De verdad

No hay mayor tristeza que te retiren
el cariño y la ternura. Que las calles
no tengan salida y ser el zapato
de un pie pequeño perdido
en la acera. No, no hay mayor tristeza
que un estómago vacío,
que las manos abiertas esperando
el rezo, y que la lluvia te cierre
la verja, y que dormido el cuerpo duela
y busque el abrazo, la caricia
de nube, el pasillo redondo,
los huesos en lumbre,
la pena de andar por las farolas,
no hay mayor tristeza, diga
suerte, mosca o tranvía
que morir y que miren
por la ventana como te marchas
sin música, tristeza de pan duro,
a la soledad que fue de donde te sacó
la noche.

Con cariño y ternura.

ILUSTRACIÓN de Erika Khun.


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