domingo, 30 de julio de 2017

Galápagos

Tal vez seamos cuerpos
enterrados en la playa
aguardando que suba la marea.

Ingenuos deseando un sombrero
que no es de la medida, añoranza
de un puerto cuando resides en la mina
de las vanidades.

Tal vez cabezas expuestas
a la primera ola, engreídas
tortugas que desean el agua
de la redención. E inmóviles
son cebos para las aves

Añorar la imperfección de la vida.
Bailar melancólico.
Acariciar a los gatos.
Coger mi maleta y subir a una aeronave.
La melancolía de lo imposible,
porque los árboles crecen
y como una daga prostituta:
subsistencia, sobrevivir malviviendo
a una vida de casillero de Monopoly.
Abeja asexuada, rutina de desgarro
la normalidad te mata.
Lobo que aulla,
gota que jamás salpicó
de su agua.

Café, sangre y mucha mierda
disfraces que con hipo
causan un aborto de enjambres.

Está claro que hay silencios negros
que hablan, que mi cuerpo adolece tu tórax.
Deja que moribunda plañe
el amor que jamás sintió tu raíz hacia mi isla
Esta quimera es lo único que me mantiene
a dos pasos de la locura.
A dos pasos de muerte.
A dos
de ti.




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