca

entre los renglones
va meticuloso
abriendo el órgano
espía a través 
de la veneciana del verso

seré franca en mi parcela inconquistable
pues usted sabe que es mi mundo
y que no es más que un espejismo
enamorado de otro espejismo

mejor quédese con la mujer
que bosteza con el pelo alborotado
de legañas
y arruga de almohada
que respira 

quédese con ella
la que no conversa de muerte
y respira abrazada a su pecho

así sencilla y común, como esta última frase.






sábado, 7 de mayo de 2016

Pedra de llentia que viu diferent a la muntanya d´un petit món negre.

Era de petita
una llentia dins un plat de terra.

¿Qué dic ara?

Una pedra ficada
en un paquet de llenties.

De nina, al carrer amb la pluja-rialla
de les altres que portaven tacons i els ulls pintats de rosella
em convertia en fulla
de vent trencaclosques.

Fugint per les cantonades
com una fura que no entenia
la seva distinció
a lluny de tot
a prop de Llull.

Poeta, poeta, poeta de trunyelles, feta de corda.

Aturará la ventolada?

La pepa envellida
i les magranes porten la sang de les nits de les dents corcades.
Poeta de merda
treu l´ala i pensa amb les arrels de les teves senalles.



Forajidos. Hau.

I

Llaneros solitarios formaban grupo en impar.

II

Nunca cuadraban las cuentas en la álgebra
de amores odiados
de amores adheridos
en la caravana rumbo a Colorado fin.

Uno de nosotros murió,
era el cuatrero más bello de la comarca.
Un piel roja de manos de manteca
que sabía que el don se arrimaba a las alimañas
de noches en insomnio
frente a historial de espíritus
y cortezas de árbol es-fumadas.

III

¿Tory se acuerda?
El aroma de la manta pólvora
en ranchos de estrellas
cambié la rueda a su carromato
y con los tragos más dulces
fuimos los hombres más felices bajo la tez 
de vaquero a vaquero,
de macho a macho,
de poeta a poeta.

Y en la cantina
con las chicas levantado las amapolas
giraba el puño hacia su revólver
con los caballos de las paredes que relinchaban
la ignorancia de lo que hubo y acabó en asedio.

Cada vez que en público se burla de haber matado más indios
reconozco el secreto cuero
de que lloraba tras el muro 
todas las noches de tejas.

El ferrocarril arrasó el cementerio del
hombre a hombre,
macho a macho, poeta a poeta,
de nuestro lío grande de fogueo.

Cuando un hombre amó a otro hombre
en una cabaña y le dijo que su amor no servía
ante los ojos de la divinidad.

Porque no le convenía para el camino hacia al cielo.


jueves, 5 de mayo de 2016

Vicisitudes lorquianas de una tarde de granados.

Tal vez cuando nos alejemos más de ella
la encontraremos más cercana.
Tal vez cuando menos pulso
más vivo el poema.

¿Se imagina las orugas comedoras de ángeles?

Tal vez mariposas poetéticas
en calcio vitrificado
con las letras en recuerdo de otros.

Tal vez cuanta más alta la cima
y construyamos torres de libros
más propicios para el incendio.

Porque dios ya no juega a los dados.

¿Se altera su transfusión?

No creo que vaya a quedar
tronco resuelto
a tanta infamia.

Rotura.
Rotura.
Rotura.

¿Qué diablos dinamita este dinamo de lenguas?

La poesía necesita sangre universal
y nosotros no somos más que un RH negativo.

Lluïsa Lladó.

miércoles, 4 de mayo de 2016

Alerta alfa.

En este momento de mi vida
llevo un compás entre las manos
abierto al grafito y a un aguijón hiriente
de alacranes con olor a colonia cara.

Tar-tufo de orina de extrarradio.

¿Y por qué hablar de melocotones, y rosas?

Si sólo el hollín decora cada pétalo
de esta tumba.

Remedios caseros para el corazón.

Hice huecos a la tierra
para osario propio y encontré el aguamarina
cuando la piedra no era más que...
y los cuervos vivían dentro
de televisiones con caracola a cuestas.

En esta síntesis de...
esperando que la noche viniera vestida de novia
y cuando comparo, sí.

Entre uno y el otro.

Descabello de alopecia de sangrar por las cuatro cubiertas
de la embarcación de recreo
con el miedo de los farolillos en día de Poniente.

Quisiera sanar pronto de esta peste,
pero la cláusula afirmaba la cárcel incondicional.

Y podría querellar al dolor, al uso que se hizo fraudulento
de mi corazón con antenas de libélula.

¿Podrá perdonar quién no posee el prisma del arco iris?

Lo dudo, así que sigue escavando
hasta la raíz del árbol.

Y deja amarte por el racimo asimétrico
del hombre de la tez blanca
que no entiende
que en mi tórax
late una bolsa de agua,
de agua caliente para las penas
y el dolor de los huesos.

Y que fría no recuerda, ni su marca

Radiación de los cuerpos inverosímiles.

Y la resaca acontecida en la trastienda,
como el manuscrito poético
del color árido, tatuaje a tatuaje.

En hormigueo disipando.

Yacida contigo en una cochera de luz con bombilla
y el respiradero que trae el aliento de las cucarachas.

Sobre un colchón sin funda
nuestros cuerpos adormecen
y las formas manchan abstractas ilustraciones
que invitan al...libreto
de poemas de recónditos atardeceres,
lejos de esta nave industrial, destartalada del Olimpo Club.

La boca de pasta, el rostro compungido
mientras el amante urga cada poro
en una sonata, mejor diría en un réquiem de cuatro paredes
de dos masas que eran una.

Y observo el laberinto de tintas que perfilan cada músculo
de tu espléndida juventud, mientras consciente
desgrano el sabor, que Pizarnik supuraba con la mordida de la sábana.

Caso ocaso de la perfección absoluta
con los muelles desentonado el ritmo
de tu abrazo
y yo al filo, siempre al filo.

De la página.
De la repisa.
Del mapa.
Del continente.
Del adiós.

Con la ginebra evaporada y la regata fluvial
de susurrarme al oído
mi belleza Afrodita, concesiones de desnudez
en un almacén de persianas bajadas,
con el hambre resuelta,
un somier
y el eclipse: mácula en la retina.






martes, 3 de mayo de 2016

Bebiendo, vi viendo con Oliverio.



Esta noche donde leer a Girondo
frente a un vaso de ginebra
apaciguan el alma,
en un suburbio dentro del paraíso
del café que jamás osaste a entrar
porque en el portal el matarratas
decoraba el descansillo.

Un camarero mirando el reloj
y las nubes  que en el espejo retratan
la caja registradora  que no oculta 
los excrementos de larvas, encarecidas conversaciones de seres que apoyando sus codos
van calibrando el trago
con un buen poema entre sus pupilas.

La luz, tal vez, no sea la adecuada.
Una bombilla roja rebelde
que parpadea y un aseo tan estrecho que los borrachos
debemos vomitar de pié
con la humillación 
a mirarse en el lavabo
en señal de duelo.

La ginebra con el hielo que pierde los papeles,
entre unas flotantes gomilonas
que disfrazan el alcohol;
y los antros como el de este bar de callejón,
en creadores del infierno de Dante
con el quinto cubata y una radio de empleado
que retransmite
la caída de una diosa
que no llega de puntillas desde el taburete
a la salida de emergencia.

¿Una mujer cómo usted, con un libro en sus manos, no preferiría un buen hombre
que planche las colchas?








lunes, 2 de mayo de 2016

Locura contagiosa.

Cómo me duele que haya fenecido
y que sólo su presencia tope arandela
dentro de la víscera cinematográfica del verso.

Usted que fue omnívoro de la pleura
que hoja trepaba en esta mujer de martillo,
en la hiedra del color de todas las cosas,
en la deshabitada ruta
cuando de madrugada el búho en las farolas
iluminaba mi desdicha.

Le amo poética con su maraña
de alfabetos que entrecruzados
forman la familia que intentamos hermano recrear
con falta de confianza.

Ya, no reside en mi vociferio de pizza congelada
y trío de gatos en busca.
No, ya no hay dolor posible al metal pesado
o, a la leche agría que usted quiso hacer parecer
con su repudio delante de los jueces y
su arte de subtítulos.

Vive Muso hasta el fin de los días,
mientras en la otra secuencia, mi mano ya esta amarrada
por el futuro que besa tréboles
en cada ápice de la arcilla.

Usted mito, engendro del Siglo de las Luces
será espora aún cuando duerma en melodía,
nota desafinada e hiriente.

Presa en su pentágrama sol feo
que quema todas las esperanzas posibles.

Y ahora aprended a vivir con el submundo ambiguo
a dos pasos de las elecciones.

De no saber nunca
el camino correcto.



                                                      La muerte de Marat. (Jacques Louis David)

domingo, 1 de mayo de 2016

Poeintríseca.

Tengo una rosa en medio de la mesa
que precederá a mi desintegración
y espinada enhebra cada sílaba, en noches de viento
con los cirios arruinados
a santos sin cara.

Quisiera saber si en este tiempo el flamenco anidó en su coraza
y el óxido de esta armadura dibujó en odio mi nombre
aunque fuese en la pesadilla de vivir tras la máscara,
en un film de terror con el cuerpo de anguila
lamiendo todo su ser, inalcanzable
universo, en emboscada de coyotes
devorando este alambre que sostiene la electricidad
de una rueca
llama
chispazo
a fin de cuentas de la celeridad de Cronos
y todos sus titanes.

Y si la ciénaga ya no espúmea
diga la respuesta del acertijo,
cual es la ponzoña adecuada
para borrar el acantilado
que supuso usted en la tiranía salobre 
de todas mi terminaciones.

Hombre marinero, de lagos, fuentes,
estanques y playas.

En su cartografía genital.

Confiese y diga cuando bebí
de lo que no debía
para acabar siendo una paloma anillada
que devota reza al sueño.

Conocedora de su furia.

Mema de mí.

Siendo mar cómo puede el fuego amaros.
Siendo viento cómo puede el rayo desearos.

Minotauro entregado a las fauces,
no somos más que despojos y destrucción.

La saltimbanqui silenciosa.

Habituado humor hacia horas
huecas harapientas helando
huesos huérfanos, hijos haz
hilandera he honrar,  he húsar hamaca hoz 
hermano hormiga 
hemisferio herbicida hilvanas hasta histórica
huyendo horóscopo humillada.

Tú, tú.
Mujer de ángulo,
sedienta de palabras
acróbata del sustantivo
vida, vida, vida,
saborea el salto mortal
brazos en cruz rebotando en la colchoneta
de la página.
 Tú, tú, mujer sin alas, mujer muelle, daga
que descubre
los brazos en cruz,
en postura de incomprensión semántica
pero tan locuaz
sacrificada bruja.
Frase léxica matarme
como un amor prohibido, ahora ahogado,
con los brazos en alto
con las piernas en alumbramiento
hacha silenciosa, letra escarlata: Muda hache.

H
H
H
H
H
H

¿Dónde me lleva el silencio de tu escalera?


Fotografía de Colbert Gregory tomada de Internet