Delor

Cabe en mi mano
un mundo de señuelos y títeres
con la temeridad de las almas
que desconocen la guía
y sus consecuencias.

Si este útero de meseta
se retuerce por el ansia.
De la marea alta que se consagra
con el miedo de trigales
porque llora el animal
que convive conmigo.
Sangre descarriada
con pechos que llaman a su boca
en una clara fustigación
a reprimir el frenesí. La gula amatoria.
La tortura de los instintos.
Mientras me retuerzo
en espasmos amorosos.

Si su olor sabe a ambrosía
y prefiero cortar mi nariz
antes que su paraíso estalle.

Puede la razón pelear con esta fiebre.
Intentar convencer al silencio
de las lujurias más orquestadas.
Si como juguete
te destronan. Y el deseo de carne
se profana con el pensamiento.
Flor abierta.
Lavadora en el centro del vientre.
Ese comer, gozar, anhelar.
Y buscar el amor y no encontrarlo
y sentir que eres una perra en celo
dentro de una jaula.
Y tomar calmantes. Brevajes y lecturas.
Para seguir por el carril
de los bienes ajenos o no vienes.
Y dormir con la lengua vinagre.
Y encogerme polilla
por los entuertos.
Porque mi cuerpo le conoce de memoria.

Un día maté al corazón
y el duelo rojo duele sin amigos.

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